AUGC alerta del colapso del perímetro fronterizo y del desgaste extremo de los guardias civiles en la frontera sur

Vallado perimetral de la frontera con Marruecos en Ceuta

La Asociación Unificada de Guardias Civiles quiere expresar públicamente su profunda preocupación, indignación y malestar ante el fracaso evidente del actual sistema de control del perímetro fronterizo entre España y Marruecos, así como por el grave estado del vallado y de los espigones de Benzú y El Tarajal, pese a las inversiones millonarias realizadas durante años

Los daños ocasionados por el último temporal, con la caída de varios tramos del vallado, han puesto nuevamente en evidencia una realidad que AUGC lleva tiempo denunciando: el vallado se encuentra agotado, obsoleto y estructuralmente deteriorado, lo que hace imprescindible una reforma integral de todo el perímetro, y no más reparaciones parciales ni soluciones improvisadas.

Desde el punto de vista operativo, AUGC constata que el doble vallado es claramente vulnerable, ya que los inmigrantes consiguen trepar ambas vallas en menos de 30 segundos, lo que deja sin margen de reacción a los agentes y convierte la infraestructura en ineficaz como elemento de contención.

Las mallas antitrepa han demostrado no ser efectivas en la práctica. Los inmigrantes utilizan herramientas artesanales, como garfios, que les permiten trepar con gran facilidad por las mismas. Estos garfios, además, son empleados en determinadas ocasiones como armas improvisadas, lo que incrementa gravemente el riesgo para la integridad física de los guardias civiles que acuden a interceptar los saltos.

Tampoco cumplen su función los peines invertidos situados en la parte superior del vallado en la zona internacional a diez metros de altura, que son rebasados con extrema facilidad. AUGC ya advirtió de la necesidad de que se cubran estos peines con planchas metálicas lisas en su cara exterior, que sí supondrían un obstáculo real y no permitirían que los inmigrantes permanezcan durante horas en los mismos cuando son descubiertos, teniendo que recurrir en muchas ocasiones a los servicios de emergencias para hacerlos descender y que ponen por lo tanto en grave riesgo la integridad física de los guardias civiles y de los inmigrantes.

El propio diseño estructural del vallado presenta graves deficiencias. 

Las vigas metálicas que actúan como pilares para sujetar el doble vallado en su parte interior a lo largo de todo el perímetro funcionan como auténticas escaleras, facilitando el descenso de los inmigrantes una vez superada la valla y que a veces provocan caídas que les producen lesiones de gravedad.

A ello se suma que el vallado se encuentra saturado de parches y reparaciones improvisadas, lo que impide una correcta vibración de la estructura que provoca que los sensores de detección no se activen correctamente, lo hagan con retraso, o que no se detecte la vibración, impidiendo que el aviso llegue a la Central Operativa de Servicios (COS) en tiempo real o sencillamente no llega.