Chandiramani pide que se reconozca la singularidad de Ceuta en el nuevo modelo de financiación autonómica

Consejo de Política Fiscal y Financiera

Ceuta exige un trato propio en la reforma de la financiación autonómica y que sus singularidades dejen de ser un pie de página en los documentos del Estado

Ceuta volvió a poner su nombre sobre la mesa del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Y lo hizo con una idea clara, repetida casi como un mantra por la vicepresidenta segunda y consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani: el nuevo modelo de financiación autonómica no puede tratar a Ceuta como si fuera una comunidad más, porque no lo es.

En Madrid, ante la vicepresidenta económica del Gobierno, María Jesús Montero, Chandiramani defendió que la reforma del sistema no puede seguir aplazándose y que, cuando llegue, debe incluir “de forma explícita y verificable” un tratamiento propio para las Ciudades Autónomas. Nada de fórmulas genéricas ni ajustes a medias.

Un diagnóstico compartido… pero con matices ceutíes

Consejo de Política Fiscal y Financiera

La consejera reconoció que Ceuta coincide con el Estado en que el modelo actual se ha quedado corto: ni garantiza suficiencia financiera, ni corrige desigualdades, ni refleja bien las realidades territoriales. Hasta ahí, todos de acuerdo.

Pero el matiz ceutí es otro: la singularidad de Ceuta no es un capricho ni una etiqueta política, sino una condición estructural que pesa en cada servicio público. Costes fijos muy altos, presión migratoria constante —especialmente en menores no acompañados—, un territorio pequeño, un mercado limitado y un régimen competencial híbrido que no encaja del todo en los moldes autonómicos clásicos.

“La equidad no se mide solo contando habitantes”

Chandiramani insistió en un punto que lleva años defendiendo la Ciudad: la financiación no puede basarse únicamente en población o capacidad tributaria, porque eso deja fuera la realidad de territorios como Ceuta. La pregunta, dijo, debería ser otra: ¿puede este territorio prestar servicios equivalentes a los del resto del país?

Para responderla, enumeró los factores que marcan la diferencia: frontera exterior de la UE, costes estructurales elevados, tasas altas de exclusión social y desempleo, un Régimen Económico y Fiscal propio y una capacidad normativa limitada.

Nada de esto —subrayó— son privilegios. Son condicionantes objetivos que ya aparecen en documentos del propio Estado, como la Estrategia de Seguridad Nacional, pero que no terminan de reflejarse en el reparto del dinero.

Migración, discontinuidad territorial y políticas sociales: la factura que no se ve

La consejera también puso el foco en tres sobrecargas que el modelo actual no compensa:

  • la gestión migratoria, especialmente en menores,
  • los costes derivados de la discontinuidad territorial,
  • y el esfuerzo extraordinario en políticas sociales, educativas y de vivienda.

Por eso, Ceuta reclama que el nuevo sistema incluya factores correctores específicos, una financiación estable y previsible, y mecanismos concretos para áreas especialmente tensionadas como educación, servicios sociales o atención a menores migrantes.

Montero abre la puerta al diálogo

Desde el Gobierno central, María Jesús Montero se comprometió a abrir un diálogo amplio con todas las autonomías —Ceuta incluida— y aseguró que las singularidades de los territorios no peninsulares estarán presentes en el diseño final del modelo.

Un mensaje final: Ceuta no es solo frontera

Chandiramani cerró su intervención recordando que Ceuta es un territorio estratégico para el Estado, con competencias autonómicas y municipales, y que solo un sistema que reconozca sus particularidades permitirá un modelo territorial justo y sostenible.