"Lanzarse al mar en estas condiciones es llamar a la muerte, es tocar la puerta del suicidio"
La AUGC alerta del aumento de entradas a nado durante los temporales, la recuperación de cuerpos sin vida y la situación límite que afrontan los guardias civiles en la frontera ceutí
La presión migratoria continúa azotando la Ciudad Autónoma de Ceuta y se ha visto especialmente agravada por los fuertes temporales registrados en las últimas semanas. Las condiciones meteorológicas adversas no solo no han frenado los intentos de entrada irregular, sino que los han intensificado, tanto por vía marítima como terrestre, según trasladan fuentes conocedoras de la AUGC.
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles advierten de que el fenómeno migratorio ya no responde a patrones estacionales, como ocurría años atrás. “Antes aprovechaban los temporales de Levante en invierno o la niebla en verano. Ahora la presión es constante, cualquier día y a cualquier hora”, explican estas fuentes, subrayando que las actuales borrascas incrementan aún más una situación ya de por sí límite.
Entradas constantes: el temporal las intensifica
Las intensas lluvias, el viento y la mala mar están siendo aprovechados por los migrantes al considerar que la visibilidad disminuye y que la vigilancia puede verse mermada. La realidad es la siguiente: personas que permanecen agazapadas durante horas o incluso días en el lado marroquí, esperando el momento oportuno para aproximarse al vallado y saltarlo o trepar por él.
Por vía marítima, la situación es aún más dramática. “Arrojarse al mar con este estado es llamar a la muerte, es tocar la puerta del suicidio”, aseguran desde la AUGC. En los últimos días, Salvamento Marítimo ha encontrado más de un cadáver, mientras que otros migrantes han conseguido entrar a nado y varios más han sido interceptados.
Guardias civiles al límite
Las consecuencias de esta presión se traducen también en un fuerte impacto sobre los agentes desplegados en primera línea. “La situación está totalmente desbordada”, indican fuentes conocedoras de la AUGC, que describen saltos en distintos tramos del vallado, intentos constantes de entrada por ambos espigones y un agotamiento físico y psicológico creciente entre los guardias civiles.
Algunos migrantes han sufrido caídas desde zonas elevadas del vallado, resultando heridos de diversa consideración y requiriendo traslado hospitalario. En este contexto, también se han producido incidentes con agentes heridos, lo que agrava aún más la tensión operativa.
A esta situación se suma la sobreocupación del CETI, que vuelve a estar por encima de su capacidad operativa debido al aumento de entradas registrado en los últimos días. Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles señalan que el constante goteo de migrantes, tanto por mar como por tierra, está provocando una saturación del centro, dificultando una gestión adecuada y tensionando aún más los recursos disponibles. Esta circunstancia, advierten, repercute directamente en la labor de los agentes y en el conjunto del dispositivo de control y atención desplegado en la ciudad.
Espigones sin efecto disuasorio
Este pasado viernes se cumplieron 12 años de la tragedia del 6F, un aniversario que la AUGC vuelve a señalar para reiterar una reivindicación histórica: la ampliación de los espigones del Tarajal y Benzú. “Seguimos igual que entonces”, lamentan las mismas fuentes, que alertan de que el espigón de Benzú se está cayendo a pedazos, literalmente.
Recuerdan que ya tras la tragedia de 2014 solicitaron esta medida para evitar avalanchas humanas como la que entonces causó decenas de muertos, y que la petición fue reiterada durante la crisis migratoria de 2021, cuando más de 10.000 personas accedieron a Ceuta aprovechando la marea baja.
Falta de medios humanos
Además de infraestructuras, la AUGC insiste en la necesidad urgente de refuerzos de personal. Según sus estimaciones, serían necesarios al menos 200 agentes adicionales para garantizar la seguridad del perímetro fronterizo, las costas y el desarrollo de los servicios ordinarios del cuerpo.
Mientras tanto, la realidad diaria en Ceuta sigue marcada por una presión migratoria sostenida, entradas extremadamente peligrosas y un escenario en el que, advierten desde la AUGC, el riesgo de nuevas tragedias sigue muy presente.