Se redefinen las bajas laborales: nuevas condiciones para garantizar la sostenibilidad del sistema
Las mutuas ganan protagonismo en la evaluación de bajas, mientras se impulsa la reincorporación gradual como novedad clave para casos prolongados
La normativa española sobre bajas laborales ha sido objeto de una profunda reforma en 2024, impulsada por el Gobierno y la Seguridad Social. Las medidas buscan optimizar recursos, controlar los costos del sistema y reducir el creciente número de solicitudes de incapacidad temporal (IT), que alcanzaron un gasto superior a los 10.400 millones de euros, solo en los ocho primeros meses de 2024, lo que implica un 17,6 % más que el año anterior. En este contexto, las bajas laborales han obligado a la Seguridad Social a revisar el presupuesto y tomar medidas.
En cuanto a las prestaciones económicas, la normativa mantiene los límites actuales. Las bajas por enfermedad común o accidente no laboral implican un subsidio del 60 % de la base reguladora desde el cuarto día y del 75 % a partir del vigésimo primer día. Por su parte, los casos derivados de accidente laboral o enfermedad profesional cuentan con una cobertura del 75 % desde el primer día. En el caso de los trabajadores por cuenta ajena, el salario es abonado por la empresa, sobre todo cuando se trata de una enfermedad común o lesión durante los primeros quince días del mes, y por la mutua correspondiente o el INE a partir de la segunda quincena.
Las mutuas, más presentes
Entre las principales novedades, destaca el rol ampliado de las mutuas en la gestión de bajas laborales. Estas entidades podrán realizar pruebas diagnósticas con mayor rapidez para agilizar los procesos, citar con más asiduidad y frecuencia, con el fin de observar el progreso del trabajador de forma más constante, facilitando, así, la reincorporación más inmediata posible según cada caso.
Una de las iniciativas más innovadoras es la incorporación del modelo de reincorporación gradual, que permitirá a los trabajadores retomar sus funciones de manera parcial antes de recibir el alta médica definitiva. Esta medida, diseñada para facilitar la transición en casos de enfermedades prolongadas o procesos de recuperación complejos, deberá contar con la aprobación del médico tratante y el consenso entre empleado y empleador.
La otra cara de la moneda
Sin embargo, esta reforma no está exenta de controversias. Organizaciones sindicales han manifestado su preocupación ante la posibilidad de que los trabajadores sean presionados para reincorporarse antes de estar completamente recuperados, mientras que los empresarios valoran la propuesta como una solución para reducir el absentismo laboral y optimizar los recursos del sistema.
Con un máximo de 545 días para las bajas laborales —365 días prorrogables por 180 adicionales—, el Gobierno subraya que las medidas están orientadas a equilibrar el apoyo a los trabajadores con la sostenibilidad del sistema. Las reformas serán objeto de análisis en mesas de diálogo con sindicatos y empresarios antes de su implementación definitiva, pero las empresas van a disponer de más herramientas para hacer un seguimiento mayor y más exhaustivo de los trabajadores que estén de baja.