El empujón de Marruecos que ayudó a reactivar la red eléctrica española

Planta eléctrica / REUTERS/CHRIS ALUKA BERRY

España encontró en Marruecos el apoyo que necesitaba para reactivar su sistema eléctrico tras el gran apagón del lunes. A través de la interconexión submarina del Estrecho, el país vecino inyectó la energía necesaria para que las centrales térmicas del sur volvieran a funcionar

España no necesitaba más energía. Necesitaba un empujón para reiniciar. Y Marruecos fue clave.

El gran apagón del lunes dejó sin servicio a parte del entramado eléctrico nacional. Las centrales térmicas del sur, desconectadas de la red, quedaron paralizadas. El problema no era solo devolver la luz, sino reactivar las plantas. Para eso hacía falta lo más básico: un empujón eléctrico.

Las centrales térmicas no pueden arrancar solas. Necesitan electricidad externa para poner en marcha sistemas de control, activar equipos de seguridad y encender turbinas. Como un coche sin batería: alguien tiene que empujar.

Ese papel lo asumieron Marruecos y Francia. Desde el sur, Marruecos proporcionó el impulso que permitió reactivar centrales en Andalucía. Desde el norte, Francia hizo lo propio.

Ambas conexiones fueron esenciales para iniciar la recuperación en cascada del sistema. Pero el apoyo marroquí sorprendió: es un país que, habitualmente, importa electricidad desde España.

La clave estuvo en la interconexión submarina que une Tarifa con Fardioua, en la costa atlántica de Marruecos. Dos líneas operativas desde 1996, capaces de transportar hasta 900 megavatios, permitieron invertir el flujo.

Una fuente de la Agencia Nacional de Electricidad y Aguas de Marruecos (ONEE) confirmó al semanario TelQuel que, a petición de Red Eléctrica Española (REE), se liberó una capacidad de "unos pocos cientos de megavatios" para reactivar las plantas del sur.

La interconexión, basada en corriente continua, garantizó además que el apagón no se propagara. A diferencia de las redes europeas, que operan sincronizadas, la marroquí funciona prácticamente aislada.

Francia también apoyó el proceso. Pero sin Marruecos, el sur peninsular habría tardado más en recuperar el pulso eléctrico. Y sin el sur, el sistema nacional no habría podido reiniciarse.

Marruecos, que tradicionalmente depende de la energía española, invirtió el flujo habitual durante la crisis. Según medios especializados, activó de urgencia más de un tercio de su capacidad de producción eléctrica.

Emergencia en el Estrecho: el impulso marroquí

La operación, coordinada con REE, reactivó las dos interconexiones submarinas entre Tarifa y Fardioua. "Restablecimos las interconexiones y pusimos a disposición una capacidad para permitir que volvieran a arrancar las centrales", señaló un portavoz de REE a TelQuel.

Según Electricity Maps, los siete cables submarinos canalizaron un flujo de 519 megavatios hacia la península. A mediodía, Marruecos importaba 778 megavatios; a las diez de la noche, la dirección del flujo se había invertido.

Desde Rabat, la ONEE confirmó que la electricidad exportada representó el 38,17% de la capacidad instantánea de su red. Aunque apenas cubrió un 5% de la demanda española afectada, las autoridades agradecieron públicamente la "solidaridad energética" del país vecino.

Para sostener el envío, Marruecos activó centrales térmicas de carbón y ciclos combinados de gas. Apenas hubo alteraciones internas, salvo cortes puntuales en el norte y este del país.

Efectos secundarios y refuerzos futuros

El apagón también tuvo efectos en Marruecos. La operadora Orange reportó incidencias en el servicio de internet debido a la afectación de sus servidores europeos. También se registraron retrasos técnicos en aeropuertos, aunque sin impacto en los vuelos.

El Estrecho refuerza su valor estratégico. Marruecos prevé duplicar su conexión eléctrica con España en 2028 con nuevas líneas submarinas. La actual, capaz de transportar 1.400 megavatios, se consolida como un pilar de estabilidad para ambas orillas.

Además, el país vecino acelera su transición energética. Según la ministra Leila Benali, Marruecos alcanzará en 2026 un 52% de capacidad instalada en energías renovables. Como etapa intermedia, impulsa proyectos de gas natural, incluida una planta de regasificación en Nador West Med, cerca de Melilla.

La interdependencia energética entre España y Marruecos se estrecha. La reversibilidad de infraestructuras como el gasoducto Magreb-Europa confirma una tendencia: en tiempos de crisis, las fronteras eléctricas se diluyen.