“En Ceuta no se hace nada”, y si se hace llega el deporte estrella: quejarse de todo
En Ceuta no se hace nada. Y cuando se hace, tampoco vale. Porque aquí, el talento para criticar es más abundante que las salchichas en un food truck
Este fin de semana, Parque Marítimo del Mediterráneo siguió con sus celebraciones por su 30 aniversario con un festival gastronómico que, para variar, se atrevió a ofrecer algo distinto fuera de temporada.
Festival gastronómico, nueve food trucks, comida de medio mundo, música, ambiente, familias disfrutando… y más de 3.500 personas en solo dos noches —jueves y viernes—, según datos del Gobierno de Ceuta.
Y aun así, ¿qué se escuchó? Las quejas. Siempre las quejas.
Que si las colas. Que si la espera. Que si se acabaron las salchichas. Un drama nacional. Qué tragedia. Un drama digno de telenovela turca.
Debe de haber un ejército de especialistas en eventos escondido entre nosotros. Todos con máster en “cómo debería hacerse todo… pero sin mover un dedo”. Desde el sofá, claro, con el mando en una mano y el dedo acusador en la otra: “En Ceuta no se hace nada.”
Pues mira, sí se hace. No perfecto, porque ni el Parque tiene castillos de cartón piedra ni las food trucks son lámparas de Aladino. Pero se hace. Se arriesga. Se abre un recinto que podría estar muerto hasta mayo de 2026.
Y aun así, el deporte nacional sigue imbatible: criticar lo que no se hace… y también lo que se hace.
Aquí el problema no fueron las colas —o los precios, porque casi nada es ya barato —, son las ganas de quejarse.
Porque lo fácil es soltar bilis; lo difícil, arrimar el hombro o, al menos, disfrutar sin buscar el fallo.
Y si cada vez que alguien organiza algo recibe una lluvia de reproches, tranquilos: pronto no habrá nada que criticar. Entonces sí, Ceuta será ese páramo que algunos desean… para no tener que levantarse del sofá.
Pero eso sí, el talento para criticar no se pierde. Ese sí que es eterno.