El protocolo de atención a alumnos con TDAH podría reactivarse en la Asamblea

La iniciativa busca mejorar la detección temprana y la coordinación entre educación y sanidad

La Asamblea debatirá en los próximos días una iniciativa destinada a retomar y actualizar el protocolo de actuación para la atención del alumnado con TDAH, con el objetivo de garantizar un apoyo específico que favorezca el rendimiento académico y el desarrollo social de los menores afectados. La medida pretende intervenir de manera temprana, asegurando que los estudiantes reciban la atención necesaria tanto en el ámbito educativo como en el médico.

El Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) es el impulsor de la propuesta y sostiene que es imprescindible la creación de un grupo de trabajo multidisciplinar que incluya a la Consejería de Educación, la Consejería de Servicios Sociales, INGESA, la Dirección Provincial de Educación, representantes políticos y asociaciones interesadas. “La coordinación entre todas las instituciones es fundamental para lograr un diagnóstico adecuado, una detección temprana y una intervención coherente”, señalan desde la formación.

Los representantes del MDyC advierten que el TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo con mayor incidencia en la población infantojuvenil, afectando directamente al rendimiento académico y a las relaciones sociales. Los síntomas de hiperactividad, impulsividad y dificultad para mantener la atención hacen que estos alumnos necesiten un acompañamiento específico, especialmente en el entorno escolar.

Además, recuerdan que ya en 2017 promovieron la creación de una Comisión TDAH y el inicio de los trabajos para elaborar un protocolo, que nunca llegó a aplicarse. Esta ausencia, aseguran, ha provocado un perjuicio significativo a estudiantes y familias. Por ello, insisten en que su reactivación es clave para garantizar la inclusión real y asegurar que las intervenciones sean eficaces en todos los ámbitos.

Con esta iniciativa, los impulsores esperan que se establezca finalmente un marco claro y estructurado que permita una atención integral y coordinada, evitando que los menores con TDAH y sus familias se vean “desprotegidos” por la falta de protocolos claros.