Remitidos

A trescientos kilómetros

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photo_camera Imagen de Ceuta (ARCHIVO)

Soy uno de tantos caballas, que por decisión propia o por circunstancias de la vida, metió su amor a Ceuta en una maleta y dejó atrás su ciudad en busca de un futuro mejor para su familia.

Hay una cosa que todos los “expatriados” caballas tenemos en común, la defensa a muerte de nuestra ciudad y la capacidad de ataque más feroz ante aquel que por su ignorancia, desconocimiento o maldad intente despreciarnos.

Vivo en Granada y estoy permanentemente informado de todo lo que pasa en Ceuta. Aquí estamos a un par de días de celebrar como cada año el 28 de Febrero, día de Andalucía, y es muy emocionante ver como los días anteriores a esa fecha, va creciendo ese sentimiento de orgullo entre todos los andaluces. Hay algo que los une y los hacen sentirse fuertes y orgullosos de su tierra, y es que tienen claro que no son como el resto de España. Esas diferencias las han hecho suyas, el dialecto, la vehemencia, el arte, la forma de vivir la vida... y ¡que nadie se las toque!

Si un pueblo como el de Andalucía se hace fuerte con sus raíces y sus diferencias, ¿cómo debería ser Ceuta?

Somos el paradigma de lo distinto en nuestro país. Sólo tienes que pararte a pensar un poco en todo lo que ocurre en esos benditos 18.5 kilómetros cuadrados... Que si vivimos juntos cinco culturas (no me dejo a la comunidad gitana), que si se hablan dos lenguas (y una parte de la población no nos hemos interesado en conocer bien la otra, por ambas partes), que si tenemos unas costumbres religiosas tan diferentes que nos llegan a gustar y a participar (¿Quién no ha roto el ayuno en Ramadán en casa de un amigo, o ha visto a Ganesha sumergirse en las aguas de Ceuta, o disfrutar de las Fiestas patronales en honor a la Virgen de África?) ….como estos ejemplos muchos más.

Tenemos la suerte de poder tener amigos de distintas religiones o procedencias, y eso nos hace grandes. Es cierto que la convivencia no ha sido siempre perfecta, pero eso es normal en una casa pequeña en la que todos los años se celebra el cumpleaños del mismo hijo. Tenemos que seguir trabajando en ello, y la mejor forma es empatizando, piensa en lo que siente tu amigo musulmán, tu amigo hebreo, tu amigo hindú, tu amigo gitano o tu amigo cristiano.

Tengamos entre todos más sentido común que los que se sientan en el pleno a soltar odio, enfrentamiento y división entre nosotros. No nos representan.

Quiero esa Ceuta fuerte, unida a pesar de nuestras diferencias y orgullosa de nuestra peculiar situación. No somos el trasero de España, somos su vanguardia,  y como tal debemos sentirnos... a pesar de nuestros políticos.

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