La Asamblea aprueba estudiar la creación de una Mesa de la Cultura

Lola Índigo, en concierto / Archivo

El Pleno de la Asamblea ha aprobado por consenso una propuesta para estudiar la creación de la Mesa de la Cultura de Ceuta, un órgano consultivo y participativo que pretende transformar la política cultural de la ciudad. La iniciativa, impulsada por el PSOE y respaldada con una enmienda transaccional, busca dar voz a artistas, colectivos y ciudadanos para construir una oferta cultural más representativa, diversa e inclusiva

El debate sobre el rumbo cultural de Ceuta ha tomado un nuevo impulso con la aprobación en la Asamblea de una propuesta para estudiar la creación de la Mesa de la Cultura. La iniciativa, defendida por el diputado socialista Hanan Ahmed, denuncia la falta de representatividad, diversidad y visión estratégica en la actual programación cultural, especialmente en lo referente a la juventud y las distintas sensibilidades culturales presentes en la ciudad.

Durante su intervención, Ahmed argumentó que la cultura “no es un gasto, sino una inversión”, y planteó preguntas incisivas sobre la situación actual: “¿Estamos construyendo una cultura que inspire y eduque? ¿Tienen oportunidades los artistas emergentes de nuestras barriadas?”. Afirmó que la programación veraniega era “paupérrima” y anclada en el pasado, sin ambición ni apertura hacia nuevos públicos, en especial los jóvenes.

La propuesta inicial del PSOE contemplaba la creación en un plazo de tres meses de una mesa plural y representativa, con presencia de asociaciones culturales, colectivos ciudadanos, centros educativos, expertos, gestores culturales y representantes políticos, además de dotarla de competencias para asesorar y proponer líneas estratégicas.

Sin embargo, el Gobierno, a través de la consejera de Cultura, Pilar Orozco, introdujo una enmienda transaccional. En ella se compromete a estudiar la viabilidad de la Mesa en el seno de la Comisión Informativa de Cultura en el plazo de un mes. La consejera reconoció la buena intención de la propuesta, pero consideró necesario un análisis pausado que incluya la opinión de expertos y agentes culturales ya activos en la ciudad. Orozco también defendió el trabajo de la Consejería y recordó que cada año se firman más de 50 convenios con entidades culturales, y que existen iniciativas en marcha como el Festival Flamenco o colaboraciones con colectivos como la comunidad hindú y la asociación Al Idrisi.

La propuesta generó división entre los grupos parlamentarios. Desde Vox, Juan Sergio Redondo expresó su escepticismo con ironía: “Si se mete a tanta gente en una mesa, nadie se pondrá de acuerdo y nadie irá”. Señaló la ineficacia de otros órganos participativos ya creados en Ceuta, como el Consejo de la Juventud o la Comisión de Medio Ambiente, afirmando que “quienes van, no tienen nada que decir”.

En el extremo opuesto, Mohamed Mustafá, portavoz de Ceuta Ya, respaldó la iniciativa con firmeza. Recordó que su grupo ya había reclamado en 2023 la creación de un órgano especializado en cultura, debido a la falta de diversidad en la agenda local. Criticó la nula presencia de actividades en dariya —idioma hablado por la mitad de la población— y denunció el elevado coste de ciertos artistas contratados, como Marta Sánchez o Lola Índigo, cuyos beneficios, dijo, van a parar a empresas intermediarias.

Mustafá enfatizó que no basta con programar para los jóvenes, sino con ellos, e instó a crear un órgano profesional que defina criterios claros y combata la discrecionalidad en la contratación cultural.

Finalmente, Ahmed agradeció el respaldo recibido y aceptó la enmienda transaccional del Gobierno. Reiteró que el objetivo no es criticar a los artistas actuales, sino construir una cultura más abierta, intergeneracional e intercultural. “Es hora de dar una vuelta a la cultura en Ceuta. No podemos permitirnos seguir excluyendo a quienes no se ven reflejados en la oferta actual”, concluyó.