Obituario

Mi primera vez: en memoria de mi hermano Riduan

Hay destinos que parecen trazados por la sabiduría divina para que nadie camine solo. Aunque nos separaban cinco años, Allah, en Su infinito decreto, te puso por delante de mí para que fueras mi luz, mi maestro y mi primer referente. Tú te adelantabas para aprender, y volvías sobre tus pasos para enseñarme a mí todas mis "primeras veces".

Fuiste, ante todo, un chico de barrio, de los que ya no quedan: amigo de sus amigos, leal hasta el final y compañero infatigable. Pero, sobre todo, fuiste el hermano que ejerció de padre, asumiendo con una madurez prematura el peso de protegernos, de guiarnos y de ser el pilar sobre el que todos nos sosteníamos.

Desde mis primeros pasos hasta mi primer día en el colegio o en la Jama3, tú estuviste allí. Fuiste el guardián de mi infancia y el guía de mi juventud: mi primer viaje, mi primera vez fuera de casa, mi primera bicicleta, mi primera moto... Siempre enseñándome con paciencia, paso a paso, incluso cuando el mundo no me comprendía. Fuiste mi ángel de la guarda, la voz que Allah ponía en el momento exacto para decirme: "Por aquí, Jay".

Un pilar en mi vida y mi fe

Tu papel en mi vida fue tan trascentrencial que no concebía dar un paso importante sin tu aprobación. Cuando el amor llamó a mi puerta, busqué tu aprobación para comprometerme con el amor de mi vida; saber que tú dabas el visto bueno a mi unión fue la mayor garantía de que caminaba por la senda correcta.

Me brindaste parte de tu hogar sin dudarlo para que yo formara el mío, diciéndome aquellas palabras que hoy cobran una trascendencia casi profética. Es como si el futuro te hubiera susurrado secretos que nadie más conocía, preparándonos para este momento. "Para tenerte cerca de mí". Hoy, ese gesto y esa frase cobran una trascendencia inmensa; es como si en aquel entonces ya supieras que cada minuto a tu lado era un regalo que debíamos proteger.

Inolvidable queda también nuestra primera Umrah. En ese viaje sagrado, con tu humildad característica, me decías: "Yo no sé, pero tú sí, y con eso me basta". Me otorgabas un valor que yo no creía merecer, inculcándome una fe y una confianza inquebrantables. Me enseñaste que la vida es sacrificio y lucha, que la verdadera nobleza reside en ayudar sin esperar nada a cambio y en no depender de nadie más que del Creador.

La lección del Saber (Paciencia)

Estos últimos años, Allah te eligió para darme la lección más difícil y hermosa de todas. No fue una lección sobre lo mundanal, sino sobre el Sabr. En la oscuridad de la enfermedad, tu luz brillaba con más fuerza que nunca, dándonos a todos un ejemplo de vitalidad y entereza que nunca olvidaremos.

Hoy, me toca enfrentar una nueva "primera vez": tu partida. Una primera vez amarga y dolorosa que desgarra el alma. Pero incluso en este día gris, intento poner en práctica la fortaleza y la perseverancia que me enseñaste hasta tu último suspiro.
Me quedo con el inmenso orgullo de decir, con la cabeza muy alta: "Ese es mi hermano Riduan". Las innumerables muestras de cariño que recibimos de todos tus amigos y vecinos son el reflejo de la persona maravillosa que fuiste. Nos sometemos con humildad al decreto de Allah: Inna lillahi wa inna ilayhi raji'un.

NOTA DE AGRADECIMIENTO
La familia desea expresar su más sincero agradecimiento a todos los familiares, amigos, vecinos y conocidos que, con su presencia, sus palabras de consuelo y sus oraciones, nos han acompañado en estos momentos de profundo dolor. Vuestro cariño es el mejor testimonio de la huella que Riduan dejó en este mundo. Que Allah os recompense por vuestra compañía y vuestro afecto.

SÚPLICA FINAL

"¡Oh Allah! Perdónale y ten misericordia de él, dale bienestar y perdónale. Haz noble su estancia y ensancha su entrada al Paraíso. Lávalo con agua, nieve y granizo, y límpialo de sus faltas como se limpia la ropa blanca de la impureza. Haz que su morada definitiva sea el Firdaws y concédenos la paciencia necesaria hasta el día en que volvamos a reunirnos con él."
Amín.

Te quiero, hermano. Siempre en mi corazón, Jay dialy.