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“España jugará un papel fundamental en la nueva estrategia de la OTAN en Irak”

Entrevista al general Ángel Castilla, el jefe del contingente español en Irak / C.A.
photo_cameraEntrevista al general Ángel Castilla, el jefe del contingente español en Irak / C.A.

Los militares españoles han adiestrado ya a 21.000 soldados y policías iraquíes para combatir al Daesh. El quinto contingente, formado por los Regulares de Melilla, ha entrenado a fuerzas policiales que controlarán el terreno ganado a Daesh. 

Estrella Digital/Paula Pérez

Llegaron a Besmayah en noviembre y apenas les queda un mes para completar su misión pero han tenido tiempo de adiestrar a 5.400 militares y policías iraquíes, 1.200 de ellos de operaciones especiales. Desde que España desplegó en Irak, “más de 21.000 hombres han pasado por nuestros centros de adiestramiento en Besmayah, Tají y en Bagdad”, explica el general Ángel Castilla, el jefe del contingente español en Irak, en una entrevista por videoconferencia con Estrella Digital -que habría sido imposible sin los esfuerzos del equipo de comunicación desplegado. 

Ahora mismo, hay más de 500 militares, 80 de ellos son de la Unidad de Ingenieros que trabajan para mejorar la Base Gran Capitán de Besmayah, donde se encuentra el grueso del contingente. También, 25 guardias civiles y 66 militares de operaciones especiales, una muestra de que la misión que comenzó en enero de 2015 ha cambiado: las fuerzas que entrena España se encargarán de mantener el territorio ganado al Daesh, la Guardia Civil se ha incorporado para realizar adiestramiento policial y la Coalición y la OTAN comienzan a dar pasos para darse el relevo. Y ahí España es clave. “De momento, se han definido solo tres campos: el de la cooperación cívico-militar; el adiestramiento contra artefactos explosivos improvisados (IED) y el asesoramiento en el desarrollo de capacidades de Defensa. En ese asesoramiento contra IED, España va a jugar un papel fundamental”, explica el general Castilla, el primer español de ese rango y, por extensión, el primer general de los Regulares de Melilla.

Llegaron a Besmayah en noviembre y apenas les queda un mes para completar su misión pero han tenido tiempo de adiestrar a 5.400 militares y policías iraquíes, 1.200 de ellos de operaciones especiales. Desde que España desplegó en Irak, “más de 21.000 hombres han pasado por nuestros centros de adiestramiento en Besmayah, Tají y en Bagdad”, explica el general Ángel Castilla, el jefe del contingente español en Irak, en una entrevista por videoconferencia con Estrella Digital -que habría sido imposible sin los esfuerzos del equipo de comunicación desplegado. 

Ahora mismo, hay más de 500 militares, 80 de ellos son de la Unidad de Ingenieros que trabajan para mejorar la Base Gran Capitán de Besmayah, donde se encuentra el grueso del contingente. También, 25 guardias civiles y 66 militares de operaciones especiales, una muestra de que la misión que comenzó en enero de 2015 ha cambiado: las fuerzas que entrena España se encargarán de mantener el territorio ganado al Daesh, la Guardia Civil se ha incorporado para realizar adiestramiento policial y la Coalición y la OTAN comienzan a dar pasos para darse el relevo. Y ahí España es clave. “De momento, se han definido solo tres campos: el de la cooperación cívico-militar; el adiestramiento contra artefactos explosivos improvisados (IED) y el asesoramiento en el desarrollo de capacidades de Defensa. En ese asesoramiento contra IED, España va a jugar un papel fundamental”, explica el general Castilla, el primer español de ese rango y, por extensión, el primer general de los Regulares de Melilla.

El general descarta la posibilidad de que militares españoles o guardias civiles desplieguen sobre el terreno. “Lo fundamental es que sea el Gobierno de Irak el que imponga la paz y la seguridad en el país y que la opinión pública iraquí no perciba que ha venido una Coalición externa a luchar contra el Daesh. Nosotros aspiramos a dejar a unas fuerzas armadas y las policías sólidas como para que el Daesh no vuelva a surgir”, explica.

-Queda poco tiempo para que finalice el despliegue de su contingente, ¿puede contarnos qué labores han desarrollado desde su llegada los Regulares de Melilla en Irak?

-Desde el principio, estamos adiestrando a fuerzas que se necesitan para controlar el territorio conquistado a Daesh, toda la zona de Mosul inicialmente y de cualquier otra ciudad después. Son las llamadas ‘Hold Forces’, fuerzas que se dedican al control de esas zonas. Estamos adiestrando a fuerzas policiales ya existentes, redesplegándolas, o con fuerzas de nueva creación, como por ejemplo la propia policía de Mosul que desapareció por completo cuando el Daesh se hizo con la ciudad. Están recibiendo instrucción militar, no policial, y eso es algo que ha iniciado nuestro contingente

-¿Cómo reciben esta formación los iraquíes?

-Su concepción es que ellos son buenos soldados, llevan toda la vida combatiendo – llevan en guerra desde hace 30 años y pensaban que no iban a necesitar nada más. Sin embargo, nuestra percepción, nuestro enfoque del adiestramiento les está convenciendo poco a poco. Además, la fama adquirida crea expectación. Llegan aquí sabiendo que el contingente español tiene un enfoque muy particular y muy cercano a ellos. Además, en nuestro caso, es un contingente específico, de una zona más cercana culturalmente a ellos. En general, está siendo bastante satisfactorio.

-¿Salen los policías entrenados por España mejor preparados?

Es difícil de evaluar porque nosotros no les acompañamos pero lo cierto es que las brigadas entrenadas por España siempre han estado en primera línea, también ahora. Las seis brigadas que se adiestraron en la primera fase están las seis en Mosul o cerca de esa zona. Es decir, misiones de primera línea y funcionando bastante bien. A veces ha habido algún ‘feedback’, algún general jefe de brigada ha llamado para contarnos. Es normal que se dejen amigos, se establecen relaciones y la implicación personal llega a ser bastante grande.

-¿Por qué ha desplegado también la Guardia Civil?

-Un segundo paso en la evolución en el adiestramiento de las fuerzas iraquíes es que además de un buen ejército tenga una buena policía a todos los niveles (nacional, de fronteras y locales). Para eso hay países que aportan fuerzas policiales como los Carabinieri, que llevan dos años, y que empiezan a ser reforzados por otros países, como España. La Guardia Civil ha venido a instruir policías en labores policiales.

¿Cuál es la estrategia para la etapa post-Daesh en Irak?

Cuando se combata al Daesh, este volverá a mutar. Desparecerá como una fuerza capaz de controlar el territorio pero será una organización terrorista con capacidad para actuar, para atentar en las ciudades, tanto en las que han tenido presencia como en otras, como la propia capital iraquí, Bagdad. El problema será entonces policial, no militar. Será un problema de seguridad. Nosotros, los militares y los policías que estamos ayudando a Irak a alcanzar esta situación, aspiramos a dejar a unas fuerzas armadas y las policías sólidas como para que este problema no vuelva a surgir.

-Pero, por el momento, no hay previsto un final de la misión de la Coalición Internacional contra el Daesh, ¿qué pasará después?

-Está previsto que la coalición deje paso a otras organizaciones que puedan conducir esta contribución nacional de manera más eficiente después. Ahí entra a jugar la OTAN, que ya ha enviado un pequeño equipo de planeamiento a Bagdad para trabajar junto con la coalición actual en esa transición. De momento, se han definido solo tres campos: el de la cooperación cívico-militar; el adiestramiento contra IED y el asesoramiento en el desarrollo de capacidades de Defensa. En ese asesoramiento contra IED España va a jugar un papel fundamental. No en vano, ejerce el liderazgo en este campo, puesto que el centro de excelencia de la OTAN contra IED está situado en Madrid, bajo mando de un oficial español. Esto llevará un tiempo. Mientras el Daesh siga siendo un problema ese será el esfuerzo principal, pero ya se está preparando esa transición.

-De hecho, ya han realizado este tipo formación, ¿no es así?

-La instrucción en la lucha contra IED es fundamental en este tipo de conflictos. Nosotros la incluimos siempre en este tipo de adiestramientos, en mayor o menor grado. Además, recientemente se ha hecho un curso con patrocinio de la OTAN en la Escuela Contra IED que tenemos al lado de nuestra base aquí en Besmayah.

-Una base que se está remodelando gracias a unos 80 ingenieros que están allí desplegados.

-Los ingenieros están haciendo un trabajo magnífico. La base se estableció en unas condiciones muy austeras. Inicialmente, se establecieron unas condiciones en un espacio limitado y en el que casi todo el personal vivía en tiendas -climatizadas y en buenas condiciones- pero llevaban ya dos años de uso, sometidas a las inclemencias climatológicas extremas. Los ingenieros están trabajando en una mejora cuantitativa y cualitativa. Hemos ganado en espacio pero, sobre todo, es más cómoda. Las tiendas están dando paso a contenedores prefabricados en el que el personal vive en mejores condiciones. También hemos ganado en amplitud de las zonas de trabajo y las zonas de vida y en un sistema de protección perimetral que nos da una seguridad mucho más avanzada de la que gozábamos anteriormente. Una base muchísimo mejor de la que teníamos hace seis meses, sin llegar a ser el ‘Resort Besmayah’ como jocosamente la llaman mis soldados.

-Es usted el primer general de los Regulares de Melilla y el primero en mandar un contingente español en esta misión en Irak. ¿Cómo está siendo para usted esta misión?

Ser general de Regulares es algo meramente anecdótico. Mi nombramiento como general es con carácter eventual y durará lo que dure la misión. Es cierto que nunca antes los Regulares habían tenido un general y, por ahora, van a seguir sin tenerlo. Solo es para la misión y se estimó así por la evolución de la misión, que se ha ampliado (con actividades en el marco de OTAN; adiestramiento policial con la Guardia Civil, además del adiestramiento militar y de operaciones especiales). Además, es importante a nivel de representación institucional. A nivel personal, es la mejor experiencia profesional que he tenido en toda mi carrera y supone el colofón de mi periodo de mando de la unidad de regulares y de toda mi vida operativa -después de este mando los destinos no serán tan interesantes. Es una experiencia fantástica.

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