Jueves. 19.07.2018 |
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Ceuta Actualidad

Alí y Aróstegui son un cóctel molotov

Este martes celebran un acto de apoyo a Palestina, el miércoles un ‘acto testimonial’ por la libertad del rapero Valtonyc y el jueves no sería extraño que pidiesen el acercamiento de los presos de ETA.

Alí y Aróstegui son un cóctel molotov

Caballas está derivando en un izquierdismo extremo con influencias islamistas cuya evolución debería preocupar seriamente a quienes disfrutan de la poca paz que queda en Ceuta. Este sectarismo, junto con el intento por contener la fuga del voto fundamentalista hacia MDyC, ha convertido a la coalición de Alí y Aróstegui en un polvorín ideológico digno de los suburbios de Chechenia.  No obstante, son un grupo político de lo más irracional y lleno de contradicciones.

El islamismo les ha hecho exhibir en las calles su lado más pasional por la franja de Gaza, pero no hay rastro de sus pancartas cuando se protesta por la ocupación marroquí del Sáhara Occidental. La sed de votos ha provocado más afinidad con el yihadismo de Hamás, que con el Frente Polisario.

Por otro lado exigen libertad de expresión para Valtonyc, que pueda seguir con cánticos amenazantes, con injurias, aplaudiendo atentados y alabando a terroristas. Esa libertad de la que hizo uso en 2006 la chirigota campeona del carnaval local, contra la que montaron un ‘pollo’ llegando incluso a querellarse acusándola de racismo. Por lo tanto, si al propio Valtonyc le diese por escribir sobre Mahoma acusándole de señor de la guerra, asesino o pedófilo como ya hizo Geert Wilders, ¿cabe duda de que el discurso de Caballas cambiase por completo?

No debería preocupar un partido con tan poca base intelectual si no fuera por el poder del populismo y por el fuerte clientelismo que han consolidado en la ciudad. Un perro defiende con lealtad al amo que le dio de comer, sin pararse a reflexionar, sea este amo un asesino, un ladrón o un tipo que se tapa la cara cuando es detenido por un caso de corrupción.

Todo esto al amparo de un presidente permisivo y amigo cuando nadie mira. Con este panorama, nos jugamos mucho en las próximas elecciones.

Alí y Aróstegui son un cóctel molotov