Sábado. 22.09.2018 |
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CADA CONVOCATORIA DE PRIMARIAS EVIDENCIA LAS DISENSIONES ENTRE LOS SOCIALISTAS

Combate a tres rounds en el PSOE

Recuento de votos durante las primarias socialistas celebradas en mayo del pasado año (CEDIDA)
Recuento de votos durante las primarias socialistas celebradas en mayo del pasado año (CEDIDA)

A cada convocatoria de primarias, los demonios que se almacenan en el cofre de los deseos socialista escapan con estrépito y sin disimulos.

Combate a tres rounds en el PSOE

Una maldición parece haber caído sobre los procesos electorales abiertos en el seno del PSOE ceutí. A cada convocatoria de primarias, los demonios que se almacenan en el cofre de los deseos socialista escapan con estrépito y sin disimulos.

El pasado jueves, en el tránsito de la medianoche a la madrugada del viernes, el PSOE daba por cerrado el plazo de presentación de las candidaturas a las primarias que servirán para elegir al cabeza de lista que el partido presentará a las próximas elecciones municipales. La dirección había anunciado a los militantes el lunes por la tarde que el proceso estaba en marcha y, para asombro de no pocos afiliados, que el periodo para inscribir candidaturas concluiría 72 horas más tarde. Los detractores de la comisión ejecutiva liderada por el secretario general, Manuel Hernández, no tardaron en censurar el escaso margen que se había concedido a los militantes para preparar y formalizar una candidatura.  Bastó el anuncio de la convocatoria de las primarias para que los viejos fantasmas volvieran a arrastrarse por las dependencias de Daoiz, la emblemática sede del PSOE ceutí.

HERNÁNDEZ LEALEl secretario general del PSOE, Manuel Hernández, (dcha.) junto a su secretario de Organización, Rafael Leal (C.A.)

Todo comenzaba a sonar a música familiar. No había más que hacer un esfuerzo de memoria para recordar las agrias disputas que desde comienzos del año pasado se suscitaron en el seno del partido a propósito del pulso que Susana Díaz y Pedro Sánchez mantuvieron por el control del PSOE nacional.

“Susanistas” y “sanchistas” no dudaron en lanzarse a un enfrentamiento abierto y fratricida que, entonces, quedó encarnado en los rostros de Sandra López Cantero, alineada con los partidarios de la presidenta de la Junta de Andalucía, y Manuel Hernández, la voz de Sánchez en la Ciudad Autónoma.

López Cantero llegó a acusar a la comisión ejecutiva regional de promover un fraude electoral fundado en “afiliaciones masivas”. Según la socialista, el sindicalista Juan Gutiérrez, actual secretario de Barriadas en la ejecutiva de Hernández, habría captado a más de 80 trabajadores de Trace, concesionaria de la limpieza pública en la que él mismo es uno de los dirigentes del comité de empresa.

“No voy a permitir que nadie haga daño a estas siglas”, fue la respuesta de Hernández, quien acusó a López Cantero de someter a él mismo y a su equipo a “persecución, acoso y amenazas políticas”. Ya por entonces los socialistas comenzaban a darse cuenta de que la mejor manera de quebrar su sosiego era convocar unas primarias.

Las aguas volvieron pronto a su cauce. Los resultados de las primarias nacionales en Ceuta el 21 de mayo concedieron una aplastante victoria a los partidarios de Sánchez y la crisis, al menos, quedó aplazada. Aunque el artículo que un día antes publicó en Facebook el exsecretario general del partido José Antonio Carracao bajo el título “Me da asco Pedro” no puede decirse que ayudara.

 

Segundo round

Junio sorprendería a los socialistas inmersos en unas nuevas primarias. En esta ocasión, se trataba de elegir al secretario general. Y el cofre, cerrado apenas un mes antes, volvía a vomitar su contenido.

Manuel Hernández se perfilaba como el candidato más sólido a renovar su liderazgo al frente del partido cuando, de improviso, Antonio Gil, veterano sindicalista y exsecretario general de UGT, comenzó a amagar con interponerse en sus planes.

antonio-gilEl exsecretario general de UGT, Antonio Gil (C.A.)

El sector “susanista”, tan poco afecto a Hernández, tampoco parecía sentir demasiado aprecio por Gil, quien en las primarias nacionales del mes anterior había expresado sus simpatías por Patxi López. La decisión de Gil de renunciar a su candidatura para ofrecer su apoyo a Hernández no vino a mejorar la imagen del sindicalista entre los partidarios de la presidenta andaluza, precisamente. Gil acabaría integrado en la nueva ejecutiva encabezada por Hernández.

El escenario vino a animarse con la inesperada irrupción de Enrique Moya, un verso suelto que resolvió disputarle al secretario general su liderazgo. La aparición del nuevo candidato resultó, con todo, efímera. La Comisión Federal de Ética y Garantías desestimó la candidatura por haber sido presentada fuera de plazo.

Hernández vio así el camino expedito para su proclamación como secretario general en el congreso que el PSOE celebraría en septiembre.

Curiosamente, Hernández, Gil y Moya volverán a verse las caras como candidatos en las primarias ya en marcha convocadas para elegir al socialista que optará a convertirse en presidente de la Ciudad tras las próximas elecciones locales.

 

Tercer round

La carrera hacia las elecciones municipales comenzó en el PSOE el pasado lunes. Apenas unos días antes, en el transcurso de una rueda de prensa, Hernández daba por sentada su intención de concurrir a las primarias. Pero entonces llegó Gil para agitar el famoso cofre.

El sindicalista se apresuró el lunes por la mañana a anunciar a algunos periodistas que él también concurriría al proceso electoral. Para ello, Gil formalizaba su renuncia a su cargo en la ejecutiva regional, el mismo que había obtenido unos meses antes gracias a su apoyo a quien ahora se convertía en su contrincante. A su vez, Moya, reverdeciendo no tan antiguos laureles, daba también el paso y oficializaba su candidatura. Dentro de plazo, en esta ocasión.

nuria miajaEl proceso de primarias no ha hecho más que empezar, pero las disensiones internas ya han comenzado a aflorar. La diputada a la Asamblea Nuria Miaja se había dejado querer desde principios de semana con la sugerencia de que, ella también, se planteaba plantar cara a Hernández en las urnas. Finalmente, el mismo día en el que se cumplía el plazo para la presentación de candidaturas Miaja revelaba a través de Facebook que no entraría en liza. Pero no sin antes dejar un recado a su jefe directo: “Llevo mucho tiempo de perfil, sin que se me permita hacer política con libertad, privada de mis propias competencias y obligaciones y sometida a un veto constante por parte de quien se siente dueño y heredero de unas siglas con más de 138 años de historia y patrimonio de miles de mujeres y hombres valientes”. La diputada mostraba su disposición a colaborar con Gil y Moya en “la construcción de un proyecto fuerte e ilusionante”.

De momento, el cofre sigue abierto.

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