Resumen Semanal

Un cocker spaniel precioso

Era un cocker spaniel precioso. Lo recuerdo hozando entre los detritus acumulados en las calles al término de las juergas nocturnas, el hocico impregnado de sustancias orgánicas de naturaleza indefinible, aullando a los camellos que clausuraban su comercio con la marcha de los noctámbulos, aferrando sus afilados incisivos en las canillas descarnadas de los jubilados que caminaban ociosos a esas horas de la mañana…

Era un cocker spaniel precioso. Lo recuerdo hozando entre los detritus acumulados en las calles al término de las juergas nocturnas, el hocico impregnado de sustancias orgánicas de naturaleza indefinible, aullando a los camellos que clausuraban su comercio con la marcha de los noctámbulos, aferrando sus afilados incisivos en las canillas descarnadas de los jubilados que caminaban ociosos a esas horas de la mañana…

Sus orejas largas y despeluchadas se erizaban de felicidad cuando el conductor del programa informativo narraba uno de esos tremebundos sucesos donde no se hurta la efusión de sangre ni el estertor quejumbroso de la víctima. A la hora de comer, desdeñaba con arrogancia canina la ración de Pedigree Pal y solicitaba –todos conocían sus mañas- un entrecot de buey al carbón. Si tropezabas en la ducha y acertabas a encajar en la caída los incisivos superiores en la repisita del jabón de manos, con el consiguiente estropicio dentario, aquel bicho peludo se desternillaba entre bufidos perrunos que revelaban una malsana satisfacción. Nuestro cocker spaniel era un auténtico hijo de perra.

“"Este animalito es un portento", –alababa la portera de la finca al paso de aquel hermoso ejemplar de raza. "Más inteligente que muchos concejales"”.

¿Era realmente aquel bicho malintencionado y piojoso poseedor de una perspicacia animal jamás vista hasta entonces, capaz de superar en talento y formación a un prócer municipal electo? ¿O, por el contrario, la comparación constituía en sí misma una desmesura que, en realidad, pretendía poner en evidencia no la brillantez del can sino la estulticia del concejal español medio? ¿Cuál es el techo intelectual de un edil responsable de alumbrado?

Los enigmas de la portera son los mismos cuya respuesta acucia a la sociedad española de nuestro tiempo. De entre todos nuestros responsables públicos, ¿cuántos disponen realmente de la capacidad y preparación necesarias para acometer la tarea que se les ha encomendado? Si colocáramos a un simio de mediana edad en uno de los puestos de salida de una lista electoral, ¿resultaría efectivamente elegido? Y de serlo, ¿podría aspirar a ocupar un puesto relevante en la administración pública? ¿Un primate corrupto exigiría una mordida millonaria ingresada en una cuenta Suiza o se conformaría con un saco de altramuces, cacahuetes y nabos maduros?

Reflexionen sobre ello ahora que las elecciones se aproximan. 

 

El destello

“La devolución en caliente no existe” (Arsenio Fernández de Mesa, director general de la Guardia Civil) 

 

Los ceitiles 

 

DE ORO. El Premio Convivencia 2015 ha sido otorgado a la activista paquistaní Malala Yousafzai. Con tan solo 17 años, la joven ha logrado con su palabra y sus obras conmover las conciencias del mundo en su defensa de las mujeres y la infancia. El jurado, reunido el pasado jueves, ha destacado su figura como encarnación de “los valores esenciales de la convivencia y la no violencia”.

 

DE PLATA. Gema es una joven que, como Malala, también tiene 17 años. Un desgraciado accidente de tráfico la mantiene ingresada en un hospital de Cádiz. Su estado es de suma gravedad. Su situación ha despertado una ola de solidaridad entre los ceutíes. Personas anónimas y entidades de toda condición han comenzado a recoger fondos para financiar la estancia de sus padres en la capital gaditana. Un ejemplo de civismo. Por Gema. 

   

DE HOJALATA. Los responsables de urbanismo y todos aquellos que han permitido que Ceuta sea una ciudad inaccesible para las personas con discapacidad. La tolerancia hacia quienes incumplen las disposiciones de adaptación de edificios a las necesidades de quienes se desplazan en silla de ruedas resulta irritante. Los edificios de Real 90 y San Luis son un ejemplo de esta desidia. 

 

 

 

   

 

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