Inmigración

MÁS DE 750 PERSONAS superaron la valla en 2016

Historia de cizallas y un martillo

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photo_camera Un oficial de la Guardia Civil muestra al secretario de Estado para la Seguridad y al delegado del Gobierno las herramientas incautadas a los migrantes/ CEDIDA

Para explicar el insólito, por numeroso, salto a la valla del pasado viernes, el Ministerio del Interior ha argumentado que los migrantes encuentran "medios cada vez más sofisticados" para superar el cercado fronterizo. A lo largo de 2016, más de 750 personas han logrado entrar en Ceuta en uno de los tres saltos masivos que se han saldado con éxito. 

salto 9 diciembre inmigrantesJóvenes subsaharianos saludan tras conseguir entrar en Ceuta el pasado viernes/ ANTONIO SEMPERE

La entrada en la ciudad de 438 jóvenes subsaharianos el pasado viernes ha puesto en entredicho el discurso oficial acerca de la solidez del perímetro fronterizo, tantas veces repetido por las autoridades españolas. Los migrantes lograron penetrar en la ciudad sin que las fuerzas de seguridad de uno y otro lado de la valla pudieran impedirlo.

La situación ha sumido al Gobierno español en una suerte de estado de crisis que ha exigido, paralelamente, una escenificación, plasmada en la visita “exprés” a la Ciudad de secretario de Estado para la Seguridad, José Antonio Nieto, y una argumentación que permita explicar lo sucedido. Para construir ésta última, las autoridades han apelado a la existencia de nuevas estrategias urdidas por los migrantes para franquear la valla. La ejecución de tales estrategias habría sido posible gracias a la utilización de recursos que el secretario de Estado presentó como “medios cada vez más sofisticados”.

La propia Delegación del Gobierno se encargó de ilustrar las afirmaciones de Nieto con la difusión de una fotografía en la que un guardia civil muestra al secretario de Estado los instrumentos que ayudaron a los subsaharianos a violentar el cercado y acceder a la ciudad. El agente exhibe algunas cizallas y un martillo, herramientas que parecen estar lejos de representar la “sofisticación” que los responsables de Interior atribuyen a las técnicas intrusivas de los migrantes.  Con estos útiles, los jóvenes quiebran las puertas que jalonan el perímetro y acceden al otro lado.

Las “estrategias” que emplean los extranjeros para superar la valla desde el lado marroquí no parecen ser muy diversas y, en todo caso, resultan conocidas por las autoridades. La utilización de pateras con destino al litoral ceutí o, en singladuras más osadas, a la costa gaditana constituye el principal medio empleado por los migrantes para entrar en España, siempre con el indispensable apoyo de las mafias que en el suelo del país vecino se lucran con estas actividades ilegales.

A lo largo de 2016, algunos episodios han recordado el uso de técnicas que hace ya tiempo dejaron de usarse. Los conocidos como “motores humanos” volvieron a hacer acto de presencia durante el verano. El método es sencillo y, en no poca medida, arriesgado para quienes deciden ponerlo en práctica: el pasador se lanza al mar remolcando a nado un flotador o neumático donde viaja el migrante. Las mafias habían dejado de emplearlo persuadidas por las elevadas penas que los jueces habían comenzado a imponer a los pasadores. 

 

Saltos y devoluciones

Pero los saltos a la valla continúan siendo el sistema que más ocupa a los responsables de la seguridad en el perímetro fronterizo y el que ocasiona más quebraderos de cabeza a las autoridades por la repercusión que en la opinión pública ejercen las imágenes que muestran a decenas de personas encaramadas a la valla en un intento desesperado por pasar al otro lado.

En lo que va de año, y contabilizando el registrado este pasado viernes, han sido tres los saltos “masivos” que ha conocido la valla de Ceuta y que se han saldado con éxito. El 23 de abril, 101 jóvenes conseguían superar el tramo del cercado que discurre por la barriada de Benzú hasta el mar. El 31 de octubre volvían a lograrlo otras 220 personas.

Las oenegés llegaron a asegurar que en la tentativa de salto de abril habrían perdido la vida entre tres y seis personas, una afirmación que jamás fue avalada por una fuente oficial. Los fallecimientos que, inevitablemente, sí fueron confirmados por las autoridades fueron los de las dos personas cuyos cadáveres devolvió el mar en enero y noviembre a las playas de Benzú y Calamocarro.

La experiencia más dolorosa vivida por los migrantes este año fue, sin duda, el intento de salto frustrado que el 10 de septiembre tuvo por escenario el tramo de valla ubicado en Finca Berrocal. Desde el amanecer y durante seis largas horas, decenas de subsaharianos permanecieron aferrados a lo más alto de la valla. Una actuación conjunta de los militares marroquíes y las fuerzas de seguridad españolas ofreció a los cámaras de televisión, apostados en un cerro cercano, la posibilidad de grabar una operación canónica de lo que Interior denomina “rechazo en frontera” y las organizaciones humanitarias tildan de “devolución en caliente”. En apenas 70 minutos, los agentes españoles devolvieron uno a uno a más de 60 migrantes al otro lado de la valla, donde les aguardaban las fuerzas militares del país vecino. Los marroquíes golpeaban inmisericordemente a los subsaharianos ante la vista de guardias civiles y policías nacionales.

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