Miércoles. 13.12.2017 |
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Ceuta Actualidad

EL DEBATE SOBRE LA AUTONOMÍA, CONDICIONADO POR EL DE LA REFORMA DEL TEXTO DEL 78

6-D: ¿Hacia dónde vamos?

Participantes en una concentración en favor de la unidad de España celebrada ante el Ayuntamiento (C.A./ARCHIVO)
Participantes en una concentración en favor de la unidad de España celebrada ante el Ayuntamiento (C.A./ARCHIVO)

La conmemoración del aniversario de la Constitución trae un año más a la palestra el debate sobre el desarrollo de la autonomía de Ceuta. La renuencia a activar la Transitoria Quinta recogida en el texto constitucional y la incertidumbre que entraña cualquier futura reforma de la Carta Magna no invita a albergar certezas. 

6-D: ¿Hacia dónde vamos?

Unos 300 ceutíes se congregaban el pasado 7 de octubre ante las puertas del Palacio de la Asamblea pertrechados de banderas. La crisis política en Cataluña comenzaba a tener reflejo en otros territorios del país, donde comenzaban a proliferar los actos reivindicativos de la unidad de España.

Los animados ciudadanos que bailaban al son de “Viva España” en la Gran Vía y los entusiastas catalanes que ocupaban las calles de Barcelona para defender el “procés” quizás compartían algo sobre lo que no habían reparado.

 La Constitución de 1978, tras los avatares de casi 40 años de existencia, ha ido envejeciendo sin que en todo este tiempo nadie haya visto la conveniencia de dispensarle un vigorizante. El texto despierta tantos consensos inquebrantables como dudas sobre su capacidad para seguir reflejando las realidades política y social de España sin reformas. Hay españoles que no consiguen introducir en la horma de la Carta Magna su visión del país y sus aspiraciones como ciudadanos.

Esta desazón alimenta distintas reacciones de diverso alcance. Unos reclaman la independencia aludiendo a la falta de encaje de su territorio en el conjunto del Estado, mientras otros, más modestamente y en atención a su población y superficie, añoran la falta de avances en su autonomía. Aquéllos quieren romper con todo; éstos sólo quieren un mayor reconocimiento dentro de la Constitución. Pero unos y otros mantienen el pálpito de que, en cierto modo, no reciben el trato que deberían.

¿Pueden los ceutíes confiar en que las prevenciones constitucionales se activen algún día para propiciar el desarrollo autonómico de la ciudad? Algunos partidos políticos ceutíes han venido reclamando la necesidad de que comience a valorarse la conveniencia de aplicar la Transitoria Quinta recogida en la Constitución para la conversión de Ceuta y Melilla en comunidades autónomas. Quizás, algunos de los ceutíes que el 7 de octubre agitaban alegremente banderas nacionales ante las puertas del Ayuntamiento pudieran ver en ello un modo de reivindicar su tierra y acabar con los tradicionales recelos que desde otros territorios españoles despiertan las dos ciudades autónomas.

Las vías para el desarrollo del estatus jurídico y político de Ceuta se encuentran, a día de hoy, condicionadas por el debate público acerca del futuro de la Constitución y del mismo Estado. Hasta la fecha, el PP se ha mantenido firme en su convicción de que nada ha de cambiar. Renuente a favorecer la negociación para la reforma del texto constitucional, los populares tampoco parecen muy dispuestos a desarrollar los mecanismos que la Carta Magna ya contiene para propiciar un mayor alcance del autogobierno ceutí.

 Pero, ¿qué ocurrirá si la situación política española sitúa en los próximos años a las fuerzas políticas ante la necesidad de modificar la organización territorial del Estado? ¿Cómo cabrían Ceuta y Melilla en el nuevo modelo?

Las posibilidades de profetizar con acierto el panorama con el que habrán de enfrentarse los españoles en los próximos años no parecen ser muchas. Aun así, los partidos ya hacían durante la campaña de las últimas elecciones generales algunas aproximaciones.

Más allá de la defensa del actual modelo defendido por el PP, el PSOE clamaba por una España federal con una propuesta en la que, sin embargo, nada se decía sobre el encaje que en ella acabarían encontrando las dos ciudades autónomas. Los socialistas ceutíes llegaron a organizar unas jornadas tituladas “Ganarse un encaje territorial” sin que acabara de aclararse cómo se ajustaría la pieza de Ceuta en el rompecabezas federal.

Igualmente reformador se declaraba Podemos, cuyos dirigentes planteaban una serie de iniciativas de transformación del actual modelo –conversión del Senado en cámara de representación territorial, un modelo de financiación que favorezca el desarrollo competencial de los territorios y el derecho de los gobiernos regionales a plantear consultas ciudadanas para definir su relación con el conjunto del Estado. Nada tampoco que precisara cuál sería el futuro de Ceuta.

Finalmente, Ciudadanos proponía la derogación de todas las disposiciones transitorias recogidas en la Constitución, incluida, por supuesto, la que prevé la conversión de Ceuta y Melilla en comunidades autónomas. Pero los electores tampoco pudieron encontrar en el programa de la formación naranja ninguna pista sobre el encaje de las ciudades autónomas en el esquema territorial planteado por los de Albert Rivera.

Hoy, la Constitución cumple 39 años. En su próximo aniversario, cuatro décadas después de su aprobación, probablemente los ceutíes continuarán haciéndose las mismas preguntas acerca del futuro de su ciudad.

6-D: ¿Hacia dónde vamos?