Baleària despide a Manuel Rejano entre emoción y reconocimiento a su legado en el Estrecho
El auditorio del Auditorio Millán Picazo se ha llenado este martes para rendir homenaje y despedir con cariño a Manuel Rejano, en un acto cargado de emoción y recuerdos compartidos por familiares, amigos y compañeros de Baleària.
Su hermana y su equipo durante años en la compañía, con el presidente Adolfo Utor a la cabeza, han puesto en valor una trayectoria marcada por el liderazgo, la dedicación absoluta y una forma de trabajar que definían como “24/7, sangre Baleària”. Todos coincidieron en destacar su obsesión por el detalle y su empeño en optimizar el servicio en una ruta clave donde “cada centímetro cuenta”, en referencia al Estrecho.
Durante el acto se subrayó el legado que deja Rejano para que la operativa continúe “con la precisión de un reloj”, así como su capacidad para liderar desde el ejemplo. “Sabía lo que quería y no lo imponía a gritos, lo hacía con su trabajo”, recordaron sus compañeros, visiblemente emocionados. Muchos de ellos apenas pudieron articular palabra más allá de un sencillo y sentido: “te echaremos de menos, compañero”.
Su figura también fue recordada por su pasión por el mar, los barcos y por Ceuta, ciudad de la que era un firme embajador. Ese compromiso le llevó a trabajar de forma constante por mejorar la conectividad marítima con Algeciras.
El presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, Gerardo Landaluce, tomó la palabra tras excusar la ausencia de Juan Manuel Doncel por motivos familiares. Landaluce definió a Rejano como “un compañero de viaje” y destacó que las horas de trabajo compartidas contribuyeron a que el puerto algecireño “sea lo que es hoy”. “Era todo un líder, nos superaba a todos por su trayectoria. El trabajo era su vida”, señaló.
El homenaje incluyó un recorrido audiovisual por su trayectoria profesional, desde sus inicios en Trasmediterránea y Buquebus hasta su etapa final en Baleària. Entre las imágenes, se recuperó una entrevista en la que el propio Rejano recordaba los comienzos de la compañía en la línea del Estrecho, con un solo ferry —el ‘Jaume’— en una apuesta arriesgada que terminó consolidándose.
En uno de los momentos más emotivos, Utor recordó su relación personal y profesional con Rejano. “Durante 20 años, cada vez que viajaba de Dénia a Algeciras, allí estaba Manuel para recibirme. Nunca falló”, destacó, subrayando su compromiso y disponibilidad constante. “Siempre estuvo, con honestidad, incluso en los momentos más difíciles”, añadió, reconociendo que Rejano aportaba “la pausa” frente a su carácter, definiéndolo como su “antagonista” y resaltando su permanente optimismo.
El presidente de Baleària también evocó su última conversación, poco antes del fallecimiento: “Le dije que había que ir pensando en jubilarnos, pero él me respondió que moriría con las botas puestas… y no me dio tiempo a convencerle de lo contrario”.
El acto, entre lágrimas y sonrisas, sirvió para recordar no solo al profesional, sino también al compañero, al amigo, al marido, al padre y al abuelo. Quedó en el aire la sensación de proyectos compartidos que ya no podrá ver culminados, como la llegada del barco-hotel a Ceuta o el estreno de los nuevos buques en Tarifa.
El cierre corrió a cargo de su hijo, que agradeció el reconocimiento y destacó la integridad y el compromiso de su padre, valores que —según expresó— quedaron reflejados en cada una de las intervenciones y en el ambiente vivido en el auditorio. “Todos los retos que vengan los superaremos para dedicárselos a él”, concluyó.