La Protectora acusa a la empresa adjudicataria de paralizar el CER y reclama “claridad, responsabilidad y gestión real”
Ha señalado con dureza a la empresa adjudicataria del servicio como responsable de la paralización del programa CER, negando que el cese de la actividad responda a una sobrecarga veterinaria. La entidad exige una explicación pública y alerta de que la ciudad queda desprotegida “en un momento especialmente delicado” tras el reciente foco de rabia
La Protectora ha emitido un comunicado en el que afirma “con absoluta rotundidad” que la paralización del método CER(Captura, Esterilización y Retorno) no se debe a una sobrecarga del equipo veterinario, tal y como —asegura— se está trasladando a la opinión pública. Según la entidad, el origen del problema está en la negativa de la empresa adjudicataria a continuar realizando un servicio “para el que tiene una encomienda vigente y unas obligaciones perfectamente definidas”.
“No es una cuestión técnica ni sanitaria: es un problema de incumplimiento empresarial”, subraya la Protectora, que lamenta que un servicio esencial quede paralizado “por la decisión unilateral de una empresa que no está alcanzando sus objetivos”.
La entidad recuerda que la partida destinada al Colegio de Veterinarios no es una novedad ni un refuerzo reciente. “Es una partida que existe todos los años y que lleva tiempo siendo insuficiente para cubrir la demanda real”, señala, mencionando expresamente el CER, el control poblacional, la atención del Centro Zoosanitario y las intervenciones urgentes.
La Protectora advierte de que presentar esta financiación como un avance extraordinario supone “desviar la atención de la verdadera causa del problema”.
El comunicado incide en que el parón del CER y la falta de atención veterinaria en el Zoosanitario dejan a la ciudad “desprotegida en un momento especialmente delicado tras un foco de rabia”, un contexto que exige rigor y capacidad operativa.
“Presumir de buena gestión cuando se paraliza el principal programa de control poblacional… es faltar a la verdad”, afirma la entidad.
Insiste además en que el CER no es un servicio accesorio, sino “una herramienta sanitaria reconocida internacionalmente” que permite reducir camadas, prevenir zoonosis y mejorar la convivencia, por lo que su interrupción compromete tanto el bienestar animal como la salud pública.
El CER no puede depender del voluntariado
La Protectora rechaza con contundencia cualquier intento de vincular la crisis a falta de voluntariado:
“Ningún programa de este nivel puede depender del voluntariado porque exigiría una irresponsabilidad sanitaria enorme”.
Y detalla el tipo de actuaciones que exige el método CER: captura, contención, intervenciones quirúrgicas, medicación, cuarentenas y trazabilidad. “No pueden recaer en personas que no tienen competencias ni obligación legal”, recuerda.
Por ello, insiste en que el control poblacional y el bienestar animal son competencias públicas que deben gestionarse “con rigor, recursos y transparencia”.
Exigen explicaciones y la reactivación inmediata del CER
La Protectora reclama a la Ciudad que aclare públicamente qué está ocurriendo con la empresa adjudicataria, por qué no está cumpliendo su encomienda y por qué se intenta presentar como un problema técnico lo que, a su juicio, constituye “un fallo grave de gestión”.
Exige también la reactivación inmediata del CER, el refuerzo de los servicios veterinarios y una planificación estableque no dependa de decisiones unilaterales de empresas contratadas.
La organización concluye recordando su disposición a seguir colaborando, pero con un matiz firme:
“No vamos a asumir competencias que no nos corresponden ni permitir que se normalice una versión que no se ajusta a los hechos”.
La Protectora reivindica así que la ciudadanía merece “claridad, responsabilidad y gestión real”, especialmente en un asunto que afecta de manera directa a la salud pública y al bienestar animal.