Resumen Semanal

LA SEMANA

La crisis ha terminado

La crisis ha terminado. Aguzamos los sentidos, pero, a pesar del esfuerzo, no oímos pífanos, ni nos deslumbra la presencia de las jerarquías celestes, con sus querubes y sus serafines en vanguardia, ni nos perturba el olor del incienso, la mirra o la lavanda. Todas estas cosas resultarían de gran ayuda para aceptar que, a lo que parece, la crisis ha terminado.

La crisis ha terminado. Aguzamos los sentidos, pero, a pesar del esfuerzo, no oímos pífanos, ni nos deslumbra la presencia de las jerarquías celestes, con sus querubes y sus serafines en vanguardia, ni nos perturba el olor del incienso, la mirra o la lavanda. Todas estas cosas resultarían de gran ayuda para aceptar que, a lo que parece, la crisis ha terminado.

Es público y notorio que una adecuada escenografía resulta más persuasiva que cualquier argumentación racionalmente expuesta, ejercicio tedioso donde los haya.

Lamentablemente, no hay ni pitos ni flautas, ni angelotes gordos, ni efluvios intoxicantes. Eso sí, está Floriano para anunciarlo. La crisis ha terminado.

Según se cuenta, el mérito del final de la crisis es de los españoles. Usted que lee, yo que escribo. Esto es, los españoles así, grosso modo, considerados. Pues resulta que la crisis, la espantosa crisis que nos ha asolado y que tan oportunamente ha venido a acabarse ahora en las vísperas de las elecciones, ha sido derrotada gracias al sacrificio arrostrado por usted, por mí y por nuestros respectivos cuñados. Ya sabe, los españoles así a bulto y en canal.

Es curioso, pero no recuerdo que nadie me pidiera jamás sacrificio alguno para escapar de la crisis. Llegas a esta edad provecta por la que yo transito y se te olvida todo. Debería de acordarme de algún programa electoral en el que se nos dijera: señores, si me votan les exigiré que se sacrifiquen en beneficio de la patria y el bien común, que caigan como españoles beneméritos en el empeño por doblegar a la bestia, que las pasen putas, canutas, moradas, que sufran las de Caín, que muerdan el polvo, que sepan lo que es bueno… No, no me acuerdo.

Mi pésima memoria alienta en mí pensamientos aterradoramente subyugantes, ideas desviadas y subversivas, reflexiones delirantes. Cuando todas estas cosas suceden, mi madre me reconviene y ruega al Padre Damián Bendito que vele por mi alma extraviada. Mamá suele montar estos dramas antes de marchar a misa de doce y mientras deposita, a modo de exorcismo doméstico, un beso casto y militante sobre la fotografía de Carlos. De Carlos Floriano.

Estas ideas mías no deben de ser españolas. Pues, y fíjese hasta qué simas de la demencia he descendido, me da por creer que, en realidad, ninguno de nosotros se ha expuesto en sacrificio sino que, antes al contrario, todos hemos sido sacrificados. Como bueyes en una hecatombe. Nadie nos pidió permiso para rebanarnos el gaznate, pero lo hicieron. Y después de maltratarnos, de vapulearnos, de robarnos vienen a nuestra puerta a darnos las gracias.

Pero no puede ser. Estoy enajenado, eso es. Quizás sea hora de que reserve cita con López Ibor.

En cuanto a la crisis, no hay más que mirar las estadísticas, las conclusiones contenidas en los informes elaborados por los más sesudos especialistas adscritos a los más prestigiosos organismos internacionales, los servicios informativos de la televisión pública. Quien no quiere creer es porque no quiere ver.

Y es entonces cuando mi espanto crece. Pues si la evidencia resulta incontestable, si la realidad es tozuda, si lo dice Draghi, si lo sostiene Rosell, si no cesa de repetirlo Rajoy, ¿por qué veo las cosas que veo? ¿Por qué deliro de este modo tan insensato? ¿Por qué se me antoja inaceptable la idea de que la crisis ha terminado?

El Cid, Santa Teresa, Don Pelayo, Millán Astray, la monja alférez y el capitán Trueno me reprochan mi antiespañolidad, mi desprecio por el solar patrio, mi olvido culposo. No soporto la visión de Santa Teresa extendiendo su dedo acusador en el extremo de su brazo incorrupto mientras Millán Astray se ajusta el monóculo en el ojo equivocado para no perder ripio de la escena. Me estoy volviendo loco.

Soy culpable de lesa traición, lo sé. Pero es que miro a mi alrededor y lo que veo se me antoja tan real… Mis familiares, mis amigos y conocidos en el paro o empleados en condiciones laborales precarias, con salarios mucho más bajos de aquellos que llegaron a percibir hace una década, con contratos que les abocan a la desprotección. Sé que un buen español, un español cuyo entendimiento no haya sido lastrado por una intención torcida, verá flexibilidad de mercado laboral donde yo veo depauperación de las condiciones de vida de mis conciudadanos. Estoy enfermo.

Creo que todo ha sido como un truco de magia perpetrado por un inútil. Metieron en la caja un tigre de bengala, lo cubrieron con un paño de raso y, al retirarlo, asomó un gato romano tuerto, famélico y plagado de mataduras. “La recuperación ha llegado. Aquí está, de nuevo, lo que les quitamos: su tigre de Bengala”.

El Apóstol Santiago y mi madre me acabarán castigando. 

 

El destello

“Desde que existe UDCE, encabezada por Alí, y desde que la coalición se llama Caballas y la encabeza Aróstegui, en esta ciudad hay menos convivencia” (Francisco Antonio González, delegado del Gobierno en Ceuta)

 

Los ceitiles 

DE ORO. Ismael Dris y Claudio Alarcón. Estos dos ceutíes participan desde hoy en  el Marathon des Sables, una de las carreras de resistencia más exigentes del mundo. 1.360 atletas recorrerán en seis etapas los 250 kilómetros de la prueba, que discurre sobre las arenas del desierto del Sáhara.

 

DE PLATA. Los trabajadores de Ceuta TV. La suspensión definitiva de las emisiones de la televisión privada deja en el alero el puesto de trabajo de sus periodistas y técnicos. Aunque la empresa asegura que la televisión continuará difundiendo sus programas en la red, la inquietud de la plantilla resulta comprensible. 

 

DE HOJALATA. Abdalá Damoun. El director del diario “Al Massae”, el rotativo de mayor difusión en Marruecos, ha propuesto alentar la homosexualidad entre los soldados españoles como instrumento para favorecer la integración de Ceuta y Melilla en la soberanía marroquí. Al parecer, a juicio de Damoun la homosexualidad debilita. Escribir majaderías, también. 

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