Política

Archivo de la denuncia por delito de odio promovida por la Fiscalía contra los autores de los whatsapps racistas

"No se incita al odio ni a la humillación de las personas que profesan la religión musulmana"

Los diputados de Vox en la Asamblea (C.A.)
photo_cameraLos diputados de Vox en la Asamblea (C.A.)

El auto del Juzgado de Instrucción 5, que archiva la denuncia de la Fiscalía por los whatsapps racistas atribuidos a Vox, considera que el contenido de los mensajes no puede desligarse "del marco en que se movía la vida política de Ceuta en aquel momento".

El contenido de los whatsapps racistas atribuidos a los dirigentes de Vox en Ceuta no merece reproche penal. El titular del Juzgado de Instrucción 5 desestima con estos argumentos la pretensión del Ministerio Fiscal de proceder contra los autores de los mensajes por la presunta comisión de un delito de odio.

El auto, a cuyo contenido ha tenido acceso Ceuta Actualidad, subraya que los whatsapps no suponen una provocación a la comisión de actos delictivos, se encuadran en un contexto político y fueron difundidos sin el consentimiento de sus autores.

“De acuerdo a lo expuesto en las frases recogidas en la denuncia de la Fiscalía, no justifica reproche penal en la medida en que son expresiones aisladas, su conocimiento general no resulta de la publicación sino de la interceptación posterior por un medio de comunicación local y su divulgación va más allá de la pretensión del emisor”, sostiene el auto.

Entre las expresiones cuyo contenido movió a la Fiscalía a presentar su denuncian figuran: “Vamos a tragar moros por cojones”, “La Tercera Guerra Mundial tendrá que empezar algún día y será contra el islam”, “No es para nada extraño que al final haya que combatir militarmente” y otras denigratorias de los ritos de la religión musulmana y alusivas a la existencia de una presunta “islamización” de la ciudad.

Tras reconocer el “mal gusto” de las expresiones atribuidas a Vox, el juez considera que alguna de ellas, como la referida a impulsar una acción militar, “no es real, no es seria” ya que no se plantea contra un “objetivo concreto”, se produce en el contexto de un chat privado y no consta que suponga “un riesgo o peligro para la paz social”.

El juez también entiende que las alusiones a la presunta existencia de un proceso de “islamización” y “palestinización” de la ciudad caen dentro de la esfera de la libertad de expresión y “están al margen de la humillación, menosprecio, insulto o descrédito de los musulmanes”.

 

El contexto político

En su argumentación, el juez incide en que los mensajes salieron a la luz pública en una “situación política tensa”. El redactor del auto dedica casi una página a recordar que los whatsapps fueron publicados por el digital “El Foro de Ceuta” en pleno debate de los Presupuestos de la Ciudad y el mismo día en el que dos parlamentarios en la Asamblea por Vox anunciaron su decisión de abandonar el grupo político para pasar a convertirse en diputados no adscritos. “No se contienen insultos ni descalificaciones vejatorias desligadas del marco político en que se movía la vida política de Ceuta en aquel momento. No al menos para poder hablar de delito de odio en los términos señalados por MDyC y la Fiscalía de Ceuta”, estima el juez.

En el auto, además, se insiste en que los mensajes no fueron divulgados por sus autores sino tomados de un chat privado por un medio de comunicación para su publicación. “A juicio de este juez instructor, las expresiones, insisto, fueron extraídas de un chat de WhatsApp privado y publicadas por un medio local digital de Ceuta. A diferencia de la emisión de un mensaje en directo y ante un público o una audiencia grande, las expresiones vertidas dentro de un grupo privado no tienen el alcance suficiente para para generar el suficiente temor que permita su cumplimiento”, continúa el juez en su resolución.

El auto también descarta que los hechos considerados pudieran constituir un delito de ofensa contra los sentimientos religiosos, una imputación que no aparecía contenida en la denuncia de la Fiscalía. “No se incita al odio ni a la humillación de las personas que profesan la religión musulmana”, mantiene el juez.

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