Ceuta se vuelca con San Antonio en una romería cargada de tradición y devoción
La cita con San Antonio no ha fallado. Cientos de ceutíes han acompañado este viernes al Santo en su romería, una de las celebraciones más arraigadas en la ciudad. La misa, la procesión y la música han vuelto a marcar una jornada donde la tradición sigue viva
El monte Hacho ha vuelto a convertirse este viernes en el corazón de la devoción popular de Ceuta. San Antonio ha congregado a cientos de ceutíes en su tradicional romería, una cita marcada en rojo en el calendario festivo de la ciudad. Desde primera hora, los romeros han comenzado a llenar los autobuses habilitados por la Ciudad para facilitar el acceso a la ermita. El servicio especial de transporte se ha mantenido activo durante toda la jornada.
La comitiva partía desde San Amaro hasta llegar a la ermita, donde el vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo, ha oficiado la tradicional misa. Tras la ceremonia, la imagen del Santo ha recorrido las inmediaciones en procesión, arropada por vecinos y autoridades.
Como cada año, no han faltado los tradicionales panecillos, repartidos entre los asistentes. Un gesto sencillo que forma parte esencial de esta fiesta de sabor netamente caballa.
“San Antonio es un santo muy querido y muy entrañable para Ceuta”, ha subrayado el presidente en funciones de la Ciudad, Juan Vivas, antes de emprender el camino hacia la ermita. El dirigente ha querido reconocer el trabajo de la Cofradía de San Antonio, con Carlos Orozco al frente, a la que ha otorgado una simbólica "matrícula de honor" por su labor durante todo el año. “Su compromiso va más allá del día grande. Cultivan la devoción con pasión, entusiasmo y convencimiento”, ha destacado.
Los agradecimientos del presidente se han extendido también al área de Festejos —“que se ha volcado”— y a los departamentos de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Gobernación, que, según ha dicho, “han actuado de manera coordinada para que todo salga lo mejor posible”. También ha tenido palabras de reconocimiento para la Delegación del Gobierno y la Comandancia General, cuya colaboración ha calificado como “muy positiva y constructiva”.
La fiesta, sin embargo, no ha terminado con la procesión. A partir de las 16.30 horas, la música ha tomado el relevo con la actuación de Juanlu Montoya en la explanada de la ermita. Un cierre festivo para una jornada en la que tradición, fe y convivencia han vuelto a encontrarse bajo la mirada del Santo.