Tensión diplomática entre Washington y Moscú

EEUU y Rusia paralizan la cumbre de Budapest por la negativa de Putin a una tregua y pedir la rendición de Ucrania

La negativa del Kremlin a aceptar un alto el fuego en Ucrania frena la cumbre entre Trump y Putin prevista en Budapest. Kyiv y los líderes europeos habían respaldado la propuesta de tregua inmediata push para la app?

La esperada cumbre entre Donald Trump y Vladímir Putin en Budapest ha quedado en suspenso. La Casa Blanca confirmó este martes que no hay planes inmediatos para un encuentro entre ambos líderes, después de que el Kremlin rechazara la propuesta de alto el fuego impulsada por Washington y aceptada por Kyiv y los principales líderes europeos.

La iniciativa de Trump planteaba una pausa inmediata de las hostilidades para negociar sobre la base de la actual línea del frente. Sin embargo, Moscú insiste en una rendición ucraniana y en mantener el control del Donbás, lo que ha tensado aún más las conversaciones. “Rusia no ha cambiado su postura respecto a los entendimientos alcanzados durante la cumbre de Alaska”, declaró el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, descartando cualquier posibilidad de tregua.

El marco de Anchorage, rescatado por Lavrov, contempla cesiones territoriales por parte de Ucrania. Trump llegó a sugerir que el 78% del Donbás ya está bajo control ruso y que podría negociarse “más adelante”. Esta posición ha sido rechazada de plano por Zelenski y sus aliados europeos, que insisten en que “las fronteras internacionales no deben cambiarse por la fuerza”.

La falta de avances tras la última conversación telefónica entre Trump y Putin ha paralizado los preparativos de la cumbre. Aunque se había anunciado una reunión entre los jefes de la diplomacia de ambos países, Marco Rubio y Lavrov, esta ha sido pospuesta por “expectativas diferentes” sobre el enfoque de las negociaciones.

El simbolismo de Budapest —donde en 1994 se firmó el memorando que garantizaba la integridad territorial de Ucrania a cambio de su arsenal nuclear— añade tensión al escenario. Putin violó ese acuerdo con la anexión de Crimea en 2014 y la invasión de 2022.

Además, la logística del viaje del presidente ruso complica aún más la cita. Salvo Bulgaria, ningún país de la UE ha confirmado que permitiría el sobrevuelo del avión presidencial ruso. Polonia, incluso, ha advertido que no puede garantizar que un tribunal independiente no ordene su detención.

Mientras tanto, el Kremlin mantiene su apuesta por mantener abierto el canal con Trump, aunque las diferencias estratégicas entre Moscú y Washington siguen siendo profundas. La paz, por ahora, parece tan lejana como la propia cumbre.