Un recorrido extraordinario y un cautivo a cara descubierta: el Medinaceli, fervor y tradición de Ceuta
Respeto absoluto en el Príncipe, un liberado que muestra su rostro sin reparos y un recorrido histórico que confirma que la devoción por el Medinaceli sigue siendo uno de los grandes símbolos de la convivencia ceutí
La jornada amenazaba lluvia pero el tiempo ha respetado. Los cielos cubiertos han permanecido durante toda esta jornada de sábado pero no han impedido que, rondando las seis y media de la tarde, las inmediaciones de la Iglesia de San Ildefonso, en el corazón de la barriada del Príncipe, hayan vuelto a ser un hervidero de gente para presenciar una tradición que se repite cada año: la salida de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y María Santísima de los Dolores.
Custodiados por un importante despliegue policial, como también es habitual, y en presencia del presidente de la Ciudad, el delegado del Gobierno, el Comandante General de Ceuta y miles de ceutíes, las imágenes del Cristo de Medinaceli y la Virgen de los Dolores han partido desde la populosa barriada, muy mayoritariamente de población musulmana, entre el respeto no solo de los que se han desplazado hasta allí, sino de los vecinos de la barriada que, como cada año, han visto recorrer a las imágenes las calles en dirección a su salida, poniendo camino al Puente del Quemadero y de ahí a la barriada de Los Rosales.
Un respeto que ha vuelto a demostrar que en Ceuta la convivencia es mucho más que una palabra, no solo en el Príncipe, sino en prácticamente todos sus rincones. Y es que el traslado del Medinaceli ha vuelto a dejar imágenes que ilustran esa convivencia más allá de los tópicos, como el silencio sepulcral en la plaza a las seis y media, hora de su salida, o el paso bajo el alumbrado ornamental de Ramadán, aún encendido ante la reciente fiesta del Eid al-Fitr, pasando por el paso de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y María Santísima de los Dolores por la puerta de la Mezquita de Sidi Embarek, una de las fotos de la Semana Santa de Ceuta, aunque estrictamente se produzca fuera de ella.
El preso liberado, a cara descubierta
Desde Los Rosales, el Medinaceli, junto con su comitiva, siguió el camino hacia el Acuartelamiento de González Tablas, el punto en el que desde hace varios años se procede a uno de los momentos más esperados, la liberación del preso. Un acto que este año, además, ha contado con una decisión poco habitual: el liberado, Francisco Javier, un ceutí de 45 años, ha optado por hacer todo el recorrido a cara descubierta, mostrando a todos los que han asistido a la materialización de esta tradición quién es la persona que desde este sábado inicia una nueva vida.
Un Francisco Javier que ante los medios ha reconocido que, desde que recibió la noticia de que sería el liberado, está “muy contento y emocionado”. Y es que esta es una oportunidad para resarcirse de los errores del pasado, “somos humanos y nos equivocamos y lo importante es aprender y aprender de los errores y seguir para adelante y cambiar la vida que ha llevado uno hasta ese momento”. Respecto a su decisión de salir a cara descubierta, ha sido claro: “yo no tengo ningún reparo, aunque me vea la gente y me da igual, es algo de lo que me siento orgulloso. Cometí un error y aprender es lo único que queda”. Tras dos años en prisión, el Cristo de Medinaceli ha permitido que la abandone un año y cuatro meses antes de lo previsto, algo por lo que siempre estará agradecido.
Un final de recorrido fuera de lo habitual
A partir de ahí todo se ha salido de lo habitual, porque así lo han determinado las obras de Hadú, y el Cristo de Medinaceli y la Virgen de los Dolores han dejado de lado su recorrido tradicional para recorrer uno inédito. Del cuartel de Regulares, las imágenes y su comitiva han puesto dirección a la avenida de Lisboa para, posteriormente, pasar por Bermudo Soriano y de ahí a las barriadas de Zurrón y el Mixto, donde los vecinos no han dudado en salir a calles y ventanas para disfrutar del paso de las imágenes.
Desde ahí, el tramo final del recorrido ha pasado por el Sardinero hasta llegar a su Casa de Hermandad, en las Puertas del Campo, donde esperaba la sorpresa final. Este año, en esta jornada de traslado, la Hermandad del Medinaceli ha inaugurado los murales de cerámica con la representación tanto de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado como de María Santísima de los Dolores.
El fervor y la devoción por el Medinaceli, intactos
Un recorrido más largo en un año de traslado diferente pero en el que el fervor y la devoción que sigue generando en Ceuta la imagen del Cristo de Medinaceli ha vuelto a quedar probado, con centenares de ceutíes acompañándole en su recorrido, muchos de ellos en promesa o penitencia, con los ojos cubiertos y los pies descalzos. El pistoletazo de salida, antes del pregón de este domingo y del próximo Domingo de Ramos, a la Semana Santa 2026.
Es el caso de Ángeles, que esperaba descalza la salida de las imágenes. Ha sido, explicaba, un último año lleno de reveses. Su madre falleció hace escasos meses tras una larga enfermedad y, además, se ha divorciado. Su rostro reflejaba la emoción de este acto de fe y el sufrimiento acumulado del que esperaba redimirse.