"Kira vivió durante dieciséis años en un lugar maravilloso donde lo tenía todo para sentirse feliz"
Kira vivió durante dieciséis años en un lugar maravilloso donde lo tenía todo para sentirse feliz.
Tenía un inmenso mar donde poder chapotear, campos y montañas donde poder correr, puestas de sol y amaneceres de cuento y un hada madrina que velaría de ella y la protegería por siempre jamás. Qué más se puede pedir.
Sus días en aquel lugar pasaban entre juegos y aventuras, mientras tanto su hada madrina siempre atenta la protegía de posibles peligros y cuidaba de que no le pasase nunca nada.
Con el paso de los años Kira enfermó y su hada madrina recibió la más triste de las noticias 'Kira se estaba muriendo".
Podría perfectamente ser un cuento con final triste, pero más triste es aún la situación a la que deben enfrentarse los dueños de sus mascotas a la hora de despedirlas.
Hace unos días Kira nos dejaba y se sumaba a la larga lista de mascotas que por la falta de un cementerio o crematorio en la Ciudad deben abandonar su tierra y encontrar en otro lugar la despedida digna que merecen.
Su cuidadora se negaba rotundamente a que su mascota con la que había convivido durante dieciseis años fuese arrojada a un contenedor de desechos.
Kira era su mundo y no podía permitir ese final tan dramático que no olvidaría jamás.
Por si alguien aún no lo sabe, así es como tratan a los animales en Ceuta.
Una vez fallecidos son introducidos en una bolsa y depositados en un contenedor frigorífico a la espera de ser trasladados a la península para ser incinerados conjuntamente con otros restos de animales.
Kira finalmente ha sido incinerada individualmente lejos de su tierra, pero sus restos permanecerán junto a sus seres queridos por siempre jamás.
Firmado: Tu hada madrina.