"Porque cada víctima representa una historia interumpida y un compromiso que, como sociedad, todavía tenemos pendiente"

Palacio de la Asamblea, plaza Virgen de África / E. Arteaga
Manifiesto de la Ciudad Autónoma de Ceuta por el 25 de noviembre 

Hoy, 25 de noviembre, conmemoramos el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. No es un día más en el calendario, es un día para recordar, visibilizar y actuar. Porque cada víctima representa una historia interumpida y un compromiso que, como sociedad, todavía tenemos pendiente. 

En este 2025, la lucha contra la violencia de género sigue siendo un desafió prioritario para todas las administraciones públicas. Cada avance legislativo, cada recurso de atención, cada campaña de sensibilización representa un paso hacia una sociedad más justa y más loibre. Pero también nos recuerda que ninguna política es suficiente si no se sostiene sobre el compromiso ciudadano y la corresponsabilidad colectiva. 

La violencia de género no es un hecho aislado ni inevitable. Es una vulneración de derechos humanos que afecta a mujeres de todas las edades, condiciones y realidades, y que exige una respuestas firme, compartida y constante. No podemos acostumbrarnos a convivir con el dolor, ni permitir que el silecio se instale donde debería haberrprotección y justicia. 

Detrás de cada cifra hay un rostro, una historia, una vida interrumpida. Mujeres que soñaban, que cuidaban, que trabajaban, que amaban. Mujeres que no están y cuya ausencia nos interpela a todos. Y también mujeres que han sobrevivido y que merecen una sociedad que las acompañe sin prejuicios ni silencios. 

Desde hace décadas, los organismos internacionales y las políticas nacionales hemos trazado un camino: prevenir, proteger y reparar. Nuestro compromiso refuerza esa hoja de ruta, apostando por la prevención, la detección temprana, la atención integral y la coordinación entre instituciones. Porque la violencia machista no solo se combate desde la ley, sino también desde la educación, la empatía y la igualdad real. 

Hoy la violencia de género también adopta nuevas formas: la violencia digital, el acoso en redes, el control a través de dispositivos o la exposición no consentida de imágenes. Reto sque exigen adaptar las respuestas y amplicar la mirada para proteger a las mujeres en todos los espacios, también en el ámbito digital. 

La educación en igualdad es el primer paso hacia una sociedad libre de violencia. Educar en el respeto, en la corresponsabilidad y en la libertad es la mejor herramienta de prevención. Las nuevas generaciones deben crecer sabiendo que el amor no duele, que el control no es cariño y que el silencio nunca protege. A ellas debemos ofrecerles referentes de respeto, libertad y convivencia. 

También los medios de comunicación desempñean un papel esencial: tienen el poder de moldear el relato público, de mostrar la realidad sin morbo ni estigma, de informar sobre los recursos disponibles y de construir mensajes que acompañen a las víctimas en su proceso de recuperación. 

Y está, sobre todo, la sociedad. Cada persona, cada gesto y cada palabra cuentan. Denunciar, acompañar, escuchar, creer y actuar son formas de compromiso. No basta con rechazar la violencia: es necesario implicarse para erradicarla. 

Los entornos comunitarios -las familias, las escuelas, los clubes deportivos, las asociaciones- son espacios clave para generar conciencia y apoyo. Cuando una comunidad se moviliza, se rompe el aislamiento y florece la esperanza. Nadie debesentirse solo frente a la violencia. 

Hoy, más que nunca, debemos mantenernos firmes frente a determinadas corrientes políticas e ideologías que pretenden desmantelar los logros conquistados por el mmovimiento feminista y negar la realidad de la violencia machista. No podemos permitir que el negacionismo, el odio o el revisionismo se cuelen en las instituciones ni en nuestras clles. La lucha contra la violencia de génereo no admite retrocesos ni silencios cómplices: es una causa de justicia, de derechos humanos y de dignidad. Frente a quienes quieren dividirnos o invisibilizar a las víctimas, reafirmamos nuestro compromiso colectivo con la igualdad y con una sociedad libre de violencia y de miedo. 

Desde la Ciudad Autónoma de Ceuta, reiteramos hoy nuestro compromiso con las víctimas, con la igualdad efectiva entre mujeres y hombres y con la construcción de una sociedad libre de miedo y de silencio. Seguiremos impulsando políticas que protejan, prevengan y reparen; políticas que coloquen a las mujeres en el centro, garantizando su seguridad, su autonomía y su dignidad. 

Hoy, todas las fuerzas políticas representadas en la Asamblea de Ceuta reafirmamos nuestra voluntad común de avanzar juntas en esta causa que trasciende ideologías: la defensa de la vida, la libertad y la dignidad de las mujeres. 

Que cada día sea 25 de noviembre en nuestra conciencia. Que cada gesto, cada palabra y cada decisión se sumen a esta causa común. Que nuestra voz y nuestras accions sean el refugrio y la fuerza de quienes aún viven en silencio. 

Que este manifiesto no sea solo una lectura insittuciona, sino una llamada a la acción. Que se escuche en las aulas, en los medios, en los hogares, en las calles. Porque la igualdad no es un destino, es un camino que se recorre cada día. 

Y solo lo lograremos caminando juntos: mujeres y hombres, instituciones y ciudadanía, compartiendo la convicción de que una sociedad libre de violencia no es una utopía, sino una obligación moral y democrática. 

Que juntas y juntos, desde la unidad y la responsabilidad compartida, sigamos construyendo un futuro en el que todas las mujeres vivan sin miedo y con plenitud y, sobre todo, con libertad, respeto y esperanza.