Martes. 21.08.2018 |
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Ceuta Actualidad

EMPRESARIOS EUROPEOS CONTRATAN EN NEGRO A JÓVENES MARROQUÍES

“No me importa trabajar más de 10 horas toda la semana; 400 euros es mucho dinero”

Imagen de la playa de Martil (CEDIDA)
Imagen de la playa de Martil (CEDIDA)

En las zonas costeras del país vecino aparecen casos en los que empresarios españoles y de otras nacionalidades europeas invierten en locales de comida rápida y contratan a jóvenes marroquíes en negro, con jornada laborales de más de 8 horas y sin proporcionarles ningún tipo de seguridad.

“No me importa trabajar más de 10 horas toda la semana; 400 euros es mucho dinero”

La época estival hace que aumente el turismo en el norte de Marruecos, lo que conlleva un aumento de riqueza para la zona, sobre todo en el sector de la hostelería.  Playas como las de Martil, Cabo Negro, Marina Smir, Kabila, Restinga, entre otras, son el lugar preferido de muchas familias marroquíes, residentes y no residentes del país.

Marruecos también recibe a turistas de otras nacionalidades, siendo los países de origen que más abundan España, Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica entre otros.

Esta situación genera una gran riqueza principalmente para los sectores de logística y hostelería. Sin embargo, aunque no deja de ser una fuente de ingresos, único recurso para mucho de los jóvenes que a pesar de tener sus respectivas carreras, se producen situaciones extremas.

 Una de las zonas en donde aparece este fenómeno es Martil, zona de playa a media hora de la ciudad de Tetuán. Se producen contrataciones en negro por parte empresarios europeos, se trabaja más de 10 horas todos los días de la semana y se paga entre 300 y 400 euros.

Lo curioso es que ambas partes, contratante y contratado, están muy conformes con la situación ya que tal y como uno de los mismos explotados afirma: “No me importa trabajar más de 10 horas. 400 euros es mucho dinero y corro el riesgo de no ganarlo en otro sitio”

Tanto el empresario oportunista como el trabajador joven y resignado están de acuerdo en comenzar una etapa en la que la prefieren cada uno cobrar su parte sin preocuparse del futuro, de una cotización o de la seguridad de ambos, sobre todo la del segundo por estar de cara al peligro constantemente durante la realización de sus labores en la cocina.                                                                                                                             

 

“No me importa trabajar más de 10 horas toda la semana; 400 euros es mucho dinero”