Remitidos

¿Y en septiembre? ¡Como el anterior y el otro...!

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La Educación especial o Educación inclusiva es una modalidad de la educación básica en la que se incluyen ciertas adaptaciones a las necesidades de algunos y algunas alumnas, ya sea con o sin discapacidad, en suma alumnado con necesidades educativas especiales y con necesidad de adaptación o apoyo educativo. Hablamos de un modelo de educación que, trata de cubrir las necesidades de todos los niños y niñas para que el derecho a la educación sea integral. Esta modalidad de educación,  tiene el objetivo de INTEGRAR A TODO EL ALUMNADO EN UN MISMO ENTORNO SOCIAL. Este alumnado cuenta con capacidades diferentes que necesitan desarrollar y para ello, se hace necesario y vital la participación de personal capacitado y especializado para ayudarles a desarrollar esas capacidades.

              Las madres y los padres de este alumnado, curso escolar tras otro, comprobamos de forma empírica la sonrojante escasez de personal necesario  (y especialmente acuciante en cuidadores y cuidadoras o auxiliares técnicos educativos) para atender al alumnado con necesidades educativas especiales. Esta escasez de personal incide tan directa y negativamente, en nuestros hijos e hijas, que llega a alterar e impedir ese desarrollo y, por ende, se ve mermado y conculcado ese derecho a la educación e integración de nuestros niños y niñas. Esta reivindicación no es nueva. Y no por añeja y repetitiva, deja de ser perentoria. Se parchea y disfraza esta urgente necesidad con personal del Plan de Empleo en los centros escolares. Como medida excepcional y única en un curso escolar, puede ser hasta aplaudida por la falta de previsión o desborde en las matrículas de escolarización, pero suplir esa carencia y escasez de personal formado, especializado y preparado para atender a este tipo de alumnado con personal del Plan de Empleo, año tras año, es un ejercicio de irresponsabilidad.

Este personal jamás se incorpora el primer día del curso escolar ni el primer mes, con todo lo que ello supone para nuestros hijos e hijas. En el mejor de los casos, se incorpora a pleno rendimiento muy a finales del primer trimestre o ya en el segundo trimestre. Supeditar la educación, atención y desarrollo del alumnado con necesidades educativas especiales, a la selección, contratación e incorporación de los trabajadores y trabajadoras del Plan de Empleo, además de ser un boleto de lotería que nunca toca, es una agonía interminable en el tiempo, un suplicio y además es un parche momentáneo que cae de la herida y no cumple su función sanadora curso tras curso. Alguien desde algún despacho lo tiene que estar haciendo infinitamente mal, cuando año tras año, las madres y los padres de este alumnado, requerimos la contratación de más personal que esté presente desde el primer día lectivo en Septiembre y obtenemos un año sí y otro también la callada por respuesta. Si este personal del Plan de Empleo viniese a reforzar y auxiliar a una plantilla completa en número de recursos personales, no afectaría tanto su retraso en la incorporación. Pero llegan  a suplir y tapar las vacantes que se han dejado de cubrir por fallecimientos, jubilaciones, traslados, incorporaciones a otros destinos, bajas o  necesidad de personal que hace falta para a una atención de calidad. Alguien está dejando de hacer su trabajo.

  Las personas o persona que ostentan esa responsabilidad, en algún despacho, no viven en sus carnes lo que es la impotencia de ver que, comenzado el curso escolar, nuestros hijos e hijas no cuentan con ese personal necesario para su atención y educación, retrasándose actividades, programas, acciones y pautas de adquisición que afectan gravemente al desarrollo de nuestros  hijos e hijas. La respuesta que oímos, mientras tanto, es: “Hay que esperar hasta que llegue el Personal del Plan de Empleo, no queda otra”. Esta respuesta es más indignante por su significado que por su significante.

 Tanto los centros escolares ordinarios de Ceuta, que cuentan con alumnado con necesidades educativas especiales,  como el único centro de educación especial, no pueden estar a expensas de la publicación y rúbrica de un convenio, selección, contratación y firma de contratos de personal desempleado para paliar la grave y acuciante necesidad de personal en la Administración educativa. No lo decimos solamente los padres y madres, lo dice la Ley. La misma Ley que garantiza nuestros derechos como madres y padres de alumnado con necesidades educativas especiales. La Orden EDU/849/2010, de 18 de marzo, por la que se regula la ordenación de la educación del alumnado con necesidad de apoyo educativo y se regulan los servicios de orientación educativa en el ámbito de gestión del Ministerio de Educación, en las ciudades de Ceuta y Melilla. Tiene por objeto regular la atención educativa integral al alumnado con necesidad de apoyo educativo. La presente Orden es de aplicación en los centros docentes sostenidos con fondos públicos correspondientes al ámbito de gestión del Ministerio de Educación, en las ciudades de Ceuta y Melilla y en su Anexo III, habla de los “Criterios para la dotación de recursos”, que es el Anexo que habla de los recursos personales, con los cuales,  debe contar un centro cuando escolarice alumnado que presente necesidades educativas especiales y/o presente problemas en la autonomía personal.  Nuestros hijos e hijas deben esperar a que llegue el Plan de Empleo, para paliar y atender sus problemas de autonomía personal, sencillamente, porque la Administración Educativa no tiene contratadas las suficientes cuidadoras y cuidadores  o auxiliares técnicos educativos, que marca la Ley para atender a este tipo de alumnado. Y en lugar de promover procesos selectivos para acabar con esta escasez de estas plazas, recurren al parche del Plan de Empleo, que siempre llega tarde y a cuenta gotas.

         Imagínense que el Ministerio del Interior, ante la escasez y carencia de personal dentro de  los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en lugar de convocar procesos selectivos, derive personal contratado del Plan de Empleo y seleccionado de las listas de desempleados a realizar dichas funciones de seguridad y protección ciudadana por el simple hecho de que no puede contratar personal. ¿Sería lógico o sería por el contrario  una medida temeraria? Pues por analogía, estamos ante un caso idéntico. El cuidador, cuidadora, auxiliar técnico educativo o cualquier profesional, que deben atender a nuestros hijos e  hijas, han de contar con unos parámetros mínimos de formación, una especialización, una capacidad y unos méritos. La calidad en la educación y atención de nuestros hijos, debe estar  al mismo nivel, como mínimo, que el de nuestra seguridad como ciudadanos. Ambos son derechos irrenunciables y fundamentales. Por lo tanto, parchear tanto uno como otro derecho, debe recibir la misma calificación, aplauso o reprobación.

   Todo este problema de escasez de personal y parches mal puestos en los centros escolares de Ceuta, también afectan al rendimiento de los profesionales y las profesionales que atienden y trabajan con nuestros hijos e hijas. Esta escasez de personal afecta directamente a su rendimiento, duplicándose y en muchos casos hasta triplicándose la carga de trabajo, produciendo una falta de atención individualizada y afectando al rendimiento y salud laboral de los y las profesionales que trabajan y atienden directamente a nuestros hijos e hijas. La administración no solamente no da solución a un problema, sino que con su inacción o falta de eficaces soluciones, produce una cadena de consecuencias que, al fin  y a la postre, afecta directamente al desarrollo educativo de nuestros hijos e hijas y causa un efecto muy negativo en el conjunto de la comunidad educativa.

Igualmente, las Aulas Abiertas Especializadas para alumnado con trastorno del espectro autista o llamadas comúnmente “Aulas TEA”, no pueden servir de excusa a la Administración para crear guetos o “aparcamientos” de alumnado con TEA solo para “descongestionar” o “liberar”  los colegios ordinarios. Tienen que ser recursos y unidades que sirvan para esa anhelada integración. La enseñanza dirigida al alumnado con trastorno de espectro autista, tanto en dichas aulas como en los centros de educación especial, requiere unos recursos y apoyos muy especializados, siendo necesario el trabajo de profesionales de diferentes ámbitos y el empleo de elementos metodológicos y didácticos muy específicos. Las singulares dificultades que estos alumnos tienen para el aprendizaje, la comprensión del mundo, así como para la comunicación y las relaciones sociales, hacen necesaria la creación de espacios de trabajo altamente estructurados y la utilización de recursos específicos para la comunicación. Por lo tanto esta escasez y falta  de personal, especialmente cuidadoras y cuidadores, no coadyuva al logro de  este objetivo o fin para la integración e independencia.

     Desde esta Plataforma, haremos llegar esta carta a la Sra. Delegada del Gobierno en Ceuta, a la Sra. Directora Provincial del Ministerio de Educación en Ceuta, al Sr. Consejero de Educación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta y en primera instancia a la Sra. Ministra de Educación y F.P del Gobierno de España, que es la que ostenta las competencias y responsabilidades educativas en la materia; para que atendiendo a las necesidades de Ceuta y a los últimos acontecimientos acaecidos en Ceuta para dar un trato preferente y de especial sensibilidad a esta ciudad, aprovecharemos para que se incluyan y atiendan estas justas peticiones y reivindicaciones de esta Plataforma,  en materia de personal, debido a la escasez del mismo,  para la atención del alumnado con necesidades educativas especiales escolarizado en los centros docentes sostenidos con fondos públicos correspondientes al ámbito de gestión del Ministerio de Educación, en la ciudad de Ceuta .  Igualmente, solicitaremos, tengan a bien promover las acciones, mecanismos, resortes, así como, los procedimientos necesarios para paliar y dar solución a este grave problema que afecta directamente al alumnado con necesidades educativas especiales de Ceuta y a sus familiares.

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