El Centro del Mayor se llena de color, música y convivencia durante la celebración de la Cruz de Mayo

El Centro del Mayor vivió un ambiente festivo y lleno de diversión durante la celebración de la Cruz de Mayo./ J.A. González

Los usuarios de los talleres confeccionaron la cruz con materiales artesanales y compartieron una jornada festiva con un ambiente inmejorable

 

Este lunes 5 de mayo, el Centro del Mayor vivió una jornada cargada de emoción, tradición y alegría con motivo de la celebración de la Cruz de Mayo, una festividad profundamente arraigada en la cultura andaluza. La inauguración de la cruz tuvo lugar a las 12.00 horas en el propio centro, marcando el inicio de un día muy especial para usuarios, profesionales y familiares.

La elaboración de la cruz ha sido fruto del trabajo colectivo de los usuarios de los distintos talleres del centro, quienes durante semanas se han volcado en su confección. La cruz, realizada con técnicas de croché y costura, fue decorada con elementos tradicionales como mantones de manila, abanicos, cerámica típica y otros adornos característicos de esta festividad.

Mercedes Gil, responsable del Centro del Mayor, expresó su satisfacción por la participación y el entusiasmo mostrado por todos: “Como en años anteriores, celebramos la Cruz de Mayo, una fiesta religiosa cristiana que conmemora la cruz de Jesús. Las personas que asisten a nuestros talleres han visto oportuno traer comida para compartir, y han sido ellas mismas quienes han llevado a cabo toda la confección de la cruz”. Gil añadió que en un día como este “hemos querido suspender las clases para pasar un rato con ellos, para que puedan disfrutar plenamente de esta festividad”.

La jornada se desarrolló en un ambiente de convivencia y celebración. Los usuarios estuvieron comiendo y bebiendo en comunidad, compartiendo platos caseros y dulces típicos de la fecha. La música flamenca no faltó, acompañando los bailes espontáneos que surgieron entre los asistentes, muchos de los cuales no dudaron en echarse unas sevillanas o simplemente disfrutar del cante y el compás.

El centro se transformó en un espacio festivo, decorado con esmero y lleno de colorido. Los trabajadores y monitores del centro también participaron activamente, favoreciendo que los mayores se sintieran protagonistas de un día especialmente pensado para ellos.

Mercedes Gil

“El ambiente está siendo inmejorable”, comentaban algunos de los asistentes, satisfechos de haber compartido un momento tan entrañable. La celebración de la Cruz de Mayo no solo cumplió con su objetivo de rendir homenaje a una tradición religiosa, sino que se convirtió en un ejemplo de integración, participación y alegría colectiva.

Eventos como este refuerzan el papel de los centros de mayores como espacios vivos, donde la cultura, la creatividad y el sentido de comunidad cobran un valor fundamental en el bienestar de las personas mayores.