La Ciudad

79º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL ALCALDE

El doctor Sánchez-Prado, asesinado en la playa de El Tarajal

Fotografías de Sánchez Prado (COLECCIÓN SÁNCHEZ MONTOYA)
photo_camera Fotografías de Sánchez Prado (COLECCIÓN SÁNCHEZ MONTOYA)

Hoy se cumplen 79 años del asesinato en la playa de El Tarajal del alcalde Antonio López Sánchez-Prado. El doctor, cuya figura se ha convertido en objeto de veneración para la mayoría de los ceutíes, ha pasado al imaginario colectivo como un hombre concienciado y apostado del lado de los más humildes. Su biógrafo, Francisco Sánchez Montoya, nos sirve de cicerone en este viaje por la memoria. 

Aquella madrugada de verano, uno de los legionarios apostados en la Plaza de África vio al alcalde abandonar el edificio del Ayuntamiento para tomar el camino de su domicilio. El soldado no tenía por qué conocer el destino que le había sido reservado a aquel hombre cuyos pasos le conducían, sin remedio, hacia la fatídica mañana del 5 de septiembre en la que habría de ser pasado por las armas junto al mar.

Antonio López Sánchez-Prado, alcalde de Ceuta, falleció asesinado hace 79 años en la playa de El Tarajal.

“Sánchez-Prado tuvo una dimensión política innegable, pero la que llegó al pueblo fue la que encarnó su rostro humano, la que estaba cerca de la gente, de esa gente que todavía hoy tiene en la mesilla de noche una fotografía suya junto a las estampas de San Pancracio y San Antonio”, explica el investigador y escritor Francisco Sánchez Montoya, biógrafo del alcalde represaliado.

La madrugada del 18 de julio, Sánchez-Prado contempla desde su ventana cómo un grupo de legionarios comienza a tomar posiciones en la vecina Plaza de África. Ya a primeras horas de la tarde había trascendido la noticia del levantamiento de las tropas rebeldes en Melilla. El alcalde tendría todavía tiempo de desplazarse hasta la Delegación del Gobierno y la Casa del Pueblo para recabar informaciones acerca del alcance real de lo que estaba sucediendo.

A las siete de la tarde, convoca una sesión plenaria a la que asiste una decena de concejales. Ocho de ellos fueron fusilados durante la represión posterior desatada por las fuerzas franquistas. Terminado el pleno, se recluye en su despacho con su secretario, Adolfo de la Torre. A las dos de la mañana, persuadido de que la ciudad ha caído en manos de los rebeldes, emprende camino de vuelta a su casa, situada frente a la iglesia de Los Remedios.

“Era un hombre de izquierdas, masón desde 1930, aunque no muy activo –continúa Sánchez Montoya- Imagino que su figura despertaba odios entre lo más rancio de la ciudad, un odio que alentaba su cercanía a los más humildes y su activismo político”.

 

Una distancia infranqueable

La distancia entre el Ayuntamiento y la iglesia de Los Remedios jamás debió de antojársele tan infranqueable. Mientras camina, observa la incesante actividad de los soldados apostados en las esquinas y repara en los bandos militares que empapelan las paredes.

“Se avecinan tiempos difíciles para la República”, había advertido hacía apenas unas horas a sus concejales. Había empezado a constatar la certeza de su vaticinio.

El doctor Sánchez-Prado había desembarcado por primera vez en Ceuta en marzo de 1923. Su propósito era labrarse un porvenir en una ciudad abierta al Protectorado de España en Marruecos, tan distinta de los pueblos sevillanos donde hasta entonces había ejercido su profesión.

Hijo de carpintero, el futuro alcalde de Ceuta había permanecido fiel a sus modestos orígenes. Frecuenta los círculos opositores al dictador Primo de Rivera. No pasarían muchos años hasta que los ceutíes le eligieran como el primer alcalde republicano de la ciudad. Aunque esta su primera etapa al frente del Ayuntamiento apenas se prolongaría un par de meses.

“Su trabajo como médico de la beneficencia le acercó a las capas sociales más humildes –detalla el biógrafo del médico sevillano- En 1930 hubo unas oposiciones que él no ganó. Le superó la doctora Antonio Castillo Gómez. Años después, represaliada por el régimen franquista, Castillo perdió su trabajo y acabó exiliándose a Méjico. Pero ésa es otra historia”.

 

A las puertas de casa

A las puertas de su casa, puede que Sánchez-Prado recordase el discurso que, poco más de dos meses antes, había pronunciado a través de las ondas de la emisora EAJ-46 con  motivo de la celebración del Primero de Mayo. O el día en el que tuvo la ocurrencia de utilizar “Grecia” como su críptico nombre masón. O, más atrás, el olor a rancio de las aulas de la institución universitaria granadina en la que cursó sus estudios de medicina, en la especialidad de Tocología.

Durante la República, Sánchez-Prado ocuparía, apenas durante un par de años y hasta noviembre de 1933, un escaño en el Congreso de los Diputados. Su actividad en la Cámara resultaría frenética y beneficiosa para la ciudad. Sin embargo, y con el propósito de recuperar su carrera profesional, abandona la política en primera línea para volver junto a sus pacientes.

Tendría que llegar la victoria del Frente Popular en 1936 para que el doctor volviera de nuevo a ocupar su escaño como alcalde.

“Los consejos de guerra se celebraban en el cuartel ubicado donde hoy se levanta el Teatro Revellín –relata Sánchez Montoya- Allí ha de vérselas con el juez militar, el teniente coronel Buesa, un hombre que se mostró muy duro durante la represión. Él cuenta que durante la jornada del día 17 había recibido llamadas, que califica de angustiosas, para que huyera, pero que se negó porque debía fidelidad a los ceutíes. Intentan que revele quiénes fueron los autores de esas llamadas, pero él calla”.

El doctor Sánchez Prado oye, de improviso, el rumor del mar. Las calles se han desvanecido, el seguro camino a casa le ha abandonado en un paraje inesperado. Las olas rompen en la orilla, tan lejos de la silueta familiar de la iglesia de Los Remedios. Frente a él, un pelotón de fusilamiento prepara sus armas. Es el 5 de septiembre de 1936.

 

(El documental que acompaña esta información es una producción de RTVCE incluida en el libro de Francisco Sánchez Montoya "Sánchez Prado: Médico, diputado y alcalde de Ceuta durante la Segunda República" y que se puede adquirir en la web: www.edicioneslibrosdeceuta.es. El guión y dirección de la cinta es del propio Sánchez Montoya)

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