25 de abril: Xàtiva, Almansa y el rey que cuelga del revés
Tal día como hoy, Felipe V vencía en Almansa y sentenciaba Xàtiva. El retrato del monarca sigue colgado boca abajo: no como olvido, sino como castigo eterno
Hay fechas que no necesitan presentación, y otras que, como el 25 de abril, se deslizan entre siglos con la elegancia de lo inevitable. Hoy miramos atrás no para detenernos, sino para entender cómo llegamos hasta aquí.
Corría el año 1707 y Europa entera se desangraba en la Guerra de Sucesión. En un rincón de Albacete, la localidad de Almansa se convertía en el escenario de una de las batallas más decisivas de la contienda: las tropas borbónicas, al mando del duque de Berwick, aplastaban a las fuerzas del archiduque Carlos de Austria. Felipe V, nieto del Rey Sol, sellaba con pólvora su hegemonía en la península.
Pero la victoria militar no se quedó en los campos de Almansa. Tuvo consecuencias que aún resuenan más de tres siglos después. Porque fue tras esa victoria cuando Felipe V desató su castigo sobre los territorios que osaron desafiarlo. Xàtiva, orgullosa y leal a la causa austracista, fue uno de los objetivos más simbólicos.
El castigo no fue tibio: entre el 19 y el 26 de junio de 1707, las tropas borbónicas incendiaron Xàtiva tres veces. Sus habitantes fueron expulsados, su nombre cambiado por el de “Colonia Nueva de San Phelipe”, y su alma quedó marcada a fuego. Como testimonio vivo de aquel ultraje, el retrato del monarca —obra de Josep Amorós— cuelga desde entonces del revés en el museo local. Una venganza simbólica que no ha perdido fuerza con el paso del tiempo.
La iniciativa de colgar el cuadro boca abajo fue del historiador Carlos Sarthou Carreres, con ayuda de jóvenes del Frente de Juventudes. Hoy, esa imagen invertida del rey es mucho más que una anécdota: es una declaración de intenciones, un grito de memoria.
En la actualidad, el 25 de abril no es festivo oficial en la Comunidad Valenciana, pero en Xàtiva se recuerda con solemnidad. Se celebra el "Dia de les Corts Valencianes" y, sobre todo, el homenaje a los Maulets, campesinos valencianos que defendieron con uñas y dientes los fueros y libertades del Reino de Valencia. Una dansà, una ofrenda floral y un manifiesto mantienen viva la llama de aquella resistencia.
Almansa fue el punto de inflexión. Xàtiva, el sacrificio. Y Felipe V, el rey que aún cuelga del revés.