La Asamblea pone la política por encima del sufrimiento de Palestina

Manifestación por Palestina desde el Príncipe Alfonso el pasado abril./archivo

Una propuesta sobre lo que sucede en Gaza, contundente contra Israel y tendente a defender la legalidad internacional y los Derechos Humanos no sale adelante por dos puntos en los que se respaldaba la acción del Gobierno de Sánchez sobre el conflicto
 

La política importa más que la humanidad, el dolor y el sufrimiento. Una propuesta presentada y defendida por el PSOE que pretendía lograr un pronunciamiento claro de la Asamblea de la Ciudad de Ceuta para exigir que en Gaza se ponga freno a la infamia y la inhumanidad que a diario escupen las noticias no ha salido adelante. La razón no es que a estas alturas alguien ponga en duda el enorme sufrimiento al que Israel está sometiendo a los gazatíes o que ni tan siquiera se discuta que Israel esté usando “el hambre como instrumento de guerra” -ahí es nada-. La razón por la que no ha salido adelante son dos puntos de los siete que contenía la propuesta en la parte dispositiva que recogían un apoyo explícito a las políticas que está desarrollando el Gobierno de Pedro Sánchez respecto a la posición de Israel. Suficiente para que el PP haya bajado del carro y suficiente para que el PSOE no haya aceptado rebajar sus pretensiones. Suficiente para que el PP haya votado en contra, en compañía de VOX y de los diputados no adscritos, excepto Teresa López, y para que se abstenga también el MDyC.

Si el portavoz de Ceuta ya!, Mohamed Mustafa, llevaba razón cuando para expresar su voto favorable dijo que la propuesta venía a colocar a “Ceuta en el lado correcto de la historia”, el resultado final es que la ciudad está en el lugar incorrecto.

La propuesta partía de analizar el contexto del horror que se vive desde finales de 2023 en Gaza:

“El 7 de octubre de 2023 marcó el inicio del actual ciclo de violencia, tras el ataque perpetrado por Hamás contra población civil israelí, que causó la muerte de más de 1.200 personas y la captura de decenas de rehenes. Desde entonces, la respuesta militar del Gobierno de Israel sobre la Franja de Gaza ha derivado en una campaña de destrucción masiva sin precedentes, afectando principalmente a la población civil palestina. A fecha de mayo de 2025, más de 54.000 personas han sido asesinadas en Gaza, entre ellas al menos 16.200 niños y niñas. Otras 80.000 han resultado heridas, y más de 1,9 millones de personas -el 85 por ciento de la población gazatí- han sido desplazadas internamente, muchas de ellas de forma repetida sin acceso garantizado a alimentos, agua potable, atención médica ni refugio seguro”, recogía el texto expositivo de la propuesta socialista.

Esa acción de Israel ha provocado ya el asesinato de 150 trabajadores de la Organización de las Naciones Unidas y de 220 periodistas. La primera víctima en cualquier guerra se sabe. Que es la verdad. La respuesta desproporcionada de Israel, que nadie parece ya cuestionar a estas alturas, ha destrozado cualquier atisbo de civilización en Gaza. Y se dan por hecho, ya desde organismos internacionales, que se están cometiendo crímenes de guerra y la palabra genocidio ha vuelto a nuestro lenguaje habitual no como un recuerdo del horror pasado sino como un atroz rayo del presente. Amnistía Internacional y Médicos sin Fronteras “han coincidido en denunciar la existencia de prácticas sistemáticas de exterminio, desplazamiento forzoso y privación deliberada de alimentos y servicios esenciales”, recogía el texto de la propuesta socialista.

Nada de todo este horror ha sido discutido. Lo más cerca ha sido el matiz señalado por Mustafa (Ceuta Ya!) para negar que el “ciclo de violencia” sea causa del ataque Palestino y fijar con contundencia el inicio del mismo en “la ocupación violenta e ilegal” que lleva ejerciendo sobre el territorio de Palestina el Estado de Israel desde hace 7 décadas. Tan sólo esa discrepancia aparente. Aunque Redondo ha amagado con abrir el melón del “derecho a la legítima defensa”, a todas luces desbordado en Palestina por Israel en lo que se considera por toda la Comunidad Internacional una “respuesta desproporcionada” de las que están expresamente prohibidas y censuradas en el derecho internacional.

El punto de discrepancia irreconciliable ante tanto dolor no estaba en eso. Había acuerdo por parte del PP apara asumir la exigencia “del cese inmediato de las hostilidades en la Franja de Gaza, así como el respeto estricto al Derecho Internacional Humanitario y la protección de la población civil, con especial atención a la infancia”.

También para “reclamar el acceso completo, seguro y sin restricciones de la ayuda humanitaria a la población palestina, conforme a los principios de imparcialidad, independencia y neutralidad, y rechazar el uso de la asistencia humanitaria como instrumento de guerra”.

El PP está a favor también de considerar el reconocimiento de Palestina como fórmula indispensable para la paz y la coexistencia de los dos estados. También había acuerdo en reclamar a Israel que permita la ayuda humanitaria y en reclamarlo a los organismos internacionales.

Y también en esto otro: “Manifestar el compromiso de este Ayuntamiento con la legalidad internacional, la defensa de los derechos humanos y la paz, así como su solidaridad con el pueblo palestino, especialmente con quienes han sido víctimas directas de la violencia, el desplazamiento forzoso o la destrucción de sus hogares e infraestructuras”.

Pero al PP le ha parecido intolerable los puntos 3 y 7 de la propuesta, que ha tratado de eliminarlos con una enmienda de sustitución presentada fuera de plazo, primero, y después con una transaccional que el PSOE no ha aceptado.

El punto 3 dice así:

“Apoyar la posición del Gobierno de España en la cumbre internacional celebrada en Madrid el 25 de mayo de 2025, que defiende del reconocimiento del Estado de Palestina, el levantamiento del bloqueo humanitario, la imposición de sanciones individuales a los responsables de crímenes de guerra, la suspensión del Acuerdo de Asociación de la Unión Europea y el embargo de la venta de armas con Israel”.

Nada que en el fondo no estuviera dispuesto a aceptar, salvo el apoyo al Gobierno de España en cómo está dirigiendo su política internacional en este asunto. Siendo uno de los países más beligerantes con las acciones bélicas de Israel en el ámbito internacional. Hoy no tocaba la lealtad institucional y el PP de Ceuta se ha sentido llamado a enmendar la política intencional del Gobierno de la Nación.

Tampoco estaba de acuerdo, y también ha pedido eliminar el punto 7:

“Dar traslado del presente acuerdo al Presidente del Gobierno, al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, a los portavoces de los grupos parlamentarios en el Congreso y del Senado, al Parlamento Europeo, a la Embajada del Estado de Palestina en España y a la FEMP”.

El Gobierno de la Ciudad contaba con el apoyo de los diputados no adscritos para sacar adelante su enmienda de sustitución. A todos ellos, excepto a Teresa López, les ha parecido también intolerable respaldar al Gobierno de la Nación en sus acciones de política internacional.

VOX que ha votado en contra sí ha cuestionado esa política aludiendo a la doble moralidad, algo que, aunque votando a favor la propuesta íntegra, también ha hecho Ceuta Ya!, al señalar que no se cumple el embargo de armas ni se está atendiendo a los requerimientos de organismos internacionales para bloquear el tránsito de mercancías procedentes de los territorios ocupados.

Para Fatima Hamed, cuyo grupo se ha abstenido se trataba de una “propuesta oportunista. ¿Esto es lo que importa Palestina? A ver quién se lleva el gato al agua mientras masacran a su pueblo”. Hamed también ha señalado la venta de armas continuada a Israel durante todo este tiempo. “Nosotros no vamos a participar del circo. Mejor nos abstenemos y allá cada uno con su conciencia”, ha cerrado su participación en el debate.

Al PP siempre le quedará el argumento de que la Asamblea ya ha había puesto “negro sobre blanco” su posición sobre esta guerra y que esta era tan sólo “una más” de las propuestas y pronunciamiento que la Asamblea ha venido haciendo, tal y como ha explicado Kissy Chandiramani.

La negativa a apoyar esos dos puntos la ha fundamentado Chandiramani en que en el PP se entiende esta propuesta que se replica en todos los municipios del país a propuesta del PSOE, se entiende como un intento del Gobierno de Sánchez de “cambiar la agenda” en un momento en que “la agenda política nacional para el Gobierno de España es tan complicada por la corrupción y la amnistía”, algo a lo que el PP no estaba dispuesto a prestarse. Tampoco los no adscritos.