La Ciudad

Los gitanos ceutíes se quejan de la invisibilidad social a la que se condena a su pueblo

photo_camera El presidente de la Comunidad Romaní, Miguel Jiménez/ A.S.

Su presidente, Miguel Jiménez, lamenta la indiferencia que las autoridades dispensan a su comunidad y reclama más atención de las instituciones

El tópico del crisol de culturas no tiene cabida para el millar largo de gitanos que residen en Ceuta. La conciencia de la ciudad no alberga memoria de un pueblo cuya presencia en su suelo algunas fuentes sitúan hace 300 años.

Miguel Jiménez, presidente de la Comunidad Romaní de Ceuta, se remonta al éxodo que hace aproximadamente un siglo trajo a la ciudad a gitanos procedentes de la Baja Andalucía atraídos por los empleos que ofrecía la construcción del nuevo puerto. “La población gitana en Ceuta llegó a alcanzar las 5.000 personas –explica Jiménez- La crisis de los años 80 trajo consigo la marcha de muchos gitanos dedicados al comercio, que decidieron marchar a otros lugares como Rincón de la Victoria en Málaga o las Islas Canarias en busca de mejores perspectivas”.

Hoy, en los albores del siglo XXI, los gitanos ceutíes no se quejan de trato discriminatorio sino de algo que, en cierto modo, pudiera resultar más hiriente: la indiferencia. El presidente de la Comunidad Romaní tiene una teoría personal acerca de esta invisibilidad indeseada. “En Ceuta no hay barrio gitano, la tertulia flamenca no la llevan los gitanos, no somos el grupo social más desfavorecido, no somos los últimos de la última capa, y quizá, por todo ello, se nos ve incluso menos”, ilustra el presidente de los gitanos.

Esta misma semana, la Ciudad constituía la llamada Comisión Multicultural, donde se hallan representadas las comunidades hindú, musulmana, judía y cristiana. Ni rastro de los gitanos. Jiménez expresó su protesta por esta exclusión, una queja que no podrá trasladar personalmente al gobierno local hasta mediados del próximo mes, fecha en la que ha sido citado por la consejera de la Presidencia, Yolanda Bel.

El presidente de la Comunidad Romaní confiesa no comprender la conducta del gobierno local hacia su pueblo. “Nos ayudan en la organización del Día Internacional del Pueblo Gitano, pero después en sus políticas parece no tenernos en cuenta -explica Jiménez- En 2010 firmamos un convenio de colaboración, pero de aquello, tras la rúbrica, jamás se supo”.

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