La Ciudad

empresarios hartos, porteadores cansados

Cierres, colas y carreras, el día a día de la frontera del Tarajal

La jornada ha vuelto a poner en evidencia las dificultades que las autoridades españolas y marroquíes encuentran para regular ordenadamente los enormes flujos humanos que, a diario, transitan a través de su frontera común.

Una jornada más la calma tensa ha sido la protagonista en los polígonos del Tarajal. Cientos de porteadores, organizados de nuevo dentro del polígono y un escaso grupo de hombres en la explanada exterior, esperaban con los bultos a la espalda que Marruecos abriera el paso cerrado durante unas dos horas. Unas colas que también se acumulaban ya en los pasillos del Tarajal II y los más cercanos al país vecino.

Los vigilantes de seguridad de Prosegur intentaban organizar a los porteadores, con megáfono en mano pidiendo calma, paciencia y evitando que varias porteadoras que salían de una nave cargadas con fardos se colarán. Varios empresarios han contado a Ceuta Actualidad que “gracias a nuestra ayuda, las cosas estaban tranquilas y ordenadas. ¿Cómo es posible que pongan a dos hombres con un megáfono a organizar a toda esta gente? Somos nosotros los que estamos ayudando”. El dueño de una de esas naves ha demandado más presencia policial e incluso apuesta por la reapertura del Biutz. “Si en Melilla hay cuatro pasos, ¿por qué no podemos tener dos aquí?”, comenta, al tiempo que rechaza la propuesta de Delegación de contratar seguridad privada. “Ya estamos bastante ahogados económicamente como para meternos en más gasto. Eso tiene que hacerlo la policía”.

Ahogadas están también las naves situadas junto al paso del Tarajal II. La nueva infraestructura ha cortado el acceso de coches a la calle y “estamos vendidos. Por este lado no entran coches por culpa del Tarajal II y por el otro no entra gente por la aglomeración de porteadores. Nosotros prácticamente estamos ya cerrados. Esto es insostenible”, comentan a Ceuta Actualidad.

Mientras frontera y paso de mercancías, han permanecido cerrados la carretera N-352 ha corrido la misma suerte pero en cuanto se han abierto han faltado unos minutos para que la cola de coches cargados de mercancía llegara hasta la rotonda del Hospital. Y mientras, en la rotonda de la frontera carreras de empleadas del hogar para coger el autobús o compartir un taxi hasta su puesto de trabajo.  “Hemos estado tres horas esperando para cruzar”, se quejaban varias mujeres que esperaban la llegada de un taxi. En cuanto se ha abierto la frontera tal ha sido la avalancha de gente que varias mujeres han resultado heridas en la zona marroquí.

Otra pieza de todo este rompecabezas son los autobuses y taxistas. Los primeros haciendo maniobras imposibles en la rotonda de la frontera para poder dar la vuelta sorteando la fila de coches y los segundos lamentándose de “trabajar en estas condiciones”.

Mientras en Ceuta las cosas estaban relativamente tranquilas, en Marruecos los ánimos estaban más encendidos como muestran las imágenes del video que acompaña a esta información.

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