La Ciudad

TRANSPORTE AÉREO

Un helipuerto huérfano de viajeros

Instalaciones del helipuerto ceutí/ ANTONIO SEMPERE
photo_cameraInstalaciones del helipuerto ceutí/ ANTONIO SEMPERE

Ante la inexistencia de un servicio de transporte de pasajeros, el helipuerto de Ceuta ha convertido los denominados "vuelos hospital" en su actividad principal. Durante 2014, las instalaciones sirvieron de base para 67 traslados sanitarios. Los Presupuestos Generales del Estado contemplan, en el anexo de inversiones reales, una dotación de 140.000 euros para el aeródromo durante el ejercicio de 2016. 

Las instalaciones del helipuerto de Ceuta han quedado reducidas, prácticamente, a base para vuelos sanitarios. El último helicóptero con pasajeros que despegó de su pista lo hizo a finales de julio del año pasado. Desde entonces, la Ciudad y la compañía Inaer mantienen conversaciones, de momento infructuosas, para recuperar un servicio que vivió tiempos mejores. Lejos quedan los 46.754 pasajeros que las instalaciones registraron en 2011.

Aena, la empresa gestora de los aeropuertos españoles, mantiene en Ceuta una plantilla de once trabajadores: seis bomberos, tres técnicos de operaciones, un administrativo y el director del complejo. Las labores de seguridad, limpieza y mantenimiento de las instalaciones corren a cargo de empresas especializadas que trabajan en régimen de concesión obtenida en concurso público.

Inaugurado en 2004 por Aena con el propósito de garantizar la conexión aérea de la ciudad con la Península, el helipuerto aguarda a que la llegada de viajeros lo rescate de la melancolía. Las negociaciones entre la Ciudad e Inaer, la primera compañía en explotar la línea entre Ceuta y Algeciras, permanecen encalladas, fundamentalmente por las dudas que existen en torno a la rentabilidad del servicio. Las últimas noticias sobre los propósitos de ambas partes apuntaban a la búsqueda de un operador que asumiese la comercialización de la línea. Hasta el momento, nada ha trascendido.

 

Dotaciones presupuestarias

El helipuerto ceutí sigue figurando en los Presupuestos Generales del Estado. En el anexo de inversiones reales para 2016, referido a la entidad pública empresarial Enaire, gestor del control del tránsito aéreo y de las redes de comunicación, navegación y vigilancia, se contempla una dotación plurianual para el periodo 2014-2024. En el epígrafe “Inversiones de apoyo y mantenimiento”, se detalla para 2016 un presupuesto de 140.000 euros, que en los tres años sucesivos se fija en 134.000 (2017), 167.000 (2018) y 158.000 (2019). La inversión prevista para este año por este mismo concepto se fija en 131.000 euros.

Un segundo epígrafe, dedicado a la seguridad aeroportuaria, detalla una cantidad de 50.000 euros para el presente año.

 

Vuelos hospital

Ante la infrautilización del aeródromo ceutí como base para líneas aéreas de pasajeros, la principal actividad, y prácticamente única, de las instalaciones se ciñe a los llamados “vuelos hospital”, servicios destinados al traslado de enfermos y accidentados desde Ceuta hasta centros sanitarios de la Península.

Durante 2014, el helipuerto gestionó 67 traslados sanitarios, 45 de ellos hacia el aeropuerto de Jerez. El hospital Puerta del Mar de Cádiz, con una decena de vuelos, y los aeropuertos de Málaga Costa del Sol, Sevilla y Granada-Jaén fueron el resto de destinos. Tres de estos vuelos estuvieron coordinados por la Organización Nacional de Trasplantes.

 

Una línea inestable

El sostenimiento del servicio ha sido, desde su inauguración, una tarea ardua que las empresas han asumido con inconstancia. Inaer abandonaba la explotación de la conexión en junio de 2012. No fue hasta abril del año siguiente cuando la línea se recuperaba con la llegada de la empresa catalana Cathelicopters, rebautizada para su actividad en la ciudad como Ceutahelicopters. Apenas tres meses después, el servicio dejaba de prestarse dada la escasa demanda.

La voluble historia de la conexión aérea de Ceuta con el territorio peninsular escribiría un nuevo capítulo con la recuperación en la primavera del año pasado de la línea. El espejismo duró apenas mes y medio. Ya en julio, se volvía a anunciar que no habría más vuelos.