Consejo de Ministros extraordinario

Sánchez activa rebajas históricas en luz, gas y carburantes dentro del plan de 5.000 millones contra la crisis

Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante los medios de comunicación

Rebajas en luz, gas y carburantes, tope a beneficios empresariales y un ahorro de hasta 20 euros por depósito: el plan de 5.000 millones con el que Sánchez quiere frenar el impacto económico de la guerra

El Gobierno ha pisado el acelerador. Veinte días después del estallido del conflicto en Oriente Próximo, Pedro Sánchez salió este viernes ante la prensa con un mensaje claro: la crisis ya se nota en los hogares y el Ejecutivo no piensa esperar a que el golpe sea mayor.

Tras un Consejo de Ministros extraordinario —extraordinario también por el retraso y el pulso interno entre PSOE y Sumar—, el presidente anunció un paquete de 80 medidas que entran en vigor de inmediato y que movilizarán 5.000 millones de euros. Un plan que, según Sánchez, busca amortiguar el impacto económico de una guerra que España no ha provocado, pero cuyos efectos “acabamos pagando todos”.

“Estoy muy enfadado con la situación a la que nos está llevando el mundo”

El presidente no escondió su malestar. Habló de incertidumbre, de un contexto que “no han provocado los ciudadanos” y de un conflicto cuyo final nadie se atreve a pronosticar. Aun así, quiso dejar tres ideas en el aire: que España está mejor preparada que otros países europeos para soportar el golpe energético; que el Gobierno movilizará todos los recursos necesarios; y que, pese al “terremoto”, la intención es salir reforzados.

Sánchez insistió en que la transformación energética ha blindado parcialmente al país: “Solo en un 15% del tiempo el precio del gas ha marcado el de la electricidad en España”, recordó, comparándolo con Italia o Alemania. Un mensaje que buscaba transmitir calma, aunque sin ocultar que el impacto llegará.

Rebajas fiscales: el primer eje del plan

El presidente detalló que el primer eje del plan consiste en una reducción drástica de la fiscalidad energética. En concreto, el Gobierno bajará el IVA de la electricidad del 21% al 10%, suspenderá temporalmente el Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE), del 7%, y reducirá el Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE) del 5% al tipo mínimo del 0,5% permitido por la Unión Europea.

Además, el IVA del gas natural, los pellets y la leña también se reducirá al 10%, y se congelará el precio máximo de venta del butano y el propano.

El Ejecutivo aplicará igualmente una rebaja al IVA de la gasolina y el gasóleo, que pasará al 10%, el mínimo permitido por la UE. Según Sánchez, esta medida supondrá una rebaja efectiva de hasta 30 céntimos por litro, lo que se traducirá en “unos 20 euros de ahorro por depósito para un coche medio”.

El presidente defendió que, con este paquete, España contará con “el mayor escudo social y económico de toda la Unión Europea”. Las medidas, aseguró, se mantendrán “el tiempo que sea necesario” y se ampliarán si la crisis se agrava.

Choque en el Gobierno: impuestos, vivienda y un retraso incómodo

La reunión del Consejo de Ministros arrancó tarde. Los ministros de Sumar se negaron a entrar mientras el decreto no incluyera medidas de vivienda. Consideraban que el paquete económico era, en la práctica, una “bajada de impuestos”. El tira y afloja terminó con un pacto in extremis: dos decretos en vez de uno.

El primero recoge las rebajas fiscales en electricidad y carburantes, además de límites a los márgenes empresariales. El segundo, que llegará después, incorporará las medidas de vivienda reclamadas por Sumar, incluida la prórroga de los contratos de alquiler.

Rebajas, ayudas y un aviso a quienes “se ponen de perfil”

El plan incluye desde alivios fiscales hasta ayudas directas a sectores especialmente expuestos. También se amplían los descuentos para consumidores vulnerables. Sánchez aprovechó para lanzar un mensaje a quienes —según él— evitan posicionarse sobre la guerra: “Cuando hay responsables políticos que se ponen de perfil, tienen que saber explicar que vamos a tener que poner 5.000 millones de euros”.

Recordó que las guerras no solo dejan víctimas y refugiados, sino también facturas que condicionan políticas internas: “Ese dinero podría ir a becas, sanidad o dependencia”.

Un Gobierno que intenta anticiparse

Sánchez aseguró que el Ejecutivo lleva meses preparándose para este escenario. La idea que quiso transmitir es que, aunque el conflicto sea ajeno, la respuesta debe ser rápida y contundente. “Sabemos lo que tenemos que hacer”, dijo, intentando proyectar control en un momento en el que la economía vuelve a mirar con preocupación al exterior.

El terremoto geopolítico continúa, pero el Gobierno quiere dejar claro que ya ha activado el plan de emergencia. Falta ver si será suficiente para amortiguar un impacto que, según el propio presidente, aún está lejos de haber mostrado su peor cara.