Semana Santa

jueves santo

Las calles laten y vibran al compás de los pasos costaleros este Jueves Santo

Encrucijada (67)
photo_camera Encuentro del Santísimo Cristo de la Encrucijada y María Santísima de las Lágrimas en San José. / C.A.

Encrucijada, Penas y Vera Cruz han llenado las calles de pasión y olor a incienso en un Jueves Santo rematado por el Descendimiento. Galería de imágenes aquí.

Galería de imágenes aquí.

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Encrucijada y María Santísima de las Lágrimas ha sido la encargada de abrir el Jueves Santo con su salida procesional desde la parroquia de San José a las 18.00 horas. Este año, la cofradía ha contado con los costaleros suficientes para sacar al Cristo y a la Virgen y realizar su tradicional encuentro. Un emotivo acto que tuvo que ser sustituido el año pasado por una plegaria cantada.

A partir de ese momento, el cortejo ha comenzado a recorrer la avenida Otero, los Jardines de la Argentina, el Puente Cristo y la Plaza de África para entrar a la hora señalada en carrera oficial. Poco después, el desfile procesional realizaba su estación de penitencia para comenzar el camino de vuelta hacia su Casa de Hermandad, cruzando el interior de la Plaza de África y los Jardines de la Argentina. El cortejo hacía entrada en el templo en torno a las 02.00 horas.

La segunda de las cofradías en ganar la calle este Jueves Santo ha sido la de las Penas. El desfile procesional ha arrancado desde la iglesia de San Francisco en torno a las ocho menos cuarto de la tarde en presencia de una abigarrada concentración de ciudadanos que apenas dejaba hueco para el paso del cortejo en la angostura de la calle Beatriz de Silva.

Los tronos del Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de las Penas han emergido entre la multitud con un caminar pausado, en una maniobra lenta y cuidada que ha servido para subrayar la belleza de las tallas y la solemnidad de los penitentes que las custodian.

Poco antes de las diez de la noche, el desfile procesional hacía su estación en la Catedral para, a continuación, enfilar la carrera oficial de camino a la iglesia de San Francisco, donde tenía programada su recogida a las doce y media de la noche. 

Tras las Penas, se incorporaba al recorrido procesional la Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora del Desamparo.

Los pasos comenzaban a recorrer las calles a eso de las 21.30 horas tras su salida del Santuario de África. Media hora más tarde entraba en carrera oficial donde las tallas lucían sus encantos ante centenares de ceutíes que no han querido perderse la solemnidad de esta Hermandad.

Tras recorrer la Plaza de la Constitución, Revellín, y Jáudenes, la procesión hacía su estación de penitencia para comenzar, a continuación, su camino de regreso pasando antes por el interior de la Plaza de África.

Todas las recogidas se han producido ya en viernes santo, pasadas las 12 de la noche y en el caso, por ejemplo, de la encrucijada, a las 02.00 de la madrugada. Sin lugar a dudas la procesión que más tarde se recoge es la del Descendimiento con salida a las 00.05 de Pasaje de Silencio.

El riguroso negro de las túnicas nazarenas confiere una solemnidad oscura a esta hermandad de penitencia. El silencio es otro de los acompañantes que esta madrugada han custodiado el paso del Cristo del Buen Fin y María Santísima de la Concepción.

La imagen de la Virgen se mece queda mientras ante ella el cadáver del Cristo, con los ojos entrecerrados, la boca abierta y exánime, se mueve al mismo compás, el recreado por los costaleros.

Las negras capas de los hermanos muestran como única mácula a la sobriedad del atavío y la escena la Cruz de Jerusalén y el escudo corporativo, un emocionante procesionar que no deja indiferente desde que, poco después de la medianoche, el paso abandonara su sede en el Oratorio de la Santa Cruz.

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Encrucijada y María Santísima de las Lágrimas ha sido la encargada de abrir el Jueves Santo con su salida procesional desde la parroquia de San José a las 18.00 horas. Este año, la cofradía ha contado con los costaleros suficientes para sacar al Cristo y a la Virgen y realizar su tradicional encuentro. Un emotivo acto que tuvo que ser sustituido el año pasado por una plegaria cantada.

A partir de ese momento, el cortejo ha comenzado a recorrer la avenida Otero, los Jardines de la Argentina, el Puente Cristo y la Plaza de África para entrar a la hora señalada en carrera oficial. Poco después, el desfile procesional realizaba su estación de penitencia para comenzar el camino de vuelta hacia su Casa de Hermandad, cruzando el interior de la Plaza de África y los Jardines de la Argentina. El cortejo hacía entrada en el templo en torno a las 02.00 horas.

La segunda de las cofradías en ganar la calle este Jueves Santo ha sido la de las Penas. El desfile procesional ha arrancado desde la iglesia de San Francisco en torno a las ocho menos cuarto de la tarde en presencia de una abigarrada concentración de ciudadanos que apenas dejaba hueco para el paso del cortejo en la angostura de la calle Beatriz de Silva.

Los tronos del Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de las Penas han emergido entre la multitud con un caminar pausado, en una maniobra lenta y cuidada que ha servido para subrayar la belleza de las tallas y la solemnidad de los penitentes que las custodian.

Poco antes de las diez de la noche, el desfile procesional hacía su estación en la Catedral para, a continuación, enfilar la carrera oficial de camino a la iglesia de San Francisco, donde tenía programada su recogida a las doce y media de la noche. 

Tras las Penas, se incorporaba al recorrido procesional la Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora del Desamparo.

Los pasos comenzaban a recorrer las calles a eso de las 21.30 horas tras su salida del Santuario de África. Media hora más tarde entraba en carrera oficial donde las tallas lucían sus encantos ante centenares de ceutíes que no han querido perderse la solemnidad de esta Hermandad.

Tras recorrer la Plaza de la Constitución, Revellín, y Jáudenes, la procesión hacía su estación de penitencia para comenzar, a continuación, su camino de regreso pasando antes por el interior de la Plaza de África.

Todas las recogidas se han producido ya en viernes santo, pasadas las 12 de la noche y en el caso, por ejemplo, de la encrucijada, a las 02.00 de la madrugada. Sin lugar a dudas la procesión que más tarde se recoge es la del Descendimiento con salida a las 00.05 de Pasaje de Silencio.

El riguroso negro de las túnicas nazarenas confiere una solemnidad oscura a esta hermandad de penitencia. El silencio es otro de los acompañantes que esta madrugada han custodiado el paso del Cristo del Buen Fin y María Santísima de la Concepción.

La imagen de la Virgen se mece queda mientras ante ella el cadáver del Cristo, con los ojos entrecerrados, la boca abierta y exánime, se mueve al mismo compás, el recreado por los costaleros.

Las negras capas de los hermanos muestran como única mácula a la sobriedad del atavío y la escena la Cruz de Jerusalén y el escudo corporativo, un emocionante procesionar que no deja indiferente desde que, poco después de la medianoche, el paso abandonara su sede en el Oratorio de la Santa Cruz.

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