La Ciudad

La Sirena de Punta Almina: 10 años de abandono tras una inversión millonaria

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photo_camera La sirena de Punta Almina (C.A,)

Hace una década el inmueble fue rehabilitado para no darle uso, ahora la Ciudad anuncia una nueva inversión de 50.000 euros. 

La historia de la Sirena de Punta Almina comienza en 1913 cuando se construye para servir de aviso a las embarcaciones que se acercaban a la costa ceutí los días de intensa niebla.

Con el tiempo la infraestructura tuvo diferentes usos incluso llegó a albergar un museo del mar. En 1980 el edificio fue abandonado una vez que se instaló en el cercano faro un moderno sistema de sonido.

El inmueble quedó completamente abandonado hasta el siglo XXI cuando Delegación del Gobierno, Ciudad y el Ministerio de Defensa deciden hacer una inversión millonaria y llevar a cabo una rehabilitación integral de La Sirena a través de dos talleres de empleo.

El lavado de cara de este inmueble absorbió más de un millón de euros. Durante dos años 56 personas en situación de desempleo dotaron al edificio de una nueva cubierta, rehabilitaron la fachada y recuperaron el paseo perimetral.

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En su interior se acondicionaron tres espacios diferenciados: Una sala de recepción, una sala polivalente para exposiciones y conferencias y una zona de estudio y consulta.

La intención era convertir este espacio renovado en un lugar de reuniones para las asociaciones vinculadas a los deportes de montaña y senderismo y centro de avistamiento de aves por su magnífica ubicación.

Diez años después de esta actuación nada o casi nada queda de lo que se hizo. El inmueble volvió a sumirse en un abandono absoluto y ha sufrido el ataque constante de los vándalos.

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Ahora el Gobierno ha anunciado una nueva actuación en La Sirena. La Consejería de Medio Ambiente ya tiene redactado el proyecto de restauración del inmueble abandonado. El Ejecutivo va a invertir 50.000 euros en esta propiedad del Ministerio de Defensa para realizar algunas reparaciones necesarias y reparar los daños causados en el interior por los vándalos.

De momento se desconoce el uso que se le va a dar lo que sí está claro es que la estructura no se puede tocar porque es patrimonio cultural protegido. Por dentro se prevé acristalarlo y establecer diferentes estancias, una de ellas una sala de conferencias.

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