Los niños de familias con menos renta duplican el riesgo de obesidad
Los niños de familias con menos recursos tienen el doble de riesgo de obesidad. Sanidad activa un plan para atajar esta brecha desde la infancia
El Ministerio de Sanidad ha reunido en Madrid a expertos y representantes de distintos sectores para abordar uno de los grandes retos de salud pública: la obesidad infantil. El encuentro se enmarca en el Plan de Aceleración de la OMS, del que España forma parte junto a otros 33 países comprometidos en frenar esta epidemia.
La ministra de Sanidad, Mónica García, recordó que la obesidad infantil no es solo un problema de salud, sino también de justicia social. Según la Encuesta de Salud de España 2023, los niños de familias con menos recursos tienen el doble de probabilidades de desarrollar obesidad. “No hablamos solo de salud pública, hablamos de igualdad de oportunidades”, subrayó.
Un problema que se arrastra hasta la edad adulta
Los datos son claros: ocho de cada diez niños con obesidad seguirán padeciéndola en la edad adulta, con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes o problemas de salud mental. España se mantiene entre los países europeos con mayores tasas de obesidad infantil, al nivel de Italia, Grecia o Malta.
Medidas en marcha
El Gobierno ha puesto en marcha el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil (PENROI), que involucra a 18 ministerios y busca transformar los entornos que favorecen hábitos poco saludables. Entre las medidas destacan:
- Una campaña institucional para reducir los llamados “entornos obesogénicos”.
- El programa “Tardes con Plan”, con más de 78 millones de euros del Fondo Social Europeo+, que ofrecerá actividades de ocio saludable en barrios vulnerables entre enero de 2026 y junio de 2027.
- La Guía de Escuelas Promotoras de Salud, junto a la colaboración con la Red Española de Ciudades Saludables.
Obesidad y desigualdad
La ministra insistió en que la obesidad infantil es “el síntoma visible de un problema más profundo”, ligado a la precariedad y a la dificultad de acceder a alimentos saludables. Por eso, el enfoque del Gobierno se centra en los determinantes sociales de la salud y en garantizar que el nivel de renta o el lugar de residencia no marquen el futuro de los niños.