La Ciudad

miles de ceutíes cumplen con la tradición del día de todos los santos

A la Mochila

Amigas
photo_camera Un grupo de campistas disfrutan de la jornada (J. Chellaram)

La tradición del día de La Mochila, que parece remontarse al siglo XIX, es observada con fidelidad por los ceutíes, Miles de excursionistas han salido hoy al campo para celebrar una fiesta singular y propia de Ceuta. 

El día de Todos los Santos se repite en Ceuta la misma escena. Miles de ceutíes, pertrechados de alimentos y con el ánimo predispuesto a disfrutar de una jornada festiva, se reparten por los montes de la ciudad para vivir el Día de la Mochila. Hoy miércoles no ha sido distinto.

El único enemigo de esta singular tradición ceutí es la meteorología. El día de hoy,  y a pesar de las rachas de levante que han soplado sobre el término municipal, invitaba a salir al campo. La afluencia masiva de ceutíes al monte está protegida por un amplio dispositivo de seguridad y servicios diseñado por la Ciudad: funcionarios del Parque Móvil, policías locales, trabajadores del 112, bomberos, especialistas del Área de Coordinación de Emergencias-Protección Civil y operarios de la sociedad municipal de Obimasa están implicados en un complejo operativo que recibe el apoyo de la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Cruz Roja.

MOCHILA cruz rojaVoluntarios de Cruz Roja desplegados en el Mirador (CRUZ ROJA)

Los ceutíes han respondido así a una tradición que, con orígenes inciertos, se observa fielmente generación tras generación. La celebración del día de Todos los Santos con jornadas campestres se remonta en Ceuta al siglo XIX, una costumbre que algunos relacionan con el retorno a la ciudad de los recolectores de frutos secos que volvían de la Península y otros con las visitas al cementerio para las cuales los caballas se pertrechaban de todo tipo de alimentos con el propósito de pasar el día.

Bajo el empuje reformador de la Ilustración –en 1787 se dicta una disposición que prohíbe los enterramientos en el interior de los templos religiosos y las ciudades-, comienzan a levantarse en toda España cementerios alejados de los núcleos urbanos, un proceso que, sin embargo, no comienza a generalizarse hasta el primer tercio del siglo XIX. El camposanto de Santa Catalina data de esa fecha

Los tiempos han cambiado, aunque no la afición por esta celebración campestre. Los hábitos de vida –cuando la celebración coincide con un puente festivo la afluencia al monte se reduce drásticamente- y la toma de conciencia de la necesidad de preservar el entorno introducen algunas diferencias con respecto a cómo vivían la jornada las generaciones anteriores. La prohibición de hacer fuego, que este año cobra especial sentido ante la sequedad de las zonas forestales ocasionada por la falta de lluvias, es sólo una de las medidas preventivas adoptadas por las autoridades para garantizar que los excursionistas no dañen el patrimonio natural. Medio Ambiente ha puesto a disposición de los campistas 70 contenedores de residuos con capacidades que oscilan entre los 240 y los 800 litros.

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