Remitidos

Un gobierno en minoría

El socialista Hernández interviene en un pleno de la Asamblea. Tras él, el presidente Vivas (C.A./ARCHIVO)
photo_cameraEl socialista Hernández interviene en un pleno de la Asamblea. Tras él, el presidente Vivas (C.A./ARCHIVO)

Un Gobierno en minoría no se daba desde hacía muchos años en la Asamblea. Ahora, no solo el Gobierno, sino todos los grupos políticos es necesario que se sienten a dialogar, conversar y llegar a entendimientos que son indispensables y que consideramos de alta política.

Desde las pasadas elecciones del mes de mayo, los ciudadanos eligieron una composición de la Asamblea donde ningún partido político obtuvo la mayoría suficiente para poder gobernar sin tener en cuenta las opiniones de los demás, sin llegar a acuerdos puntuales y sin tener que sentarse a hablar, negociar y pactar. El Partido Popular, aún gobernando con mayoría absoluta, siempre ha puesto en práctica la capacidad de consenso, el diálogo y el acuerdo. Pero en esta ocasión se hace más necesario que nunca.

Un Gobierno en minoría no se daba desde hacía muchos años en la Asamblea. Ahora, no solo el Gobierno, sino todos los grupos políticos es necesario que se sienten a dialogar, conversar y llegar a entendimientos que son indispensables y que consideramos de alta política. Porque cabría preguntarse cuál sería la situación de nuestra Ciudad si todos los partidos políticos hubiesen mantenido una situación de bloqueo ante asuntos tan importantes como la elección del Presidente, el expediente de modificación de crédito o el calendario laboral. La respuesta es bien sencilla y es que habríamos llegado a colapsar la administración y de ella dependen, no solo los funcionarios, sino servicios tan importantes como la limpieza, mercados, cementerios, agua, alumbrado público, y el sostenimiento de entidades sociales, asistenciales, deportivas o medioambientales. No es que queramos ser alarmistas, pero debemos ser realistas ante una situación que haría aún más complicada la situación de Ceuta, por los muchos condicionantes que tenemos y que no se dan en ningún otro territorio de España, salvo Melilla.

Algunos partidos de la Asamblea no han entendido el alcance y se dedican a insultarnos, a difamarnos y a mentir sobre la construcción de la Ceuta que queremos, pero en esa crítica feroz no encontramos la presentación de ninguna alternativa viable para el devenir de Ceuta. ¿Cómo lo harían?, ¿Qué proponen?, ¿cómo conformarían los acuerdos? Estas son las respuestas que tendrían que dar y no salir corriendo literalmente, como han hecho cuando se proponen soluciones ante bloqueos de determinados asuntos trascendentales para los ceutíes. Cada cual es responsable de sus acciones y por ellas les conoceréis.

Mucho es lo que depende de las decisiones que se tomen en el seno de la administración ceutí, y muchas son las decisiones que se tienen que tomar que afectan a servicios públicos esenciales, y esto es lo que hemos entendido que teníamos que hacer por el bien de nuestra Ciudad, o así lo creemos una inmensa mayoría en el Partido Popular.

Esta situación de entendimiento que no es fácil, va a propiciar y está ya propiciando una nueva forma de gobernar, ni mejor ni peor, pero sí diferente, a la que nos debemos con todas nuestras fuerzas, y así lo seguiremos intentando hasta desfallecer. Ceuta merece eso y más.

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