2016: Resumen del año

2016: MIGRACIONES

Saltos, muertos y devoluciones

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photo_camera Guardias civiles recuperan el cadáver del joven hallado en la playa de Benzú en enero/ ANTONIO SEMPERE

El mar devolvió en 2016 los cadáveres de dos jóvenes africanos que trataban de alcanzar la costa ceutí. Un tercero fallecía ahogado en aguas del puerto en el intento de acceder a un buque de cargo como polizón. Los saltos a la valla, la llegada incensante de pateras y las reclamaciones de las oenegés para la protección de los derechos humanos en la frontera han completado la crónica de la inmigración durante este año. 

finca berrocal septiembre inmigrantes vallaUn grupo de jóvenes encarmados a la valla tras un intento de salto en septiembre/ A.S.

Acababa de comenzar el año cuando el mar devolvía a la playa de Benzú el cadáver de un joven africano. El cuerpo de aquel desconocido inauguraba el 2 de enero la crónica más negra de la inmigración. Diez meses más tarde, la terrible escena se repetía en aguas de La Almadraba. En mayo, un argelino fallecía ahogado cuando trataba de ocultarse como polizón en un buque de carga atracado en el Muelle de Poniente.

La sucesión inacabable de pateras con destino a las costas ceutíes se ha mantenido a lo largo de todo el año, aun cuando los incidentes a los que la opinión pública ha prestado mayor atención han sido los relacionados con los saltos masivos de la valla fronteriza. El más notorio, que llegó a elevar hasta los 1.100 el número de residentes en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), se registró el pasado 9 de diciembre. En aquella ocasión lograron acceder a la ciudad 438 jóvenes, una entrada que motivó, incluso, la visita urgente a Ceuta del secretario de Estado para la Seguridad, José Antonio Nieto.

Previamente, en los meses de abril y octubre, habían conseguido franquear el cercado fronterizo en otros dos saltos más de 300 migrantes.

El 9 de septiembre fue la fecha en la que se produjo la mayor devolución en caliente practicada por las fuerzas de seguridad en Ceuta. La Guardía Civil entregó a Marruecos de manera sumaria a la sesentena de jóvenes extranjeros que habían logrado encaramarse a la valla en el tramo que discurre por la zona conocida como Finca Berrocal.  Los migrantes eran puestos, uno a uno, a disposición de los militares marroquíes, quienes los recibían a golpes ante la mirada de los guardias civiles españoles.

Guardias civiles eran también los agentes que el 15 de marzo se jugaban la vida para rescatar a un grupo de migrantes que habían caído al mar desde la patera a bordo de la cual pretendían alcanzar la costa ceutí. En plena actuación, los guardias advirtieron cómo un joven de 18 años había quedado atrapado en la hélice del motor, a la que su ropa quedó enredada. Uno de los agentes decidió desvestirse y arrojarse al agua en auxilio del muchacho.

La situación del joven resultaba delicada ya que existía un riesgo cierto de que la patera acabara por hundirse dado el fuerte oleaje reinante. El agente se mantuvo en el agua al lado del herido durante más de media hora hasta que hicieron acto de presencia sus compañeros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS).

 

Contra las mafias y en defensa de los derechos humanos

La Guardia Civil también fue la responsable de la desarticulación en enero de la red de traficantes de personas por vía marítima más activa de cuantas han operado en Ceuta. Los delincuentes trasladaban hasta las costas marroquíes embarcaciones previamente sustraídas o adquiridas por la organización en la ciudad. Desde el país vecino, embarcaban a los migrantes, en su mayoría procedentes de países del África subsahariana, a los que introducían en la ciudad. La operación se saldó con cinco detenidos.

La protección de los derechos humanos en las vallas de Ceuta y Melilla ha sido el llamamiento que numerosas entidades nacionales e internacionales han lanzado a lo largo del año. Al amparo de la reforma de la Ley de Extranjería promovida por la llamada Ley Mordaza, la práctica de las devoluciones en caliente ha encontrado un respaldo legal en las dos ciudades autónomas.

La modificación de la composición del Congreso de los Diputados tras las generales de diciembre permitía, sin embargo, que saliese adelante en abril en la Cámara Baja una iniciativa para derogar las devoluciones en caliente, un logro que, finalmente, se ha revelado ineficaz.

La situación en el CETI tampoco ha escapado al escrutinio de organizaciones internacionales. Así, la ONU manifestaba en mayor su preocupación por el “hacinamiento” y la “precaria atención psicológica y jurídica” que se presta a los migrantes en las instalaciones.

La situación de los menores extranjeros no acompañados también ha quedado consignada en la crónica de la inmigración en 2016. Las dificultades para su escolarización y la percepción de su presencia en la ciudad como un “problema”, auspiciada por las autoridades municipales, han ayudado a crear una corriente de opinión muy extendida contraria a su acogimiento. La Consejería de Gobernación llegó a calificar como “difícilmente sostenible” la situación de los menores mientras el presidente ceutí, Juan Vivas, reclamaba al Estado una compensación económica.

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