Puerto

Por los ruidos de los motores auxiliares del “Passió”

Medio Ambiente sanciona con 12.000 euros a Baleària por contaminación acústica

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photo_camera Medio Ambiente ha sancionado a Baleària por los ruidos de los motores auxiliares del Passió Per Formentera / ANTONIO SEMPERE

La Consejería de Medio Ambiente ha resuelto el expediente abierto a la naviera Baleària por contaminación acústica con la imposición de una sanción de 12.000 euros. La multa tiene su origen en las molestias acústicas generadas a los vecinos de las barriadas colindantes al puerto por el buque Passió Per Formentera, propiedad de la compañía.

El exceso de ruido que generados por los motores auxiliares de la embarcación durante su pernoctación en el Puerto de Ceuta despertaron las quejas de los vecinos de las barriadas colindantes al puerto, quienes denunciaron que la contaminación acústica generada perturba su vida cotidiana. Ahora, la naviera, a la que se le ha comunicado la sanción a primeros de julio de este año, dispone de un mes para presentar recurso de reposición contra la misma, y dos meses para recurrir al Contencioso Administrativo.

Las quejas de los vecinos y los trabajadores del puerto eran conocidas por la Autoridad Portuaria. Los responsables de la institución sabían desde el 2014 de los problemas de contaminación acústica generados por los motores auxiliares del ferry Passió per Formentera. De hecho, la institución encargó un informe técnico a la empresa Geotecnia y Medioambiente Ceuta S.L. cuyas conclusiones recibió el 27 de septiembre de 2014.

“La principal fuente emisora se centra en los motores del ferry cuyo nombre corresponde a Passió per Formentera de la compañía Baleària, que permanece atracado con motores en marcha a partir de las 01.00 horas”, precisaba el documento encargado por los responsables portuarios.

 

Estudio

El estudio se elaboró con los datos arrojados por la toma de 48 mediciones de ruido en 7 localizaciones distintas. Los técnicos se ubicaron en una de las viviendas de El Sardinero y advirtieron cómo, antes de la llegada del Passió el ruido de fondo alcanzaba valores de 47,2 decibelios con las ventanas del domicilio abiertas y 28,1 cuando éstas estaban cerradas. Las magnitudes se elevaban hasta los 59,4 decibelios y los 38 en el momento en el que el barco atracaba en el muelle.

La intensidad del ruido provocado por la embarcación se constató mucho mayor en las estancias donde se encuentran los trabajadores que desempeñan su labor en la zona portuaria. En este caso, la actividad del ferry generaba 72,6 decibelios en el exterior de los locales.

A finales de mayo de 2015, y avalado por 417 firmas de residentes en El Sardinero y otras barriadas, la Autoridad Portuaria recibió de manos de los vecinos un escrito que era copia de la denuncia que habían presentado previamente ante los responsables de Medio Ambiente de la Ciudad.

No fue hasta finales de junio cuando se ordenó a Baleària que durante las noches el Passió permaneciera fondeado fuera de puerto. La solución aminoró el impacto acústico de sus motores auxiliares, pero no ha servido para solucionar el problema.

El 27 de mayo de 2015, el asunto fue abordado en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria que instó a la Consejería de Medio Ambiente a la resolución, de forma urgente, del grave problema de contaminación acústica nocturna causado por el buque

Posteriormente, el 8 de julio de 2015, la Consejería de Medio Ambiente requirió a la Autoridad Portuaria, competente en la materia, la toma medidas inmediatas para evitar que el ruido de los motores del barco, sugiriendo el consejero competente, Emilio Carreira, que una solución podría pasar por que el buque pernocte fuera del puerto.

Carreira señaló que la petición a la Autoridad Portuaria se basaba en dos informes sobre el ruido del buque de Baleària. El primer de ellos es uno elaborado por la propia Autoridad, en el que se ponía de manifiesto que los decibelios emitidos por el ferry superaban los límites exigidos por ley y el segundo, el encargado por la Consejería de Gobernación a la Policía Local arrojó resultados muy similares. 

 

Fuera del puerto

En junio, la Autoridad Portuaria decidió ordenar a Baleària que durante las noches el Passió permaneciera fondeado fuera de puerto. La solución aminoró el impacto acústico de sus motores auxiliares, pero no ha servido para solucionar el problema.

El 19 de agosto de ese mismo año, la naviera Baleària anunció la conclusión de los trabajos de colocación de un silenciador en los motores de su ferry Passió per Formentera. Seis días después, el 25 de agosto, la Autoridad Portuaria autorizó al buque a volver a pernoctar atracado a puerto.

La decisión se adoptó después de acometiera reparaciones para silenciar los ruidos que generaban los motores del ferry. Hasta ese momento, el buque de Baleària se veía obligado a permanecer fondeado fuera de puerto durante la madrugada por orden de la Consejería de Medio Ambiente.

La autorización se concedió después de que Capitanía Marítima, mediante una comunicación verbal, diese su visto bueno a los trabajos practicados en el buque. Según ha explicó el capitán marítimo, Jesús Fernández, las informaciones proporcionadas por la naviera sobre las reparaciones han permitido evacuar un informe favorable a su retorno a muelle.

Las molestias acústicas generadas por el Passió per Formentera tienen un antecedente en las líneas de Alcudia y Ciutadella en las que el buque había prestado servicio. En agosto de 2014, la naviera se comprometió a solventar los mismos problemas que su embarcación generó en Ceuta. Ya entonces, la compañía anunció que había contratado a una empresa especializada para solventar el problema, aunque la adaptación de los motores jamás se practicó.