Domingo. 22.07.2018 |
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REMITIDO

El despropósito tiene un nombre: Ayuntamiento de Ceuta

Una de las guarderías de la ciudad (ARCHIVO)
Una de las guarderías de la ciudad (ARCHIVO)

En esta ocasión tenemos que volver, una vez más, a denunciar públicamente la nefasta, por no decir inexistente gestión que la Consejería de Educación realiza en relación con los centros de Educación Infantil de los que es competente de forma directa.

El despropósito tiene un nombre: Ayuntamiento de Ceuta

En esta ocasión tenemos que volver, una vez más, a denunciar públicamente la nefasta, por no decir inexistente gestión que la Consejería de Educación realiza en relación con los centros de Educación Infantil de los que es competente de forma directa.

Una nueva ineptitud de los responsables políticos de esa Consejería, ha dado con el cierre de la Guardería Nuestra Señora de África en su actual ubicación y su traslado provisional (desde la Consejería se refieren a dos Meses), acelerado y urgente a unas instalaciones del todo inapropiadas para el perfil de Menores a los que se presta atención en el CEIP. Santiago Ramón y Cajal.

Ello motivado por las obras de reacondicionamiento que se están realizando en el otro centro de educación dónde tienen cedidas las aulas (José Acosta), y el peligro en materia de seguridad que esa actuación conlleva.

Tras la obra las aulas con las que cuenta dicha guardería sufrirán una merma en el número de las mismas al ser requeridas para su uso por parte de la Dirección provincial de Educación para la ampliación del mencionado centro escolar y con ello, reducir aún más la capacidad y oferta de plazas en dicho recurso, pues estamos hablando de reducirla en un número dos aulas lo que, y en la práctica, hace de dicho Centro una ludoteca en lugar de, y como debería ser: una Escuela Infantil.

Del mismo modo y a pesar de la posible obra de acondicionamiento que se realice, no cuentan con servicios ni baños adaptados a los menores, no existe una cocina donde preparar los menús (actualmente las comidas se elaboran en el otro Centro de Infantil propiedad de la Cuidad y trasladados por Cruz Blanca en recipientes y termos cedidos por el Ejercito), los patios de recreo brillan por su ausencia, padecen una clara inseguridad en la entrada de acceso al Centro, y estas deficiencias son solo una muestra de las carencias denunciadas.

No hemos de olvidar que, y desde el año 2009, la Guardería Nuestra Señora de África, ha venido padeciendo un éxodo en cuanto a las continuadas reubicaciones de las que ha sido objeto, empezando con la salida imperativa de su lugar habitual (el edificio anexo a la antigua Residencia de mayores en el Morro), por presentar problemas o deficiencias estructurales.

Sobre este tema es conveniente destacar que, conseguida información de los técnicos en materia de urbanismo, dichas deficiencias pudieron ser subsanadas en su día con un coste inferior a 60.000 euros, ello sin paralizar la actividad.

En vez de esto, los responsables políticos optaron por el traslado de la Guardería a los bajos del edificio “Hogar Fraterno” del que es propietaria la Iglesia Católica. No sin antes acometer unas obras de reforma y adecuación muy superiores a lo presupuestado para el acondicionamiento de sus instalaciones propias, además del pago de un alquiler mensual de 3.000 euros mensuales.

No podemos dejar de mencionar las veces en que esta Administración ha anunciado a bombo y platillo la construcción de un nuevo centro de Educación Infantil para cubrir las deficiencias estructurales y de plazas en este Recurso (solo hay que tirar de hemeroteca para comprobarlo). Y lo más importante: ¿en que se han empleado o a que han sido destinados los 500,000 euros que se veían plasmados años tras año en los Presupuestos Generales de la Ciudad y destinados a dicha construcción?

Desde la Sección Sindical de Comisiones Obreras entendemos que esta serie de despropositados han de terminar ya, no solo por las condiciones en los que los y las Empleadas Públicas destinados en ese Recurso están sufriendo desde el mencionado éxodo, sino por la despreocupación manifiesta de la Administración en solucionar de una vez por todas las graves carencias que se padecen en materia estructural, material (ya comentamos en su día que el material para juego era aportado por las propias trabajadoras del Centro) y de personal, que también, no olvidemos; son padecidas por los ‘pequeños usuarios a los que está destinado este Centro. Cumplan con las promesas realizadas a la Sociedad a la que se supone han de Servir y dejen ya de mercadear con las obligaciones contraídas como Administración.

El despropósito tiene un nombre: Ayuntamiento de Ceuta