Kayak, karting y convivencia: Ceuta vuelve a Fuerte de Nagüeles con 50 participantes

La Casa de la Juventud organiza una nueva edición del campamento de verano en Fuerte de Nagüeles, con actividades acuáticas, excursiones y experiencias únicas para menores de entre 8 y 14 años

Un total de 50 menores ceutíes, con edades comprendidas entre los 8 y los 14 años, participan desde este domingo en una nueva edición del campamento multiaventura en Fuerte de Nagüeles (Marbella), una de las actividades más esperadas del verano organizadas por la Casa de la Juventud.

La expedición partió al mediodía desde la ciudad rumbo al enclave malagueño, donde permanecerán hasta el próximo sábado 16 de agosto, en una experiencia educativa, deportiva y de convivencia que, año tras año, cosecha una alta demanda entre las familias ceutíes.

El grupo viaja acompañado por cinco monitores locales, con Francisco Guerra y José Ángel Rivas como coordinadores, que estarán a cargo de la atención, dinamización y bienestar del alumnado durante toda la semana. A ellos se suman los profesionales propios del campamento, con experiencia en la organización de actividades en plena naturaleza.

Actividades náuticas, adrenalina y diversión en grupo

La programación diseñada para estos días es, según explica uno de los coordinadores de esta actividad, Fran Guerra, "súper completa y súper, súper dinámica". A lo largo de la semana, los menores disfrutarán de actividades acuáticas como kayak, banana boat, paddlesurf o lancha rápida, combinadas con otras propuestas de aventura como la tirolina, el rappel, el paintball o el karting.

Una de las excursiones más esperadas será la salida al Aquapark, donde podrán pasar un día entero entre toboganes, piscinas y zonas recreativas.

Además, el propio Fuerte de Nagüeles cuenta con talleres y dinámicas propias, adaptadas a las distintas franjas de edad, que fomentan la participación, la creatividad, el trabajo en equipo y la educación en valores.

Para algunos de los jóvenes ceutíes que participan en esta experiencia, se trata de una de las primeras ocasiones en las que se alejan de su entorno familiar, lo que convierte el campamento en un pequeño pero importante paso hacia la autonomía personal.

Es habitual que, en los primeros días, algunos menores -especialmente los de más pequeños- experimenten cierta nostalgia o añoranza de sus familias. Ante estas situaciones, el equipo de monitores, con amplia experiencia, actúa con sensibilidad y cercanía para generar un entorno de seguridad y confianza.

"Es completamente normal que algunos niños echen de menos a sus padres al principio", explica Guerra haciendo alusión a esta situación, "bastante común". Sin embargo, "nuestra labor consiste en acompañarlos emocionalmente, ofrecerles apoyo y ayudarles a adaptarse progresivamente al ritmo del campamento".

Gracias al trabajo cuidadoso del equipo, estos pequeños acaban por integrarse plenamente en la dinámica del grupo. Y, paradójicamente, son muchas veces los que más disfrutan de la experiencia y menos ganas tienen de volver a casa cuando la semana toca a su fin.

Bajo la coordinación de la Casa de la Juventud

El campamento se enmarca en la programación estival de la Casa de la Juventud, entidad responsable de la organización, logística y seguimiento del grupo. Guerra destaca el compromiso de la institución con la creación de espacios seguros y enriquecedores para la infancia y la juventud ceutí.

La experiencia de años anteriores y la alta demanda de esta actividad -que agota plazas en poco tiempo- invitan a plantear la posibilidad de ampliar el número de ediciones o participantes en el futuro, dado el interés que genera entre familias y menores. 

Más allá del ocio: una experiencia educativa y social

El campamento de Fuerte de Nagüeles no es solo una actividad recreativa, sino también una vivencia transformadora. Lejos del entorno familiar y habitual, los menores aprenden a desenvolverse en grupo, a respetar normas comunes y a gestionar su autonomía en un contexto de naturaleza y convivencia.

La diversidad de actividades permite que cada participante encuentre su espacio, fomente sus habilidades personales y comparta momentos únicos con otros niños y niñas de su ciudad.