Remitidos

Día Mundial del Corazón: faltan desfibriladores en los centros de trabajo

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, ha detectado una insuficiente dotación de desfibriladores en los centros de trabajo y una falta de formación sobre su uso.

En España apenas hay cinco desfibriladores por cada 10.000 habitantes y solo once CCAA obligan a instalarlos en espacios públicos (Andalucía, Cataluña, País Vasco, Canarias, Asturias, Madrid, Comunidad Valenciana, Cantabria, Navarra, Aragón y Extremadura).

España está a la cola en Europa respecto a la instalación de desfibriladores y los problemas cardiovasculares son uno de los principales motivos de mortalidad en nuestro país. Cada año más de 50.000 personas sufren un infarto y de casi la mitad mueren antes de llegar al hospital debido a una parada cardiorrespiratoria, según datos de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Es fundamental que los centros de trabajo estén cardioprotegidos para reducir estas cifras.

Durante la pandemia se han duplicado los fallecimientos por infarto, según el estudio: “Impacto de la COVID-19 en el tratamiento del infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST. La experiencia española” y publicado en la Revista Española de Cardiología. Ha descendido el número de infartos, pero aumenta su mortalidad.

Además, entre las secuelas de la COVID-19, se encuentran los problemas cardiovasculares; aumenta la tendencia de la sangre a coagularse, pudiendo generar posibles trombosis venosa o bloqueo de una vía sanguínea, en el corazón se encuentra la inflamación y marcas similares a las de un infarto.

Poniendo en foco en la siniestralidad laboral encontramos los mismos resultados, según los datos estadísticos publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, el número de accidentes de trabajo por infarto y derrames cerebrales ha sido menor, pero con un mayor número de accidentes mortales.

ZZPor todo ello, CSIF, con motivo del 29 de septiembre Día Mundial del Corazón, lanza su campaña de promoción de la salud para la prevención del infarto, informando de los síntomas para cada género, exigiendo dotación de desfibriladores en los centros de trabajo y formación a las personas trabajadoras.

CSIF propone:

• Centros de trabajo cardioprotegidos con desfibriladores (DEA): los equipos actuales no son suficientes.

• Prevención de riesgos laborales con perspectiva de género.

• Formación e información sobre los DEAS y Primeros auxilios.

• Mantenimiento periódico de los DEA: exigimos más inversión.

• Vigilancia de la salud para las personas trabajadoras, en especial para aquellas que hayan padecido la COVID-19.

• Creación de un Registro nacional de centros cardioprotegidos. • Promoción de hábitos saludables para proteger la salud cardiovascular (ejercicio habitual, dieta equilibrada, descanso, etc.).

• Eliminación o reducción de los factores de riesgo de infarto como son el sedentarismo, el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión arterial, el estrés, el insomnio, etc.

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