La Ciudad

Entrevista con el decano del Colegio de Arquitectos de Ceuta

Mora: "Con un PGOU de 1992, difícilmente podremos atender las necesidades de 2022"

El decano del Colegio de Arquitectos, José María Mora (C.A.)
photo_camera El decano del Colegio de Arquitectos, José María Mora (C.A.)

El nuevo decano del Colegio de Arquitectos de Ceuta toma las riendas de una institución enfrentada al reto de hacer oír la voz de los profesionales en los foros donde se diseña la ciudad que viene. 

A mediados de 2018, la anterior junta de gobierno alertó del riesgo cierto de que, dada la crisis a la que se enfrentaban los profesionales, la institución llegase a cerrar sus puertas. ¿Cuál es el estado de salud actual del Colegio?

La situación no es que haya cambiado mucho. No puede decirse que haya mejorado. Se va evaluando en términos económicos cada año. No estamos en una etapa de bonanza. Ni lo estábamos antes ni lo estamos ahora que la nueva junta de gobierno ha recogido el testigo.  No es que podamos resolver en una legislatura lo que ha ido decayendo en varias. Pero sí creemos que es necesario dar un viraje a la gestión.

 

Las relaciones con la Ciudad no han sido buenas durante años. Sus colegas reprochaban al Gobierno municipal que limitara la licitación de proyectos de obra pública con la encomienda de estos trabajos a una sociedad estatal, Tragsa. Y en ésas estaban cuando llegó la crisis del coronavirus. ¿Qué espera la nueva junta de gobierno de la Ciudad?

Veníamos de una mala época que afectó  todo el país. Intentábamos sobreponernos a todo aquello cuando nos encontramos con la crisis sanitaria. Ha sido otro palazo. Es cierto que en los últimos años la administración local dio la espalda al sector en cuanto a la redacción y ejecución de proyectos. Esto perjudicó no solo a los arquitectos sino también a los constructores.

No hemos tenido tiempo aún de abordar esta situación con el Gobierno local y las instituciones. Cierto es que derivado de la crisis del coronavirus se han establecido unos mecanismos a partir del plan pymes-covid que cuentan con arquitectos locales para establecer un sistema de obras y reformas dirigidas a responder a las necesidades de las barriadas.

Pero las actividades privadas han sufrido un bajón de cien  a cero. Parece que la Ciudad está comprometida a dar algo de luz y poner inversión pública sobre la mesa. Y eso nos está dando un respiro.

(Sobre las relaciones del Colegio con la Ciudad) Nosotros no queremos estar enfrente, queremos ponernos al lado para trabajar juntos.

Sus antecesores al frente del Colegio se quejaban de que el Gobierno municipal no había atendido sus propuestas para el plan estratégico diseñado por grupos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales con el propósito de sacar a Ceuta de la crisis. ¿Espera que la Ciudad se muestre a partir de ahora más sensible con las propuestas que le puedan plantear los arquitectos?

Una de mis intenciones fue renovar todos los cargos de la junta con la esperanza de renovar también las relaciones con la institución. En este mes que llevamos de andadura tenemos ya concertadas algunas citas. Tenemos preparadas una serie de propuestas orientadas a impulsar ayudas que pueden venir de Europa o del Gobierno central a las que a lo mejor la Ciudad no puede acceder o no da cabida. Nosotros no queremos estar enfrente, queremos ponernos al lado para trabajar juntos. Todo lo que es bueno para ellos lo es para nosotros, y viceversa.

 

Sin embargo, el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) continúa sin aprobarse. Hace lustros que la Ciudad está empeñada en una revisión del Plan que no acaba de salir adelante. ¿Qué consecuencias tiene para una ciudad como Ceuta que su norma urbanística maestra lleve sin actualizarse desde 1992?

La actividad privada ha ido deshinchándose poco a poco debido a los problemas con el PGOU.  Recordemos que el PGOU con el que estamos trabajando data de 1992. Esto es, pronto cumpliremos 30 años con las mismas reglas del juego.

Piense que el PGOU es como el manual de un juego de mesa. Con él se definen la ciudad, las barriadas, los anchos de las calles, la altura de los edificios, cómo funcionan los locales… El PGOU que tenemos actualmente obedecía a unas necesidades de 1992. Difícilmente, podamos con esta norma atender las de 2022.

Pedimos desesperadamente que, al menos, se apruebe el documento que se está revisando desde hace años. Será una bocanada de oxígeno porque cubrirá muchas de las demandas que habíamos venido planteando tanto los arquitectos como los promotores. Y traerá beneficios para la ciudad.

Aquí no solo mueve dinero el promotor que encarga un proyecto al arquitecto. Si no que hay una empresa constructora, fontaneros, electricistas, transportistas… El PGOU es capaz de mover una gran bola económica en la ciudad. Y su revisión tendrá un impacto muy grande.

Todos los grupos políticos deberían unirse para sacar adelante estas nuevas normas, este nuevo PGOU.

 

Todo está condicionado, en última instancia, a un acuerdo político que permita sacar adelante en la Asamblea la nueva norma. ¿Confía en que los grupos políticos alcancen un acuerdo para sacar adelante el proyecto?

Tengo la confianza porque todo esto es por el bien de la ciudadanía. No solo se trata de los arquitectos. Todos los grupos políticos deberían unirse para sacar adelante estas nuevas normas, este nuevo PGOU. Ya iremos después modificando si es necesario. Pero lo que hace falta de momento es plantar un nuevo PGOU sobre la mesa.

No tener un PGOU actualizado trae consigo problemas de todo orden. Por ejemplo, descendamos al nivel técnico. Cuando usted viaja y quiere ir a un restaurante en Madrid o Barcelona puede que los encuentre en sótanos o semisótanos. Aquí eso está prohibido. No se puede habilitar un espacio bajo tierra para estas cosas.

Sin embargo, hoy se dispone de tecnología suficiente para iluminar y ventilar en condiciones este tipo de locales. Pero aquí la norma no te deja. Dice que no se pueden establecer en sótanos y semisótanos actividades de ocupación permanente de personas.

¿Esto qué significa? Pues que se está dejando en la estacada a un montón de establecimientos y, por ende, actividad comercial. Tengo muchos clientes que han desechado la opción de montar un negocio precisamente por eso, porque hay espacios que no pueden utilizar.

Además, el nuevo PGOU permitiría descubrir más suelo para vivienda, animar la renovación inmobiliaria, modernizar las infraestructuras.

Falta un plan estratégico para la ciudad. Y cuando se plantea, se ve que apenas se habla de urbanismo.

En un reciente artículo, usted defendía que las ciudades deben convertirse en “lugares sostenibles y eco-amigables”. ¿Se puede lograr algo así en Ceuta?

Uno viaja por las capitales europeas y no ve ningún coche por la calle. Barcelona ha propuesto agrupar varias manzanas para peatonalizarlas sacando los coches al perímetro. Eso no es una propuesta política, es una propuesta urbanística, el resultado de un trabajo muy multidisciplinar. Imagine la repercusión que tendría disponer de espacio con la posibilidad de asentar terrazas, crear un centro comercial abierto… Y en Ceuta tenemos la ventaja de que todo es tan pequeño, tan accesible, que podemos ir andando a cualquier parte. ¿Cómo se podría hacer esto? Teniendo un buen planteamiento diagnóstico y de propuesta.  

Yo creo que, claro que esto sería a muy largo plazo, es necesario sacar el coche del centro de Ceuta. Y el Monte Hacho ni tocarlo. Debería convertirse en un parque peatonal donde solo circularan elementos rodados eléctricos o mecánicos. No tiene interés para nadie que haya coches contaminando en el Monte Hacho.

 Falta un plan estratégico para la ciudad. Y cuando se plantea, se ve que apenas se habla de urbanismo. Todo lo más se hacen referencias al PGOU. Hace falta una reflexión profunda para saber dónde estamos, qué está fallando, qué Ceuta queremos para 2050 o 2070. Y todo consiste en sentarse a hablar y hacer propuestas.

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