Ceuta y Melilla recortan distancia en esperanza de vida según la OCDE
Ceuta y Melilla aumentan su esperanza de vida a los 65 años entre 2018 y 2023, con subidas de 0,7 y 2,1 años, y reducen la brecha con la media española, según la OCDE. El informe apunta a un cambio de tendencia ligado al refuerzo del sistema sanitario
La estadística, cuando se mira de cerca, suele contar historias que no salen en los discursos. Esta vez, sin embargo, los números vienen con un giro inesperado: Ceuta y Melilla han recortado terreno en uno de esos indicadores que siempre parecían inamovibles, la esperanza de vida. Y lo han hecho en un periodo relativamente corto, entre 2018 y 2023, según el informe Panorama de la salud 2025 de la OCDE, remitido por el INGESA.
En Ceuta, la esperanza de vida a los 65 años —ajustada por calidad de vida— ha subido 0,7 años desde 2018. En Melilla, el salto es todavía más llamativo: 2,1 años en el mismo periodo. En el documento se recuerda que, durante los años 2000-2018, la mejora fue mínima: apenas 0,1 años en cada ciudad. Ahora, la curva se ha movido de verdad.
“La esperanza de vida en Ceuta a los 65 años (ajustada por calidad de vida) se ha incrementado 0,7 años en el período 2018-2022”, recoge el informe.
“En Melilla, ha aumentado exponencialmente, nada menos que en 2,1 años en el periodo 2018-2022”.
El Gobierno central y el Ministerio de Sanidad no han tardado en atribuir esta evolución a la inversión y reorganización del sistema sanitario en ambas ciudades. Desde 2018, aseguran, INGESA ha reforzado plantillas, infraestructuras y procedimientos. La directora general del organismo lo resume así en la nota: “Vamos a continuar trabajando en las áreas de salud de Ceuta y Melilla… ya que se está demostrando con datos objetivos que es el camino adecuado”.
Más allá de los quirófanos
La OCDE recuerda que la esperanza de vida no depende solo de hospitales y consultas. Entra en juego un cóctel de factores: hábitos, renta, nivel educativo, desigualdad, cultura, acceso a servicios, tecnología, envejecimiento… Y ahí Ceuta y Melilla arrastran una mochila pesada: dos décadas encabezando los niveles más bajos de renta del país.
El propio documento apunta a esa realidad: las diferencias con la media nacional —una de las más altas del mundo, junto a Japón y Suiza— tienen raíces socioeconómicas que no se resuelven solo con inversión sanitaria. Pero sí se pueden amortiguar, y eso es lo que parece estar ocurriendo.
Un cambio de tendencia que rompe inercias
Lo relevante no es solo el aumento, sino el cambio de dirección. Durante años, la distancia con la media española parecía una especie de fatalidad estadística. Ahora, por primera vez en mucho tiempo, la curva se mueve hacia donde siempre se quiso: hacia arriba y hacia el centro.