Remitidos

Discriminación por el complemento de exclusividad que sufren los facultativos de Ceuta y Melilla

Comunicado conjunto de prensa sobre la discriminación por el complemento de exclusividad que sufren los facultativos ceutíes y melillenses, respecto al resto en el Estado Español.

En relación con la situación de penalización de los facultativos ceutíes y melillenses, que ejercen en la medicina privada con respecto al resto de facultativos españoles, queremos manifestar lo siguiente:

1. Hemos comenzado el año 2020 e INGESA, lejos de fidelizar a los facultativos ceutíes y melillenses, los sigue discriminando con respecto al resto de facultativos españoles.

2. Una muestra más de ello, es la penalización que sufren los compañeros que tienen actividad privada, tras su jornada en la pública. Estos compañeros ejercen, en el sector público, la misma jornada laboral y prestan la misma atención continuada (guardias), que el resto de facultativos, primando siempre la actividad pública sobre la privada.

3. Sin embargo, en su remuneración, son penalizados económicamente, por no trabajar exclusivamente para el sector público, a pesar de que su desempeño profesional en este sector es exactamente igual que el de otros profesionales.

4. Esto, además de injusto, es discriminatorio, ya que de los 17 sistemas autonómicos de salud restantes, sólo 2 mantienen esta anacrónica penalización, estando además, en vías de extinción en ambos. Esto hace que el INGESA sea, probablemente, el único ente sanitario que seguirá perjudicando objetivamente a sus trabajadores en el corto plazo.

5. Además de injusto y discriminatorio, es perjudicial para la asistencia sanitaria, ya que muchos facultativos que compatibilizan su función pública con el ejercicio privado, se siguen marchando de Ceuta y Melilla a la península, por las mejores condiciones laborales existentes, frente a la falta de incentivos que sufren en estas dos ciudades.

6. No solo es injusto, discriminatorio y perjudicial, sino además irracional, ya que mientras se siga penalizando a los médicos que ejercen en su actividad privada, seguirá aumentando la presión asistencial sobre el sistema público, al desincentivar que los facultativos que trabajan en ambos sistemas, lo hagan en Ceuta y Melilla, ciudades en las que ya están siendo castigados todos los facultativos por ser áreas de difícil desempeño y cobertura cuyo no reconocimiento seguirá incrementando la fuga de médicos, que es nuestra constante denuncia pública.

7.  Por otro lado, a inicios de 2018, se había llegado a un acuerdo con el entonces Director del INGESA, Sr. Díaz Melguizo, para que antes de final de 2018 o a inicios de 2019 se solucionase esta absurda lacra. Su viabilidad estaba ya estudiada y estaba a punto de ser implementada. Tiempo ha tenido el actual Director del INGESA, Sr. Jiménez Palacios, para ponerlo en marcha.

8.  Como hemos comentado en otras ocasiones, el Sr. Director del INGESA, Alfonso Jiménez Palacios, nos ha exigido mucho esfuerzo a los profesionales sanitarios en general, y a los facultativos en particular, pero, a cambio, no ha existido ninguna contrapartida por parte de la Administración, salvo las buenas palabras, siguiendo al pie de la letra el aforismo de “ni una mala palabra, ni una buena acción.” Esta actitud sólo puede esconder desidia, indiferencia u hostilidad y, desde aquí le emplazamos a resolver este sinsentido lo antes posible. En caso contrario, utilizaremos todos los medios legales y sindicales que el Estado de Derecho nos brinda, para proteger, no sólo los derechos laborales de nuestros compañeros, sino la calidad asistencial de nuestros pacientes, fin último de nuestra organización.

 

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