La Ciudad

Cuatro preguntas para un 2021 incierto

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¿Garantizará la vacunación la vuelta a la normalidad? ¿La recuperación de la economía local será posible? ¿Podrá el PP mantener la gobernabilidad de la Ciudad? 2021 habrá de despejar estas incógnitas.

¿Someterán las vacunas al virus en 2021?

La distribución por toda Europa de las vacunas contra el covid-19 alienta la esperanza de que 2021 puede llegar a ser el año de la recuperación de la vida que todos conocíamos antes de marzo de 2020. La previsión del Ministerio de Sanidad es la de que tras el verano se acometa la tercera y última etapa del proceso de vacunación que arrancaba en los últimos días de diciembre.

Pese a la irrupción de las vacunas, la incertidumbre, sin embargo, no acaba de despejarse. La aparición en el Reino Unido de una variante del virus, no más mortal pero sí más contagiosa que la ya conocida, podría dificultar el camino hacia la derrota final de la enfermedad.

Las autoridades sanitarias confían, en todo caso, en que la vacunación sea un arma valiosa para evitar que el grado de sufrimiento y el número de muertes debidos al virus alcance los conocidos en los últimos nueve meses del año pasado. 60 ceutíes fallecieron en 2020 víctimas del covid-19.

El sometimiento de la enfermedad, aunque progresivo, alentará simultáneamente la recuperación económica. Los especialistas confían en que el consumo de las familias comience a animarse en la segunda parte del año y, con éste, la actividad del sector comercial, fundamental para la supervivencia de Ceuta.

 

¿Superará Ceuta la crisis económica y social a la que le ha condenado la pandemia?

No hay ninguna certeza. El abatimiento del sector servicios, pilar de la economía local, es el resultado de una infausta coincidencia de factores. Los agentes económicos y sociales y las autoridades apenas si habían conseguido valorar a principios de año las consecuencias que para la actividad económica local tendría el cierre de la frontera al tráfico de mercancías dictado por Marruecos. En ésas estaban cuando sobrevino la pandemia y las restricciones forzadas por la necesidad de impedir la progresión del virus.

Él éxito de la campaña de vacunación no será la única condición que haya de darse para sacar del pozo a la economía ceutí. Las transferencias millonarias que llegarán a la ciudad procedentes del Estado, los planes extraordinarios de ayudas a pymes y autónomos y los programas para la reactivación económica que avalará la Unión Europea serán las herramientas disponibles para la ardua tarea de superar la crisis.

El Gobierno de la Ciudad sigue manteniendo su convicción de que los alicientes fiscales ofrecidos al sector de las empresas de servicios tecnológicos y, más concretamente, a las del sector del juego online servirán para apuntalar la recuperación de una economía herida.

Todo este empeño seguirá estando mediatizado, sin embargo, por el modelo que se establezca para la redefinición de las relaciones entre Ceuta y el país vecino. Liquidado el denominado “comercio atípico”, queda por despejar la duda acerca de qué posibilidades existen de idear un ámbito relación que garantice el beneficio mutuo de los habitantes de uno y otro lado de la frontera.

 

¿Cómo serán las relaciones con Marruecos?

Madrid y Rabat suelen jactarse del excelente estado actual de las relaciones entre ambos países. Esta complacencia no siempre es entendida en Ceuta. Los problemas generados el año pasado a propósito de la frontera –de los que el Gobierno municipal siempre ha responsabilizado al país vecino- han alimentado las suspicacias de las autoridades locales, que ya han declarado la necesidad de encontrar un modelo económico que rompa con cualquier dependencia que la ciudad pudiera mantener con Marruecos.

Tampoco parece que del otro lado exista intención alguna de mantener la “colaboración” tácita que suponía la existencia del llamado comercio atípico ni ninguna otra cosa parecida.  Rabat ha ideado un proyecto de zona franca en Castillejos nacido con el propósito de revivir la región de Tetuán. Tal y como ha sido vendida por la prensa marroquí, la intención es la de que los puestos de trabajo generados en el complejo sirvan para ocupar a buena parte de los marroquíes que quedaron desamparados tras la clausura de la frontera al comercio. 

Y todo ello sin que exista todavía una fecha ni tan siquiera aproximada para la reapertura de la frontera, condicionada forzosamente a cuál sea la evolución de la pandemia.

La deriva de la política española y, específicamente, la aparición de la extrema derecha en las instituciones locales ceutíes tampoco invitan a ser optimistas.

 

¿Será capaz el PP de Juan Vivas de garantizar la gobernabilidad de la Ciudad?

El presidente del Gobierno de la Ciudad, Juan Vivas, tiene ante sí el reto de garantizar la estabilidad de la institución hasta la celebración de las elecciones municipales previstas para 2023. Desde que las urnas condenarán en el verano de 2019 a Vivas a gobernar en minoría, las sucesivas alianzas forjadas con los partidos de la oposición han acabado resultando un fiasco.

Tras la ruptura nada pacífica con sus primeros socios socialistas, el presidente popular buscó un nuevo apoyo en la extrema derecha de Vox. La cosa acabó como el rosario de la aurora.

Recompuesto el pacto con el PSOE, el reto que se presenta al PP es el de sentar en 2021 las bases de un acuerdo con los socialistas que ha de ser necesariamente sólido para garantizar su mantenimiento durante algo más de dos años.

La oposición desaforada y deletérea de Vox no constituye solo una amenaza para el Gobierno del PP, cuyos miembros han aprendido durante sus meses de colaboración con la extrema derecha a conocer los tics e inclinaciones de los dirigentes locales del partido de Abascal. Los populares temen ahora que los mensajes islamófobos e intolerantes de Vox rompan la paz social y socaven el principio de convivencia entre comunidades.

2020 se abrió con una manifestación que lanzó a las calles a más de 6.000 ceutíes, la mayoría de ellos musulmanes, para denunciar las ideologías racistas y excluyentes que han encontrado hueco en la vida pública. Que no sea necesaria una movilización de este alcance en 2021 siempre será una buena noticia.

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