Orcas, atunes y humanos: Un ecosistema en peligro

La  Asociación Plataforma en Defensa del Arbolado Urbano la Biodiversidad y el Medio Ambiente (DAUBMA) plantea cómo la intensa pesca del atún está afectando a las orcas, que han comenzado a mostrar comportamientos inusuales

Es muy alentador que todos los usuarios de embarcaciones y los dirigentes de los puertos deportivos muestren gran interés por las orcas que, en época de tránsito de atún, visitan las aguas del Estrecho. Todos apuntan al comportamiento de las orcas con los veleros, dejando de lado o en el olvido algo esencial para estos mamíferos acuáticos: su hábitat y su alimentación.

No se han preguntado por qué esto no pasaba hace tres o cuatro años. Se lleva muchísimo tiempo, es más, yo diría toda la vida, pescando el atún en su época de reproducción, la cual consiste en su tránsito del océano Atlántico hacia el mar Mediterráneo para desovar y a su vuelta, es decir, en la época de reproducción, lo cual es perjudicial para la conservación y supervivencia de estas especies.

Estaremos de acuerdo en que las orcas son muy inteligentes, pero nadie se plantea que estos “juegos/ataques” sean causa-efecto de la superdepredación del ser humano sobre el atún (Almadrabas controladas por el MITECO, barcos de recreo, pesqueros, pateras de nacionalidad española y marroquíes sin ninguna clase de control). Lo cual merma las poblaciones de atunes, repercutiendo en el número de las presas de las orcas, teniendo estas que enseñar a sus camadas a cazar con lo más parecido a sus presas.

De seguir gestionando la pesca del atún de esta manera, pasará lo mismo que pasó en su día con la pesca de las ballenas y rorcuales hasta su extinción en el Mediterráneo (pensemos que las crías de estas especies también son presas de las orcas).

Debería hacerse un estudio sobre las técnicas de pesca y explotación del atún, antes de que lleguemos al punto en que se llegó con el bacalao, que estuvo a las puertas de la extinción y hubo que hacer una parada biológica de la flota que lo pescaba durante diez años para su recuperación. Aprendamos de los errores y no lleguemos a cometer los mismos errores.